REPRESA DE ACARAY: PROPULSORA DEL SIGLO DE LAS LUCES EN EL PARAGUAY


Por el doctor Humberto Zaracho

Entre la revolución inglesa (1688) y la revolución francesa (1789), en el Siglo XVIII, se desarrolla en Europa el movimiento político-filosófico conocido por la "Ilustración", que significó un gran cambio en el orden religioso, político, económico e intelectual. Fue denominado también como el “Siglo de las Luces”, por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en la Revolución francesa marcando el inicio de un nuevo estilo de vida basado en el respeto a la dignidad humana, que trasladó al mundo hacia el progreso y la democracia.

Del mismo modo, pero en otro ámbito de la vida, a fines de la década de los 60´ del siglo pasado nuestro país conoció de los otros factores que hicieron posible el inicio del proceso del Desarrollo Nacional. Una de ellas fue la represa del río Acaray, que se constituyó en el hito de la era de la “iluminación del Paraguay”.

Es sabido que desde 1913 la Compañía Americana de Luz y Tracción (CALT), empresa de capital extranjero, comenzó a explotar en Asunción el servicio público de electricidad, como así también el del transporte eléctrico de tranvías o tranway. Salvo unos pocos pueblos del interior donde funcionaba algún generador de escasa potencia el resto del país no disponía del servicio eléctrico. Era de uso general el farol, el vetusto lampiu y la vela, únicos artefactos existentes para combatir la obscuridad semitotal que afectaba al país.

En 1948, luego de asumir el poder el Partido Colorado, el gobierno del Tendotá J. Natalicio González nacionalizó la CALT. Por Decreto Nº 3.161 del 29 de marzo de 1949 nace la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), como oficina dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, que desde entonces proporciona el preciado servicio público. En 1959 fue nombrado Administrador General el Ing. Enzo Debernardi, un joven paraguayo que venía de obtener el doctorado en Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Turín (Italia). Este le dotó a la ANDE del empuje realizador que le distinguiera por muchas décadas. Más tarde, a impulso del Ing. Debernardi, la ANDE se transformó en entidad autárquica en virtud a la Ley Nº 966 del 12 de agosto de 1964.

Debe tenerse en cuenta que al promediar la década del 50´, funcionaba en el país una sola central de producción energética de importancia. Era la usina térmica de Puerto Sajonia, alimentada a leña; con su producción se abastecía precariamente la capital y hacía rato que operaba en el límite de su capacidad” (1). Dicha usina generaba unos 8000 kilovatios de potencia, y la tensión máxima de las redes era de unos 6000 voltios. Las escasas fábricas o talleres industriales debían de tener almacenadas toneladas de gasoil para alimentar ininterrumpidamente sus generadores. Los pobladores de Tacumbú, La Recoleta, Villa Morra, Stma. Trinidad y otros barrios periféricos, recién a partir de las 21 horas podían disponer de luz eléctrica normal. El estadio Adriano Irala, del club Cerro Porteño, era el único que contaba con instalación eléctrica para las disputas de los cotejos nocturnos.

En la segunda parte de los 50´, durante el gobierno del presidente Alfredo Stroessner, se pone en ejecución la “Marcha hacia el Este”, proyecto visionario que sustrajo al país de su tradicional relación de dependencia del Río de la Plata. El objetivo era alcanzar un desarrollo sustentable orientado a desprenderse hacia el Atlántico. Para el efecto se concreta el asfaltado de la ruta I Asunción-Cnel Oviedo, a la que sigue el terraplenado que empalma esta ciudad con Pto Pte Stroessner, que es habilitado en 1959. Igualmente se inician los estudios preliminares para la construcción de una usina hidroeléctrica en el río Acaray, en el Alto Paraná, entonces una agreste y lejana región. En enero de 1956 se firmó un convenio con el Brasil para la elaboración de un proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos Acaray y Monday. Para entonces ya estaba en marcha

Para 1960 la ANDE tenía una potencia instalada de 27.000 Kv. que producía algo más de 67 millones de Kvh. Ante la creciente demanda de energía eléctrica, la ANDE se abocó a la modernización, reconstrucción y ampliación de su única central térmica, cuyas tareas culminaron en 1967. La modernización consistió fundamentalmente en la sustitución de las calderas de alimentación a leña por las de fuel-oil y en la incorporación de 2 tubos grupos. En consecuencia, el rendimiento creció en 27.000 kvh, con una capacidad de alimentación adicional de 6.000 kvh más” (2).

El Dr. Carlos Roger Caballero, actual Senador por el UNACE, rememora que: ”El 27 de enero de 1961, en ocasión de la inauguración del puente internacional sobre el río Paraná por los presidentes del Paraguay y del Brasil, General Alfredo Stroessner y doctor Juscelino Kubistchek, fue entregado al gobierno paraguayo el resultado de los estudios y proyectos realizados con la colaboración del Departamento Nacional de Obras de Saneamiento del Brasil, sobre el aprovechamiento hidroeléctrico de los ríos Acaray y Monday. Sobre estas bases la ANDE trazó un plan de mayores proporciones, incluyendo los sectores de transmisión y distribución” (3). El proyecto final fue completado en 1964, mediante un préstamo otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por 70.000 y 400.000 dólares. Paralelamente fue inaugurada la carpeta asfáltica de la ruta Cnel Oviedo-Pto. Pte. Stroesner

El gobierno llamó a licitación internacional para las obras civiles. La recepción y apertura de las ofertas se realizó el 16 de febrero de 1965 en un solemne acto público que contó con la presencia de las 12 firmas participantes. Y para el emprendimiento hidroeléctrico el BID acordó un crédito de 14.150.00 dólares, en señal de reconocimiento por la política desarrollista desplegada por el gobierno colorado. Ese mismo año se dio inicio a las obras.

