PERDON, AVENENCIA Y VICTORIA


Cándido Silva

En no pocas ocasiones, es más, en la inmensa mayoría de los casos, al arrogante bípedo pensante le es imprescindible catar la amarga hiel de la derrota para así aterrizar de su imaginario vuelo por la estratósfera, asumir su condición humana perfectible, pasible de deslices, y persuadirse, al menos transitoriamente, de su congénita vulnerabilidad. Qué descubrimiento, se dirán.

Siempre en plan de analizar determinadas conductas del mamífero inteligente, en multitud de oportunidades, por no afirmar que en todas, ante la aparición de un adversario común, este espécimen contrae forzados maridajes de utilidad mutua con anteriores antagonistas, hasta haber conjurado el peligro que motivó la alianza, lazo que podría subsistir si las partes entreven provechos recíprocos inmediatos o para un futuro cercano. Qué revelación, también se dirán.

Cualquier coincidencia de lo expuesto en los párrafos precedentes con los sucesos pos eleccionarios del Partido Colorado, es mera casualidad, nada vinculado con la realidad de los hechos recientes.

Lo verdadero es que el ingeniero Luis Castiglioni, líder de Vanguardia Colorada, días atrás manifestó a una televisora local que él ya ha perdonado a quienes lo agraviaron, a la par de pedir que le perdonen si hubiere ofendido algún sentimiento. Naturalmente, se refería a enconos acumulados durante el proselitismo doméstico de la ANR, de cara a los comicios nacionales del 20 de abril de 2008.

Pero no se limitó a absolver a sus detractores y peticionar indultos para sí propio, sino que, atinadamente, aconsejó fijarse en los errores del pasado para mañana no pecar de reincidentes, aprender de las faltas cometidas y no abrigar resentimientos.

Asimismo, formuló su rechazo a toda idea que contemple la modificación del Estatuto Partidario en beneficio de noveles afiliados sin la antigüedad requerida para postularse a cargos de elección popular, postura compartida por el Progresismo Colorado, liderado por Nicanor Duarte Frutos.

El dirigente vanguardista, por su lado, sepultó las animadversiones entre republicanos y extendió la mano fraterna a sus correligionarios de los demás Movimientos, principalmente, se colige, al nombrado ex jefe de Estado quien, no debe ignorarse, ya reconoció públicamente sus faltas, expresó su sincero propósito de enmienda, e igualmente convocó a la concordia entre compañeros de ruta política.

Colofón feliz, Castiglioni y Duarte Frutos nuevamente avenidos como antaño. Corolario del año en curso, unos comicios municipales en los que el coloradismo será probablemente el gran ganador, toda vez que durante estos dos meses previos a noviembre no se interpongan aspiraciones extemporáneas que languidezcan o disgreguen la unidad trabajosamente alcanzada.

A partir de las declaraciones de Castiglioni, bien podemos arriesgar a pronosticar que los hermanos, otrora distanciados, regresan a la morada de sus padres, a la casa común que los vio nacer, a disfrutar de la calidez del hogar y el amor de sus progenitores, como cuando eran niños y todavía sus frágiles personas demandaban protección y cuidado constantes. Valga el sensible paralelismo.

La casa común es la Casa de los Colorados; el padre, el glorioso Partido Colorado; la madre, la institucionalidad partidaria, y los hermanos, la totalidad de la familia republicana, que suma más de 1.700.000 miembros, sin importar a que corriente interna pertenezcan.

Pero, convengamos, son los hermanos mayores, los cabezas de movimientos, los que ostentan el capital compromiso de guiar a sus adeptos, los hermanos menores, por la senda cierta, aquella senda que conduce a reverenciar la historia, exaltar las tradiciones, honrar a los próceres, loar las conquistas, y acatar los preceptos de una sociedad política que funda su poderío en la proverbial camaradería de sus integrantes.

Desde esta columna, recordamos a los colorados y coloradas que hoy día nos hallamos, cual hijos obedientes, bajo la tutela del Partido y la Institucionalidad, nuestros padres. Y ningún hermano o hermana podrá alentar planes sectarios discrepantes de los supremos fines del hogar, la Casa de los Colorados.

Quien o quienes incurrieren en actitudes que erosionen la uniformidad del momento, se exponen a rigurosa censura y cargarán sobre sus hombros la responsabilidad de hipotéticos reveses suscitados por el internismo intempestivo.

Ya después de la evaluación de los resultados de las municipales, o mejor, tras un breve paréntesis, a la vuelta de las vacaciones de enero de 2011, daremos cabida formal a proyectos personales o grupales que no se estrellen contra el muro estatutario.-

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