NO A LA IMPUNIDAD


Por Beato Bareiro

El 27 de diciembre de 1992 no es fecha más. A partir de ese día se escribió una historia torcida en la vida política del Paraguay, que lamentablemente afectó a todos los demás órdenes como el económico y social. Es más, podría asegurar que ese día marcó el punto de inflexión a tantos males que acaecieron como consecuencia del robo a la voluntad popular.
Ese día el disidente colorado Luís María Argaña había roto la hegemonía de décadas en la historia al ganarle al “caballo del comisario” en las lecciones internas para presidente de la república. Algo inédito, inesperado ya que las elecciones fueron postergadas por orden judicial para debilitar más al osado contendor. Ese “pecado” que cometió Argaña y su movimiento de Reconciliación Colorada tuvo un alto precio que pagar, no solo para intrépido líder político que fue asesinado años después, sino para la ciudadanía toda.
Ese escamoteo a la voluntad popular fue reconocido por varios de los actores, y aunque otros lo nieguen, es sabido que los poderes fácticos fueron los principales protagonistas de este nefasto crimen al civismo paraguayo. Desde luego, no podría concebirse de otra manera.
Nunca hubo una reparación ante tan infame acto y mucho menos castigo para los culpables, y sus repercusiones no se hicieron esperar. La falta de legitimidad generó la falta de autoridad para enfrentar los desafíos que requería el país, hubo intento un golpe de estado, un magnicidio –que paradójicamente fue la víctima del robo electoral-, una matanza de jóvenes y luego injusticia de la mal llamada Justicia. Hasta ahora seguimos pagando las consecuencias. Probamos toda clase de presidentes, desde un militar pasando por un empresario “exitoso”, un corredor de rally, un  basquebolista, un periodista y hasta un obispo, pero los problemas empeoran, el desempleo crece, la inseguridad también y el futuro no es nada prometedor. Eso se debe fundamentalmente porque hay crimen pero no hay castigo, y la impunidad es un virus que se fortaleció ese infausto día 27 de diciembre de 1992, en víspera del día de los inocentes. ¡Que ironía!
Ahora que Galaverna y Blás Riquelme confesaron su fechorias, deben confesar todo para unir con la historia de Podesta para confirmar los vinculos del robo electoral con el asesinato del líder y reconfirmar lo que todos ya sabemos: Lino César Oviedo Silva el gran culpable. El Colorado debe embanderarse de esa causa justiciera para demostrar que no es un medio de prensa más, sino que tiene la valentía y el cáracter de sus fundadores.
No debemos olvidar el 27 de diciembre para no repetir los errores, porque empezamos mal, hoy seguimos peor.
Pobre Paraguay, como diría Blas Garay

2 Responses to NO A LA IMPUNIDAD

  1. osvaldobergonzi dice:

    El lunes 28 de diciembre de 1992 el entonces senador Abraham Esteche y yo nos apersonamos en la junta de gobierno rodeada de policías. Impusimos nuestra calidad de parlamentarios e ingresamos.(Ver archivos de diarios.) Al llegar a la puerta del TEP pudimos ver las actas a través de las ventanas y una cinta de protección en la puerta. Tres años despues Argaña es electo presidente de la ANR. A su pedido me nombran director de PATRIA entre otros tres correligionarios.
    Me hallaba yo en mi nuevo empleo mateando con los operarios de nuestra impresora cuando uno de ellos me comenta que el martes 29 de diciembre aparece Carlos Podestá con algunos allegados portando las actas. Me indica cóme cargaron las misma en una camioneta y el lugar preciso del operativo lo cual fue confirmado por otros dos operarios. – A la caballería, se escuchó que ordenaba Podestá. Esto que yo no podía probar entonces pues los operarios se negaban a declarar en juicio fue ahora confirmado con la confeción de Riquelme. Coincido con usted que a partir de ese momento nuestro país se puso patas para arriba. Las desgracias se fueron sucediendo unas tras otras hasta llegarse al magnicidio y a la matanza de jóvenes y ningún gobierno sucesivo pudo ordenar la casa hasta la actualidad.
    Nos cansamos de reclamar justicia. Fuimos con Argaña al parlamento con las copias de las actas firmadas por los integrantes de mesa en un 95%. Nada. Nos recibieron y luego llevaron las mismas a un depósito para dormir el sueño de los justos.
    Jesus Argaña empujó el juicio de su padre y el de los jóvenes hasta el último aliento. Me informaba de tanto en tanto. Nada. Sus petitorios iban a parar a un cajón. Lo demás es conocido. Una justicia que debería llamarse corte de procedimientos pues siempre encuentran un artículo de procedimiento para amparar sus fallos desoyendo el derecho de fondo contenido en la CN y las leyes como los es el derecho a la vida.
    El caso Bajac es uno más de los casos. Invocó e inteerpretó a su manera un artículo de una ley de procedimiento desconociendo el bien de la vida. Pues un juez ante el peligro de la vida invocando a la CN debe autorizar cualesquiera operativos tendiente a evitar la muerte y descubrir a chantajistas o secuestradores sean éstos imputados o no. Concuerdo con usted y le pido que prosiga con nuevos artículos. Saludos cordiales.

  2. Cristina Sotelo dice:

    El Colorado debe embanderarse de esa causa justiciera para demostrar que no es un medio de prensa más, sino que tiene la valentía y el cáracter de sus fundadores. En esto estoy muy de acuerdo

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