Luego de una ardua tarea y tesonera labor de tres años, el 16 de diciembre de 1968 se libró al servicio del pueblo paraguayo esta obra, que marca el inicio de una nueva época en el desarrollo económico nacional…. El período total de construcción demandó 40 meses, dando empleo a más de 2.000 trabajadores nacionales, con más de 8 millones de horas trabajadas” (4). Al acto de inauguración de Acaray I asistieron el mandatario paraguayo y el Dr. Felipe Herrera, presidente del BID, quien en la oportunidad formuló estas palabras que resultaron proféticas “Esta moderna obra de ingeniería, que junto con su eficiencia tiene un sentido de belleza porque se orienta hacia el futuro”.

El costo total de las instalaciones que componen el sistema hidroeléctrico del río Acaray, incluyendo las obras de generación y de transmisión hasta la estación reductora de tensión en San Lorenzo, alcanzó la suma de 32.000.000 de dólares, de los cuales el BID aportó el 47,34%, los proveedores de maquinarias y materiales el 30,6%, y la ANDE el 21,99%. Al entrar en servicio Acaray I comenzó a producir 45.000 Kvh., que se duplicó al año siguiente a 90.000 Kvh. al habilitarse el segundo turbogenerador. No transcurrió mucho tiempo para que la ANDE iniciara el estudio para la construcción de la presa de embalse en el río Yguazú, y de otra casa máquinas para 2 turbogeneradores –Acaray II- con lo que la capacidad de ambas alcanzó a los 194.000 Kvh, emprendimientos que fueron inaugurados en diciembre de 1977.

Una vez asegurado el abastecimiento de energía hidroeléctrica a la ciudad capital, se inició inmediatamente la ampliación de estos beneficios a un grupo de pueblos y ciudades del interior del país…El programa ofrecía múltiples dificultades, entre las cuales se encontraba la baja densidad de la demanda y un índice de crecimiento limitado, en los primeros años” (4). El Plan de Electrificación del País estaba en plena marcha. Para el año 1985, antes de la inauguración de la gigantesca Central Hidroeléctrica de Itaipú, obra colosal de un gobierno colorado junto con la del Brasil, la energía eléctrica proveniente de Acaray I y II ya habían alcanzado a 157 ciudades y pueblos del Paraguay.

Por otro lado, en 1974 ya se había puesto a funcionar la línea Acaray-Carlos Antonio López, donde la energía de la central hidroeléctrica se interconectó con la de la Provincia de Misiones (Argentina). Igualmente concluyeron los trabajados vinculados al suministro de energía al Estado de Paraná (Brasil). De este modo nuestro país se convirtió en el Primer Exportador de Energía Eléctrica de América, provocando la admiración de muchos países de mayor desarrollo. No obstante, el Ing. Enzo Debernardi expresó que “Para el Paraguay, ser exportador de energía eléctrica, es sólo una etapa. La aspiración del gobierno del Presidente Stroessner es llegar a una plena utilización racional de esa energía, no sólo en la industria sino también a través de una electrificación total del país, que transforme la fisolonía de las ciudades y la vida del campo”.

La importancia de Acaray adquirió singular relevancia a raíz de la escasez de energía que experimentó el orbe, sumado al incremento desmedido de los precios de los combustibles derivados del petróleo provocado por los países productores. Si no fuera por la previsión del gobierno colorado que confirió prioridad a la construcción de la represa del río Acaray, se hubiera producido un enorme drenaje de nuestras divisas y, talvez, una aguda crisis financiera de la que hubiera sido muy difícil superar.

Empero, muchos paraguayos de la última generación apenas saben de la obra del río Acaray. Los libros de historia actuales prácticamente lo han borrado de nuestro pasado histórico. En tanto que muchos paraguayos de generaciones anteriores sufren de una amnesia colectiva, y han olvidado el obscurantismo que vivió el Paraguay antes de la misma. Sin embargo, para quienes nos sentimos paraguayos de ayer, hoy y de siempre, vamos a continuar recordando a los colorados artífices de dicha represa de singular trascendencia para el futuro entonces y del momento actual. Merced a ellos el Paraguay logró liberarse de la penumbra y ascender a una nueva y promisoria realidad, propio del “Siglo de las Luces”.

Notas:

(1) VITTONE, Luis. “Paraguay. Pasado de gloria, presente de grandeza”, pág. 538, Edit. COMUNEROS, Asunción, 1981

(2). VITTONE, Luis. Obra citada, pág. 636.

(3) CABALLERO, Carlos Roger. “Un gigante de 25 años. 1954-1979”, pág. 237, Edit. CASA AMERICA, 1980

(4) CABALLERO, Carlos Roger. Obra citada, pág. 244

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