LA MALDICIÓN DE BUENOS AIRES


Por Osvaldo Bergonzi

Cuando Juan de Garay parte de Asunción hacia 1578 para ir a fundar ciudades como Santa Fe y refundar Buenos Aires jamás habrá pensado ni soñado siquiera que las criaturas a punto de nacer se comportarían tan vilmente con su progenitora,  Nuestra Señora de la Asunción.

Efectivamente a partir de esta decisión se estableció una  CAJA DE PANDORA  en el río de la plata, es decir, de donde todos los males saldrán hasta nuestros días sin que la esperanza aflore nunca como lo relata la mitología griega.

En Santa Fe funcionará un PUERTO PRECISO, donde precisamente se gravarán con fortísimas cargas impositivas los productos del Paraguay en tanto sus  embarcaciones sufrirán humillaciones hasta 1969 en que recién la Argentina reconoce la libre navegación de los ríos interiores, 100 años después que los demás países del orbe.

Desde 1810 hasta 1852 no pudimos comunicarnos con el mundo. Sufrimos 42 años de encierro. Llegado el siglo XX se supuso que no correspondía tanta maldad luego del genocidio del pueblo judío, mal sufrido igualmente por el Paraguay en el siglo anterior. Así se asfaltan rutas. Se pensó que por fin cesarían las humillaciones.

– De donde viene, adonde va, profesión. – Soy estudiante y vengo de Asunción y voy a Buenos Aires , señor. – A ver, destape el baúl. – Como no, proceda nomás. – Su extinguidor de incendios no funciona. – Funciona, solo que está cerrada la llave por precaución. – Tiene cigarrillos importados. – Si, dos gruesas. – Solo una se permite, así que me da 5 paquetes. – Como no, señor.

Esta escena se repite 15 veces hasta llegar a destino. En algunas oportunidades retienen el vehículo  aduciendo cédula vencida cuando por tratados suscriptos y canjeados el derecho internacional privado dispone que estas cosas son privativas del país de la nacionalidad o la residencia del viajero. Pasados algunos años estas maneras prepotentes fueron suavizandose aunque no desapareciendo del todo.

Nos estamos refiriendo a los gobiernos argentinos a lo largo de la historia. Hacemos esta salvedad por la amistad que nos une a muchos con ciudadanos de ese país. Creímos que estas maldades irían desapareciendo con el tiempo.

Pero he aquí que nuevamente nos hallamos encerrados del mundo pues nuestros productos importados o exportados desde Nuestra Señora de la Asunción quedan varados en el puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires. Ya lo hicieron el año pasado y el gobierno de ese país prometió subsanar el problema. Más de 300 millones de dólares se perdió.

Y ahora se repite y vuelve el mal. No queda más remedio que llevar este caso a  LA HAYA y pedir resarcimientos económicos al gobierno argentino. En esa instancia el Uruguay ya les ganó en el caso de las papeleras. Se trata de un grandote que se cree el matón del barrio con derecho a humillar a Uruguay y Paraguay.

Pero bien que pidieron solidaridad cuando otro matón los humilló haciéndoles morder el polvo de la derrota. Si tanto reclaman una injusticia a Inglaterra por haber robado territorios argentinos, cual la razón de no conducirse con la misma coherencia cuando se trata de justos reclamos de sus vecinos. En nuestro caso de poder importar y exportar productos a través de los puertos de ríos libres de navegación conforme a tratados.

One Response to LA MALDICIÓN DE BUENOS AIRES

  1. rolo dice:

    BRAVO DR BERGONZI ,, ES LA TRISTE REALIDAD, LAMENTABLE A PESAR DE LAS PALABRAS , LA HISTORIA SE REPITE,

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