PRENDA DE COMPROMISO


Por Cándido Silva

El Movimiento Vanguardia Colorada, a través de los miembros de su bancada en la Cámara de Senadores, obsequiaron al Partido y al pueblo colorado de la República una espléndida prenda de unidad partidaria: la conformidad precisada para el juramento de Nicanor Duarte Frutos en carácter de senador activo.

La decisión del grupo liderado por Luis Castiglioni es anunciada oficialmente a solo dos días del onomástico de la ANR. ¡Qué soberbio presente de avenencia entre correligionarios! ¡Qué fabuloso regalo para conmemorar jubilosos el 123 aniversario de la más prominente institución política de nuestro país!

El eje de la determinación asumida descansa -manifestaron voceros de la corriente interna- en la común meta de todos los afiliados y simpatizantes del estandarte del nacionalismo paraguayo, la amalgama en el disenso con miras a corear rotundas victorias en las municipales del 7 de noviembre próximo y, posteriormente, en las generales del 2013, postrer desafío a sortear en la empinada senda que conduce a la retoma del poder constitucional.

Digna de resaltar es la actitud de Jorge Céspedes, el sustituto temporal de Duarte Frutos en el Senado, quien, según se informó, no opuso reparos a la disposición concertada por sus pares vanguardistas; es más, se declaró hombre de Partido y anticipó que continuará trabajando con el denuedo que le caracteriza por la enseña de sus afectos.

Con esta postura auspiciosa dada a conocer el jueves pasado, suman y siguen las evidencias de concordia en círculos del coloradismo, síntoma patente de que la madurez y el sentido de compromiso hacia las metas compartidas trascienden el vano internismo, más todavía en épocas en que la cohesión de las fuerzas es requisito sine qua non para, como se estila decir en los certámenes deportivos, ascender en la tabla de puntuaciones y ganar el campeonato.

Obviamente, no somos tan cándidos para ignorar que esta suerte de armisticio político decretado en filas coloradas, es una tregua pactada en virtud de los retos electorales que afronta el partido como institución, ya que el ineludible internismo reflotará de nuevo cuando se avecinen los comicios de renovación de autoridades partidarias.

No obstante, con fundada satisfacción podemos aseverar que la dirigencia de la ANR a la postre ha digerido la enmarañada lección que imparte la desapacible llanura: las apetencias individuales y/o grupales; las inquinas entre correligionarios, y la diversidad de opiniones se esfuman de escena cuando las supremas aspiraciones y conquistas del Partido demandan el concurso mancomunado de esa exuberante colectividad de varones y mujeres. ¡Enhorabuena!

Rematando el asunto que involucra al actual líder del Progresismo Colorado y pese a que puede resultar fastidioso por lo reiterativo, arropamos nuestra frágil paciencia humana con el estoicismo propio de Zenón de Citio y Marco Aurelio, y reafirmamos a los detractores impenitentes de la asunción del ex jefe de Estado a su curul legislativo, que el Art. 189 de la Constitución Nacional, el relativo a las Senadurías Vitalicias, no obstaculiza jurídicamente en lo más mínimo el desempeño de la función parlamentaria por parte del nombrado.

Y entre los argumentos que apuntalan este aserto, mencionamos:

1.- La Senaduría Vitalicia es una dignidad honorífica permanente (de por vida), un reconocimiento de la sociedad a los presidentes de la República ungidos democráticamente en las urnas.

2.- La Senaduría Vitalicia no produce, definitivamente, la superposición o duplicidad de funciones, atendiendo que su titular no integra el quórum de la Cámara, razón por la que tampoco tiene voto en las deliberaciones del pleno.

3.- El senador vitalicio, al disponer solamente del derecho a voz en los debates del cuerpo legislativo, no se equipara en ningún caso al senador efectivo (activo). Eso lo concebimos por simple deducción.

4.- El senador vitalicio no recibe remuneración alguna del Estado y, por lógica consecuencia, no está obligado a concurrir a las sesiones ordinarias o extraordinarias del Senado.

5.- Culminando, la jerarquía de senador vitalicio es flexible, no entraña obligaciones ni responsabilidades imperativas con los mandantes (la ciudadanía organizada), a excepción del compromiso ético de honrar con su buena conducta la dignidad conferídale.

Además, el Art. 9 de nuestra carta matriz prescribe taxativamente que “Nadie está obligado a hacer lo que la ley no ordena ni privado de lo que ella no prohíbe”.

La cláusula segunda, transcripta en letra cursiva, nos indica meridianamente que ninguna normativa del derecho positivo nacional impedía explícitamente por entonces a Duarte Frutos a postularse a un determinado cargo de elección popular, excepto la Presidencia de la República (también en cursivas para una mayor comprensión de los testarudos oficialistas de la hora).

Ahora solo resta afinar la puntería al norte y al sur, al este y al oeste de la geografía patria, en las urbes y en las campiñas del territorio guaraní, de manera a revalidar a sufragios limpios la incuestionable hegemonía del Partido Colorado.

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