REFUTANDO A COLUMNISTAS CARENTES DE ESTUDIOS SITEMATIZADOS DE DERECHO


Por Osvaldo Bergonzi

Hemos llegado al colmo en nuestro país. Cualquiera puede opinar acerca de cosas que desconoce. Es época de caraduras. Nadie respeta a nadie ni a nada. Ahora emiten opiniones sobre la democracia, la legitimidad del congreso y demás poderes del Estado.

Sin duda estos juristas truchos que escriben en nuestra prensa escrita muy alegremente nunca se instruyeron respecto del derecho político y su rama principal, el derecho constitucional. El último estudio serio, en dos voluminosos tomos, los publicó el jurista italiano Giovanni Sartori quien fuera profesor durante años en la afamada universidad de Harvard.

En uno de sus capítulos estudió la sencilla fórmula de Abraham Lincoln: “El gobierno, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Surge así la primera pregunta: ¿Quién es el pueblo? Nada menos el que toma la decisión de pasar del  ESTADO DE NATURALEZA (ley de la selva) a un sistema de convivencia. En ese largo derrotero aparece la democracia ateniense. Pero de vida efímera, pues Platón y Aristóteles plantean el gobierno de reyes filósofos por su sabiduría, únicos interpretes del bien común y el bienestar que más tarde planteará Juan Jacobo Russeau con su teoría de  LA VOLUNTAD GENERAL, germen de los totalitarismos del futuro.

Sin duda alguna, la revolución inglesa, francesa y americana consolidan la democracia con algunos altibajos hasta comienzos del siglo XX en que entran en una profunda crisis al extremo de hacer  exclamar a una señera figura como Efrain Cardozo, “ la democracia es un cadáver y no conviene andar con muertos”, palabras más palabras menos. En ese tiempo (1940) no solo él pregonaba tal cosa sino la inmensa cantidad de gente del viejo continente.

Pero menos mal, se encontró la causa de tantos males ocasionados a la democracia y a la humanidad al extremo de hacer apeligrar un instrumento legal tan importante que, al decir de Churchill, no es perfecto, pero sí el menor de los males. Y esa causa descansaba en el  DERECHO FACULTAS como se conoce en la jerga leguleya.

En las constituciones de aquel mundo de preguerras mundiales, el jefe de estado podía disolver el congreso y llamar a nuevas elecciones al efecto de conseguir una mayoría para poder gobernar. En cambio la inventora del sistema, Inglaterra, tenía un mecanismo práctico. Aquel jefe de Estado que perdía su mayoría en el parlamento debía presentar su renuncia al Rey o en su defecto a la Reina y que éstos convoquen a los líderes de la Cámara de los Comunes para que instrumenten una nueva gobernabilidad.

Pero tal instrumento no regía en Rusia, Alemania, Italia y demás países de la América hispánica. Así nos enteramos que el Zar Nicolás disolvió la Duna(congreso) en varias oportunidades. Igual cosa sucedía en Alemania, entre otros países de Europa. Igual cosa la realizo el Mariscal Estigarribia aquí, facultado por la constitución de 1870. Por eso las elecciones legislativas eran cosa de nunca acabar. La democracia perdía así prestigio por tal motivo. Prevalidos de esta falencia, toman el poder los comunistas en Rusia y los nazis en Alemania.

Finalmente, se corrige y se elimina LA FACULTAD DE DISOLVER EL CONGRESO. En nuestro caso incluso ni siquiera tiene facultad para auto disolverse con lo cual la fórmula de Lincoln queda firme “El gobierno, del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. En consecuencia es el pueblo a través de sus representantes quien le marca los pasos a los jefes de Estados cuando pretenden salirse del andarivel que les corresponde o caen en una amplia minoría para gobernar así se  trate de 100. 200, o más parlamentarios según cada caso electos en comicios libres. Tales ciudadanos constituyen el pueblo. Lo demostró Norteamérica durante la guerra de la independencia. El congreso nombra dictador a George Washington como otrora Roma lo hiciera con Cincinato. Al finalizar la guerra con el tratado de paz y reconocimiento de la independencia el general George Washington se presenta en Filadelfia y devuelve sus poderes extraordinarios al pueblo representado por el senado.

Los dos tomos de Giovanni Sartori no les va a morder, anímense y lean. Se trata del mejor estudio acerca de este tema de democracia,  derecho político y constitucional. Ahí van a enterarse que  Lugo no es  único representante del pueblo sino el congreso del Paraguay y que sus decisiones prevalecen porque están previstas en su letra y espíritu (constitución de 1992) justamente para no retrotraernos a viejos esquemas autoritarios con congresos alquilados llamados vulgarmente……….. !ZOQUETEROS!

