EL 23 DE OCTUBRE DE 1931


Por el Coronel Abogado Humberto Zaracho

En la mañana del 23 de octubre de 1931 centenares de jóvenes estudiantes, hombres y mujeres, llegaron espontáneamente hasta el Palacio de Gobierno para solicitar al presidente Dr. José Patricio Guggiari la defensa inmediata del Chaco paraguayo ante el avance continuado de las tropas bolivianas invasoras. Esta página conlleva mi interés en evocar aquel trágico suceso para que no quede en el olvido. Y para los jóvenes que no lo conocen, debido a que una corriente perversa se ha adueñado del país ocultando la realidad política de antaño, mi interés estriba en ilustrarles de un hecho lúgubre que nadie se hubiera imaginado ocurriría en nuestro país. Cuando cesó el tableteo de las metrallas y los disparos de los fusiles efectuados por los efectivos apostados en la terraza y en los ventanales del Palacio de Gobierno quedaron exánimes los cuerpos sin vida de 11 estudiantes muertos y 29 heridos. Hubieron otros estudiantes que, aunque heridos por las balas asesinas, lograron escapar de los jardines del Palacio y ser transportados por diversos medios hasta la sede de los Primeros Auxilios y otros lugares de atención médica. Yo llegué a trabar amistad con dos de los heridos, quienes me dieron su testimonio de la masacre. Ellos fueron el Dr. Vicente A. Zayas y el señor Marcial G. Cáceres. El primero recibió una ráfaga de metralla en su espalda y en su mano derecha cercenándole dos dedos. Ahora bien, cabe preguntarse quien dio la orden de disparar contra la juventud estudiosa. Deseo señalar que nunca se dio la orden verbal de abrir fuego contra los estudiantes. Dicha orden provino de una acción que se materializó cuando el Tte. José Félix López, al mando de la Compañía de Fusileros de la Guardia Cárcel que se trasladó hasta el Palacio de Gobierno para reforzar los efectivos de la Marina, desenvainó su espada. Así lo relató el nombrado Dr Vicente A. Zayas: "Yo llegué hasta más o menos tres a cuatro metros de las columnas del peristilo y allí un Tte. López sacó el sable y pareció con ello dar la señal de fuego. Comenzaron los primeros disparos y, lógicamente, comenzamos nosotros a correr y a caer ya algunos" (ALFREDO M. SEIFERHELD, Conversaciones Político-Militares (Volumen IV) Entrevista al Dr. Vicente A. Zayas, pág. 106). Otra de las víctimas rememora que: “La ametralladora emplazada en la terraza del Palacio, con una intempestiva ráfaga, que acribilló las paredes de la sede del Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública, dio el fatídico inicio a la disuasión por la que ominosamente se había optado. El Dr. Justo P. Prieto, titular de dicha cartera, dimitió de inmediato siendo reemplazado por el Dr. Alejandro Arce… A la ráfaga de advertencia, que había surtido plenamente sus efectos dispersantes, siguieron, inconcebiblemente, otras, con el total apoyo de un nutrido fuego de los fusileros de la compañía de la Guardia Cárcel. En esta demencial etapa los disparos fueron dirigidos contra los manifestantes, a matar, como se dice en el léxico militar. Muchas de las víctimas fueron baleadas por sus espaldas, estando en franca y precipitada retirada. La terrorífica instancia afectó con gérmenes de perennidad a la juventud que jamás esperó merecer un recibimiento tan brutal…” (M. AGUSTIN AVILA, 23 de octubre de 1931. Una página enlutada y gloriosa del estudiantado paraguayo, pág. 18, Asunción, 1981). Toda la prensa nacional estuvo contra la bárbara masacre de los estudiantes frente al Palacio de Gobierno. El diario “El Orden”, de propiedad del dirigente liberal Policarpo Artaza, en su edición extra escribió en la tarde de ese mismo día 23 de octubre: “La patria está de duelo. La juventud estudiosa, con la bandera nacional al frente, FUE MASACRADA POR LA GUARDIA PRETORIANA, apoyada por los fuegos de ametralladoras. Cayeron en la refriega niñas y escolares. La juventud ha salvado la dignidad nacional…”. Por su parte el diario “La Tribuna”, órgano oficial del Partido Liberal Unificado presidido por el expresidente y líder liberal don Eduardo