MARIO FERREIRO SE DESCALIFICABA A SÍ MISMO EN JULIO DE 2006


Las mayúsculas y el subrayado son nuestros. Este caso es sin duda para el neurosiquiátrico, un veleta que sigue al viento. 

Las candidaturas mediáticas ya están entre nosotros. Al igual que en otros países antes que el nuestro, la fama y la exposición reiterada en los medios de comunicación comienza a rendir jugosos dividendos. El Partido Colorado le tomó el gusto en las elecciones pasadas, cuando
logró hacer pasar en el Senado una lista de sapos y culebras con Evanhy como estandarte. No sería raro observar en corto tiempo un fenómeno de imitación en otros partidos y movimientos.
El hecho en sí no es malo. Al fin y al cabo, entre tanto impresentable aspirando a los cargos electivos, incluyendo algunos procesados y condenados por la justicia ¿por qué no presentadoras de televisión, locutores de radio o periodistas referenciales? Como se sabe, una democracia tan frágil como la nuestra, lo que necesita fundamental y desesperadamente es de la honestidad de sus actores.
Aun así, la gente debe saber que la sola presencia exitosa en los medios no garantiza capacidad alguna para ejercer el cargo. Aunque parezca una perogrullada, es importante explicarle al público que la persona que aparece en la tele general y necesariamente no es la misma que vive la vida común. Fiel a su función intermedia entre la comunicación y la actuación, la persona mediática no es obligatoriamente la misma que irradia una franca sonrisa dos horas por día en una pantalla de TV a cambio de un sueldo importante.
Desde ese punto de vista, con un electorado tan poco instruido y por lo tanto cada vez más expuesto a la demagogia y el populismo, la utilización de figuras públicas como gancho de votos es un ejercicio peligroso para nuestra democracia. Latinoamérica tiene demasiados casos de presidentes cantantes o bailarines y ministros histriónicos hasta el disparate que han llevado a sus pueblos a la más completa ruina social y económica, mientras brindaban con pizza y champán. AGREGAMOS A LOS CONTADORES DE CHISTES EN TELEVISIÓN
En un momento crucial en el que la pobreza amenaza con desestabilizar todo el sistema por la inoperancia de los dirigentes, lo que el Paraguay necesita es de políticos inteligentes y patriotas, y no precisamente de rostros encandilados por las luces de un set televisivo ni de locutores perniciosamente hábiles en la manipulación constante de la ilusión cotidiana.
El comentario no es extemporáneo, sobre todo cuando desde carpas coloradas comienza a mencionarse a una conocida figura televisiva como acompañante de la chapa presidencial para el 2008 si es que, efectivamente, no corre la reelección. Puede que sea un simple y desechable chisme. Pero la ciudadanía debe estar alerta para identificar aquellas maniobras que cierta clase política pergeña continuamente con la convicción de que el electorado es medio tonto.
Hay demasiados problemas esperando soluciones como para entrar en la pavada de la eterna sonrisa en el póster y el jingle pegadizo martillando desde todos los rincones del país. La alta política no es el marketing representado por el spot televisivo ingenioso, sino el ejercicio serio y responsable de una vocación sincera de verdadero servicio a la comunidad. NI TAMPOCO LOS CONTADORES DE CHISTES POR TELEVISIÓN
Es cierto que, al final, la gente termina votando a quien se le da la santa gana. Pero es importante que a esta altura de nuestra eterna transición hacia la democracia real, nadie más se sienta sorprendido cuando le vuelvan a vender gato por liebre, aunque esta vez el candidato se nos presente con el brillo narcotizante de la colorida pantalla de TV.
Mario Ferreiro
Domingo, 16 de julio de 2006, Revista de ABC Color

2 Responses to MARIO FERREIRO SE DESCALIFICABA A SÍ MISMO EN JULIO DE 2006

  1. Mas que nunca Mario Ferreiro tambien tiene razón en este párrafo de este mismo comentario: “El hecho en sí no es malo. Al fin y al cabo, entre tanto impresentable aspirando a los cargos electivos, incluyendo algunos procesados y condenados por la justicia ¿por qué no presentadoras de televisión, locutores de radio o periodistas referenciales? Como se sabe, una democracia tan frágil como la nuestra, lo que necesita fundamental y desesperadamente es de la honestidad de sus actores”
    .

  2. osvaldobergonzi dice:

    Manuel:
    Tiene usted razón. Los bandidos deben ir a la cárcel. Pero pasa por alto algo importante. Un presentador de televisión no estudió para gobernar sino para actuar. Mañana será un jugador de futbol. Si así buscamos a los que nos gobiernen a que puerto iremos a parar. Saludos muy cordiales.

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