4 Responses to REFUTANDO A COLUMNISTAS CARENTES DE ESTUDIOS SITEMATIZADOS DE DERECHO

  1. Odón Frutos CIP 241.515 dice:

    Señor Director

    Por osmosis y desde nuestra frontera sur, nuestro pais va camino a convertirse en un chantódromo. Las medias verdades y despropósitos de quienes habitan todas las áreas de la ignorancia reciben una inmerecida y amplia cobertura medíática por parte de medios que fueran montados y operan con propositos crematísticos, exclusivamente.

    Estos recurren a despertar la curiosidad del ciudadano medio con programas de tv y de radio pasatistas y a la publicacion de noticias truculentas tipicas de la prensa amarilla. Adicionalmente, incorporan espacios y columnas de quienes, barnizados de cierta cultura, pontifican sobre temas cuya conceptualizacion correcta se sitúa mas allá y por encima de sus limitaciones intelectuales. A los citados medios les consta que la pavada cuando menos y la basura, cuando mas., dan rating y venden. Particularmente en un mercado integrado en sus dos terceras partes por ciudadanos que no completaron el ciclo secundario de estudios.

    Los medios citados se alejan, asepticamente, del rol de formadores de opinion que debieran encarar si tuvieran un atisbo de conciencia ciudadana.

    Bastaría leer a Noam Chomsky, los tratados que cita Usted y el «Homo Videns» del gran Paretto para que los principios de la filosofía política modelen nuestros conceptos y como resultado de esto, nuestra conducta.
    Quienes lo hacen? Muy pocos.

    La «gran masa» se alimenta con los mendrugos que la sociedad de consumo les provee mediante programas radiales y televisivos pasatistas y publicaciones amarillentas.

    Y la cultura? Bien gracias.

    Duerme el sueño de los justos porque muchos echan mano al revolver cuando oyen esa palabra y porque sus resultados se ven solo a mediano y largo plazo.
    Los políticos de cuarta sufren de repentismo y quieren resultados aquí y ahora.
    No piensan iniciar la construccion de escuelas y colegios que no serán inaugurados durante su mandato.

    Atentamente,

  2. osvaldobergonzi dice:

    Odón: Has cerradfo el círculo perverso que hoy pretende igualar lo verdadero con lo falso, es decir, inducir a la profesión de fe en el relativismo (lo gris) de modo a desorientar a la opinión pública o quizá para justificar cualquier despropósito. Saludos y muchas gracias.
    PD: Las obras citadas por vos complementan y completan a Giovanni Sartori.

  3. Rogelio Careaga dice:

    Estimado Osvaldo:

    He leído con placer tu artículo en el que mencionas a Russeau. Esa mención me hace recordar nuestras conversaciones sobre como su teoría sirvió de base a las ideologías hablado de como su conducta personal dejaba mucho que desear. Había enviado a sus hijos a orfanatos y parece no haberle molestado a su conciencia el no haber asumido su responsabilidad de padre. Es pues un caso de hagan lo que digo pero no lo que hago, lo cual me trae al tema de tu artículo y a tu referencia a Lincoln.

    En tu artículo, para aclarar el concepto de democracia, citas la formula tan elocuente de Lincolm que contiene la esencia de la democracia cuando expreso su deseo de que «el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo» perdure para siempre en su país. Ahora bien, en el caso de la destitución de Lugo surge el problema de que la destitución no se produjo por el pueblo debido a la falta de representatividad de los congresistas que fueron «elegidos» por listas, método que priva al pueblo de elegir realmente a sus representantes. Tampoco el pueblo fue consultado para determinar si la voluntad del soberano estaba a favor o en contra del juicio político. Por lo menos, que yo sepa, no se hicieron encuestas al respecto. Tampoco se convocó al pueblo colorado o liberal en convención para adoptar tan importante decisión. La decisión, se llevó a cabo muy en silencio, inclusive, se puede decir a puertas cerradas, por dirigentes políticos y parlamentarios cuya mayoría se opone a abrir las listas por temor a ser castigados con el voto del pueblo. Para colmo de males el juicio estuvo viciado por violación de los requisitos del debido proceso y del derecho a la defensa.

    Por lo expuesto consideramos que no se cumplió el requisito fundamental de la formula de Lincoln, del ejercicio del poder por el pueblo ya que para ello es necesario una representatividad auténtica y no espúrea y la participación popular para tomar decisiones de tan importante consecuencias como la destitución de un presidente elegido por el pueblo en elecciones libres.

  4. Rogelio Careaga dice:

    Osvaldo: Podrías hacerme el favor de corregir
    la tercera línea del primer párrafo: debe decir ideologías totalitarias y se debe suprimir hablado y añadir «y».

    Gracias y saludos
    Rogelio

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