Schaerer, escribía al día siguiente: “Un día de luto para la Patria. La juventud estudiosa ha sido masacrada con las armas de la Nación. Mujeres y niños han caído en la jornada de ayer frente al Palacio de Gobierno Y EN PRESENCIA DEL PRIMER MAGISTRADO DE LA NACION. Las metrallas funcionaban admirablemente para Mater a nuestros niños y jóvenes. Las madres paraguayas están de luto y la Nación llora sobre sepulcros tempranamente abiertos…” Rato después que la edición de la Tribuna ganó la calle el local fue allanado por tropas del Ejército, y sus directores, redactores y hasta los humildes empleados y obreros de las máquinas fueron apresados y conducidos en los calabozos de la Policía y en la tenebrosa División de Investigaciones. No obstante, al día siguiente los miembros del Partido Liberal Unificado publicaron al día siguiente, en una hoja clandestina, un documento que decía: “Frente al fusilamiento de ancianos, niños y mujeres ordenado por el Primer Magistrado Dr. José P. Guggiari, el Comité Nacional del Partido Liberal se reunió ayer en sesión extraordinaria para considerar la actitud que deberá tomar el Partido frente a los graves acontecimientos provocados por el GOBIERNO DEL REGIMEN. Se tomó la siguiente Resolución, por aclamación: 1º.- Ponerse de pie en señal de protesta por la masacre de la juventud estudiosa ordenada por el Presidente de la República y sus Ministros, y, en señal de protesta, duelo por las víctimas inocentes caídas ante el plomo homicida.- Lanzar un Manifiesto de Protesta por los acontecimientos de ayer..- Decretar la abstención electoral en vista de la falta de garantías de los derechos ciudadanos bajo el imperio de la SITUACION DE FUERZA EMPLEADA POR EL REGIMEN”. El Comité Nacional lo integraba como Presidente don Eduardo Schaerer, Vicepresidente Dr. Enrique Ayala. Vocales: Policarpo Artaza, Mario Luis de Finis, Lucio Mendonca, Tomás Varela, Mario Uscher, Arturo F. Bordón, Ernesto Velázquez, entre otros. Varios exponentes del liberalismo condenaron el crimen y a sus autores morales y materiales, presentando sus renuncias al Partido, entre los cuales figuraban: Dres. Félix Paiva y Adolfo Aponte, presidente y miembro del Superior Tribunal de Justicia, respectivamente; los Dres. Ricardo Caballero, Victoriano Abente, Luis Ruffinelli, Anselmo Jover Peralta, Roque A. Gaona, Julio Michelagnoli, Inocencio Lezcano, Diosnel Marín y muchos otros. La edición del diario “El Orden” del día 25 de octubre publicó una carta dirigida por los Dres. Carlos R. Centurión, Alejandro Marín Iglesias, Vicente Rivarola Coelho, José Campos Tellez, Juan Guillermo Peroni y Juan Esteban Carrón, al Señor Presidente del Partido Liberal, condenando la masacre y solicitando al Directorio del Partido la condena a los responsables de la barbarie. A su vez, el Partido Colorado, por intermedio del Arq. Tomás Romero Pereira y Dr. Leandro Prieto, Presidente y Secretario, respectivamente, condenó el alevoso crimen cometido por el régimen del Dr. José P. Guggiari, disponiendo la abstención absoluta y desobediencia civil. Todos sus legisladores titulares y suplentes ante las dos Cámaras del Congreso presentaron renuncia a sus cargos, quedando así el Congreso con la presencia única de los legisladores del liberalismo oficialista, debido a que los pertenecientes al Partido Liberal Unido se adhirieron al repudio generalizado dimitiendo a sus bancas legislativas. Días después, a pedido del presidente Guggiari el Congreso le sometió a juicio político del que resultó absuelto de cargo alguno y se le declaró inocente de los hechos ocurridos. Todos sus juzgadores pertenecían al Partido Liberal oficialista. Los pertenecientes al Partido Colorado y al Partido Liberal Unido ya habían renunciado con anterioridad en repudio al crimen perpetrado. Paralelamente se declaró una violenta persecución contra dirigentes políticos opositores, periodistas y estudiantes. Aunque el presidente Guggiari consiguió eludir su responsabilidad política, sin embargo los acontecimientos del 23 de octubre marcaron el inicio de la decadencia del liberalismo paraguayo.

