ÉPOCAS Y PERSONAJES: ANÉCDOTAS DE EUGENIO A. GARAY


Por Osvaldo Bergonzi

Eugenio Alejandrino Garay fue uno de los llamados “chilenos”, así conocidos los becarios de Chile, los cadetes paraguayos seleccionados en 1897 para cursar sus estudio en el referido país. El lote era de unos 20 y entre ellos sobresalió por sus brillantes calificaciones, Garay.

Pero debido a cuestiones políticas por ser puntal del Partido Colorado pierde su carrera militar en 1912 y se dedica al periodismo como su malogrado hermano Blas. Así transcurre el tiempo hasta que 20 años después comienza la guerra del Chaco. El mayor Eugenio Garay con poco más de 60 años a cuestas se presenta al estado mayor para marchar al teatro de operaciones. Pero no es aceptado sino para la retaguardia teniendo en cuenta su avanzada edad.

Pero no se da por vencido. Se presenta al palacio de gobierno y pide una audiencia con el presidente Eusebio Ayala, su amigo de juventud. – No me voy a levantar de aquí, Eusebio, hasta que no ordenes mi reincorporación y mi ida al Chaco. El presidente no tuvo más remedio que ordenar ahí mismo a pesar de la oposición del comando en jefe que por entonces tenía su asiento en Asunción.

Tanto de cierto tiene esta versión, por el primer cargo que recibe Garay, asesor de la séptima división. No sabían donde colocarlo. Pronto se convierte en el jefe querido de esa gran unidad a la cual la interina ya con el grado de teniente coronel, por permiso de su comandante para bajar a Asunción. Así transcurren los primeros días en el nuevo cargo hasta que una noche sucede el hecho:

– Qué le preocupa mi comandante, le pregunta el jefe de estado mayor de la séptima al verlo algo ensimismado. Garay se pone misterioso. Su subalterno insiste acerca de la supuesta preocupación y finalmente aquel confiesa. – Me preocupa la suerte de nuestro jefe. – Pero porqué si baja con permiso a la capital por 20 días, le responde el jefe de estado mayor. – Me preocupa, mi hijo, repite. – Por qué, si a estas horas debe estar cenando en el Unión Club, replica su subordinado.

– Justamente por eso, responde Garay. – No le entiendo, mi comandante. – Resulta que me pidió que le redacte dos discursos, uno para el Unión Club y otro para Villa Rica, lugares donde le harán un homenaje. – Cual es el problema mi comandante, nuestro jefe hizo bien en pedirle a usted, un gran escritor, que le ayude en la tarea. – No es por eso, mi hijo. – Y entonces qué es mi comandante.  – Temo que el discurso de Villa Rica lea en el Unión Club y el de éste en Villa Rica.

Al oír el exabrupto, el jefe de estado mayor, se puso a reír en voz baja secundado por la pícara mirada de Garay. Esta anécdota la escuchamos el profesor César Garay y el que esto escribe de boca del general Amancio Pampliega, entonces mayor durante la guerra y jefe de estado mayor de la séptima. El profesor se rió de oreja a oreja mientras decía. – Papá siempre fue muy caustico.

2 Responses to ÉPOCAS Y PERSONAJES: ANÉCDOTAS DE EUGENIO A. GARAY

  1. Jajajaaaaa!! buenisimoooo!!! esta no la sabia!!!!

  2. Antonio Ferreira dice:

    Director sencillamente grandioso.
    Ese es nuestro pueblo, hasta en circustancias límites hay tiempo para un risa.

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