MARZO 7,1947: LA RESPUESTA DE UN VALIENTE


Por Zacarías Pane

El 7 de marzo de 1947 se produjo un hecho notable por su audacia y temeridad. Un grupo de civiles y militares atacaron a cuerpo gentil la central de policía de la capital. El asalto, al principio logró algunas ventajas debido a la sorpresa. El segundo punto era el palacio de gobierno.

Pero los asaltantes no se esperaron la reacción impetuosa del jefe de policía, Teniente coronel Rogelio Benítez. A cara descubierta dirigió una obstinada defensa incluso con órdenes suyas de enfrentar la situación a bayoneta calada. Ante tan veloz resolución su personal no tuvo tiempo de amilanarse por el tronar intempestivo de ametralladoras y fusiles.

Había comenzado la guerra civil de  1947.

Un numero apreciable de defensores entregó la vida en el cumplimiento de su deber. El centro de la ciudad capital entró en pánico dada la cercanía de los disparos. Tranvías atestados de gente se alejaban del lugar por la calle Palma. Como vulgarmente se dice: “piernas, para que te quiero”.

El jefe de la tropa victoriosa que con tanto arrojo dirigió la defensa había caído en la refriega con una herida que podía ser mortal de no ser llevado sin pérdida de tiempo a un nosocomio. Felizmente a alguien se le ocurrió dirigirse al lugar mas cercano: El hospital militar. Allí prestaba sus servicios uno de los cirujanos más notables de su tiempo, el profesor doctor Pedro De Felice, forjador de varias generaciones de médicos del Paraguay.

La decisión fue rápida. Había que amputarle inmediatamente un brazo para salvarle la vida. Ya en el quirófano el insigne herido, a punto de ser anestesiado, siente que alguien habla con voz áspera. Se trata de un oficial quien atrevidamente ingresó en un sitio prohibido para extraños y destinado exclusivamente a intervenciones quirúrgicas. Todo se hallaba preparado para iniciar la operación de amputación: Médicos y enfermeras solo observaban los gestos del Doctor De Felice cuando de pronto se escucha:

– Ya le detuvimos a su agresor, mi comandante. El presidente de la república le hace preguntar que hacemos con él.

En tanto el Doctor De Felice ya se hallaba listo para dar la orden al anestesista. Aquello lo contrarió. Fueron segundos de ansiedad dado que en esos momentos todavía frescos de violencia se podía dar cualquier respuesta. Pero su moribundo paciente – menos mal – reaccionó casi al instante:

– Trátenlo con respeto pues ese hombre que se enfrentó conmigo es un valiente que se batió sin temor de perder su propia vida.

Testimonio confirmatorio de ese notable  hecho de parte del  Dr. Pedro De Felice a Alfredo Seiferheld. Conversaciones POLÍTICO – MILITARES, Volumen I, página 166

 

2 Responses to MARZO 7,1947: LA RESPUESTA DE UN VALIENTE

  1. Antonio Ferreira dice:

    Al final de la revolución fue el primero en ingresar a Villeta a liberar a los colorados detenidos en esa.
    Uno de ellos fue Lilo Argaña; que a la pregunta de donde salian, respondió de la casa del Sr. Hellmers, que nos trato bien y nos cuido.
    Respondío Rogelio: “Tendré que reveer mi actitud con este Señor, con quién me habia enesmitado”.

  2. Antonio Ferreira dice:

    Correción: enemistado

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