HUMBERTO ZARACHO

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4 Responses to EL 23 DE OCTUBRE DE 1931

  1. Felipe dice:

    Exelente Cnel zaracho, gracias por contarnos lo que paso en aquel fatidico dia.

  2. Antonio Ferreira dice:

    Cnel. Zaracho; excelente relato para que conozcan nuestro jóvenes.
    Le remití a Don Osvaldo un testimonio escrito de uno de los partícipes de esa fecha, creo que lo publicara en breve, como otro aporte a su iniciativa.

  3. osvaldobergonzi dice:

    Lo que sigue es la versión de Saturnino Nanino Ferreira, un gran colorado. Espero que les guste a los lectores de EL COLORADO.

    MASACRE DEL 23 DE OCTUBRE 1931

    Vincent, me preguntaste sobre la masacre del 23 de octubre de 1.931 y como yo fui el gestor de la manifestación, que terminó en ésta tragedia, te diré la verdad, sobre lo que nunca escribí.

    Esto comienza en el Chaco, en el “Fortín Coronel Martínez”, donde se sublevan las tropas de ese Fortín y comienza la primera tragedia.
    La tropa no contaba con el menaje indispensable, para tomar el rancho, debiendo hacer los soldados turno o comiendo dos o tres en el mismo plato.
    Faltaban vestuarios, armamentos. Le pedían a los Jefes y estos al Gobierno que respondía con promesas y no se cumplían.

    Las tropas tenían más de dos años de servicios en esas condiciones. Comenzaban a inquietarse y hacían oír a sus Oficiales, que querían sus bajas. Esto sigue hasta que se produce la tragedia.
    Se sublevan, contra sus Oficiales, y estos repelen con ametralladoras, para evitar que los maten y mantener la disciplina. Saldo de ésta tragedia, 6 (seis) muertos, 2 (dos) amputados y 9 (nueve) heridos.

    La Cámara de Diputados mandó una frondosa delegación de su seno, para investigar y encontrar culpables; cuando la culpa la tenían todos ellos y el Gobierno de no proveer lo indispensable.

    Yo prestaba servicio en el Regimiento IV – Curupaity – como Oficial. Este Regimiento cubría, “Coronel Martínez” – Pozo Azul – Isla Poí y Boquerón.
    Fui desmovilizado a fines de setiembre de 1.931, meses después de esta tragedia.

    Viajo para Puerto Casado y aquí me presento al Tte. Coronel José Félix Estigarribia, Comandante de la 1ª. División; nuestro Jefe.
    Le manifiesto, que soy estudiante del último curso del Bachillerato, y delegado de mi curso y que hablaré a mis compañeros para hacer una manifestación. Pidiendo al Gobierno mejor atención a los Oficiales y Tropas del Chaco y pedir a la vez preparación para la defensa, pues estamos abandonados.
    Me pidió que no lo haga, y luego cuando subí en el barco “Pingo”, antes de partir; me hace decir por su ayudante, Tte. Conigliaro nuevamente que desista de hacer una manifestación.

    Ya en Asunción, en el mes de Octubre, reúno a los compañeros de mi curso y en un pizarrón, explicó, mostrando la ubicación de los Fortines, la situación real de nuestra indefensión y la vida de los oficiales y tropa, la escasez de todo lo expresado antes.

    Se resuelve hacer la Manifestación el 22 de octubre y tomar la Plaza Uruguaya como lugar de concentración y de ahí marchando hasta el Palacio de Gobierno, a manifestar nuestra inquietud al Sr. Pte. de la República y pedir la defensa del Chaco.

    Así se hace y concentrando todo el estudiantado del Colegio Nacional de la Capital y de otros Colegios, nos hace llamar a los dirigentes el Jefe de Policía y para ello, nos visita el Comisario Mereles y nos lleva en el auto del Jefe de Policía, el Dr…. Escobar, excelente persona, profesor de Física en Colegios de varones y mujeres, y querido por los estudiantes. Vamos yo, Cesar Garay, Hilario Gomez Nuñez y Andrés Riquelme. El Jefe de Policía nos manifiesta que el Presidente no podrá recibir a la Manifestación y nos pidió que quedáramos en la Plaza Uruguaya y no hiciéramos la Marcha. A lo que se le contestó que, nuestro itinerario marcado de ante mano debíamos cumplir.

    Al volver a la Plaza Uruguaya, encontramos que estaba en uso de la palabra el Dr. Juan Stefanich, de la Liga Nacional Independiente; orador no invitado. Se lo baja y parte la manifestación para el Palacio con todo orden y ahí habla Agustín Ávila.
    Finalizado su discurso se da por terminado el acto, pero en ese momento aparece otro extraño al estudiantado, el Sr… Frutos Pane (colorado) y grita; a la Escuela Militar varias veces y un grupo grande le acompaña. Ya frente a la Escuela se trepa en uno de los pilares y arenga a los presentes, entre los cuales estaba yo como mirón.
    Sale el Director del Colegio Militar, el Mayor Bray y le dice: Usted baje y vaya a la plaza, a hablar.
    Entonces Frutos Pane dice, a la Plaza, que está frente al Cine Victoria. Ahí habla el Dr. Anselmo Jover Peralta (socialista) quien arenga y dice: a la casa del Mayor Franco, que estaba en la casa de la familia Velilla, en la esquina de Chile y Cnel. Martínez, hacia Víctor A. Haedo. Dice unas palabra Franco y estas mismas gentes que no eran estudiantes, gritan a la casa de José P. (Presidente de la República) y van en la esquina de Yegros y hoy Manuel Domínguez, donde está ubicada, y apedrean.
    Viene a pedido del Ministro del Interior, Justo Pastor Benítez; soldados de la guardia Cárceles a proteger la casa del Presidente y castigando con yataganes, disuelve a todo el grupo.

    Como puedes deducir Vincent, ya no eran estudiantes los que dirigían, si no políticos. Los estudiantes iban arrastrados por la curiosidad e incitados a esos actos.
    A raíz de esta paliza, aparecen los mismos políticos a incitar a los estudiantes en la mañana del 23 de octubre, a ir en manifestación al Palacio de Gobierno a protestar por el apaleamiento. De paso invitan a las alumnas de la Escuela Normal de Profesores y se dirigen al Palacio.
    Ante esta marcha va una compañía del Batallón de guardia cárceles, para protege el Palacio de Gobierno; porque iba siendo peligrosa…. Forman esta tropas una línea protectora en la calle El Paraguayo Independiente y no dejan pasar hacía los jardines del Palacio.

    Comienza un forcejeo entre estudiantes y policía y soldados; hasta que suena un tiro, que más no creo fue producto del nerviosismo, cuando el forcejeo fue violento y ya entraban los estudiantes al jardín. Al sonar este tiro el resto de los soldados disparan contra los estudiantes durante algunos minutos. Consecuencia 11 (once) muertos y 64 (sesenta y cuatro) heridos.

    Mirando de frente al Palacio, en el ala derecha estaba el despacho del Presidente y en el ala izquierda el Ministerio de Relaciones Exteriores. Juan Bautista mi hermano, y ex empleado del Ministerio de Relaciones vió; que cuando sonaron los tiros, el Presidente José P. Guggiari, salió de su despacho, apretándose la cabeza y gritando y corriendo de hacia la escalera, paren, paren los tiros.

    Esto es con breves palabras lo que te puedo decir del 23 de octubre de 1.931.
    Todo el movimiento estudiantil fue patriótico, pidiendo la defensa del Chaco y atención a sus custodios, Oficiales y Tropas.
    Hubo un manipuleo político por los citados mas arriba, en que no estaban metidos los estudiantes, pero usados por ellos.
    Lastimosamente ocurre esta tragedia de la que aún se habla. Los estudiantes caídos frente al Palacio, fueron los primeros muertos en defensa de la Patria.
    Al año siguiente al estallar la guerra, todos acudieron al llamado, y fueron Oficiales de Reserva que combatieron durante tres años. También fui yo, estudiante de Psicología en el Uruguay; vine, me enrolé y combatí y llegue al grado de Capitán, habiendo sido mis ascensos por méritos de guerra y con todas las condecoraciones.

    Tu Abuelo, Dr. Vicente F. Espínola y Capitán de Reserva.

    En el libro de juicio político al Presidente Dr. José P. Guggiari; página 16 y 17 encontrarás de lo hablado y mi nombre.

    Junio de 1988
    A mi nieto Vincent Carlisle, que debe presentar un trabajo sobre el 23 de octubre de 1931, en su “Colegio Americano”, en el Sexto Año.

  4. osvaldobergonzi dice:

    Humberto:
    Tu iniciativa de brindarnos en detalles lo sucedido el 23 de octubre de 1921 y la repercución en los comentarios (El de Nanino en particular) iluminará a nuestros jovenes páginas olvidadas de nuestra historia política. A modo de recordatorio agrego que debido al suceso el presidente Guggiari se refugió en la Escuala Militar con sus ministros y lo nombró Jefe de plaza a su director, el mayor Arturo Bray. El mismo personaje fue más tarde nombrado nuevamente Jefe de plaza en 1937, durante el gobierno de Félix Paiva. Su bando nº 2 decía que “aquel que fuere hallado cerca de cuarteles será enjuiciado sumariamente con la sola presencia de un oficial” Bonita manera de manejar la situación. Digo esto porque hoy día tanto se reclama los derechos humanos. ¿Y cómo andamos por casa en la historia? Saludos a todos

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