YAAAA…..FRENEMOS LAS CHIQUILLADAS


Por Cándido Silva

Aunque el Parlamento es un cuerpo colegiado donde las resoluciones se adoptan por mayoría, las Presidencias de las dos cámaras del Congreso -y por añadidura la titularidad del Poder Legislativo- en manos de una sola asociación partidaria, confiere a ésta frente a sus pares una preeminencia que hábilmente administrada podrá redituarle pingües provechos en su devenir político.

Es el caso, hoy día, del Partido Colorado, que a despecho de hallarse accidentalmente en la vereda opositora, sin embargo pudo articular un consenso amplio con fracciones oficialistas y del llano para encabezar las mesas directivas de Diputados y Senadores, por el periodo parlamentario 2010/2011.

Institucionalmente enfocado, el evento deja bien plantado a la ANR, específicamente ante la sociedad política local en su conjunto, pero el quebranto se daría a escala interna, dado que uno de los grandes Movimientos, el Progresismo Colorado, lidera ambas cámaras, aplazando las pretensiones de su principal adversario doméstico, Vanguardia Colorada.

De modo a no ahondar las discrepancias entre dichas corrientes, particularmente en la alta dirigencia, discordancias harto nocivas para el Partido, más todavía si se perpetúa en el tiempo, será oportuno que la Junta de Gobierno, en la persona de la doctora Lilian Samaniego, diseñe algún plan convincente de acercamiento entre el ala comandada por el doctor Nicanor Duarte Frutos y la tendencia capitaneada por el ingeniero Luis Castiglioni, con la directa participación de los legisladores de las bancadas citadas.

Que de una vez se admitan los errores, se reconozcan las respectivas culpas, se pida mansamente perdón, y que sobrevenga la amnistía, desterrando aquel deplorable revanchismo de “pasar la factura” al deudor político. Así se pondrá punto aparte a esas áridas escaramuzas intestinas entre correligionarios, refriegas que desnudan mucho de sectarismo ególatra y prácticamente nada de apego a la casaca institucional.

Entendemos que el juramento de Duarte Frutos como senador de la Nación ya no debe demorarse más. La absurda postura de sus homólogos, colorados y de los otros Partidos, de negarle lo que en estricto derecho le corresponde en virtud al veredicto soberano de las urnas, es una mácula que abulta el pasivo del legislativo nacional para con la ciudadanía organizada.

No olvidemos que el ex jefe de Estado es el primer senador de la República, contabilizando el número de votos emitidos en las elecciones de abril del 2008.

Empezar el próximo periodo parlamentario resarciendo ese grave desliz, apaciguará los ánimos en tiendas del coloradismo, predisponiendo al progresismo a respaldar resueltamente en el futuro las legítimas aspiraciones de los vanguardistas, sea en el Congreso o en las demás instancias de la órbita pública.

Hacer renunciamientos no es propio de la naturaleza humana, que usualmente no gusta de ceder lo suyo en beneficio ajeno; incluso de mal talante realiza concesiones en favor de una causa mayor y común. Pero aquí aparece en el proscenio esa causa mayor y común: la unidad indestructible en función a la enseña partidaria, conducto infalible si verdaderamente se ansía recuperar el poder constitucional en el 2013.

Desde esta columna sugerimos que la gente de Vanguardia se adhiera formalmente a rectificar ese horrendo adefesio jurídico protagonizado por los senadores, facilitando a Duarte Frutos la toma de posesión de su curul. Extirpado ese entuerto, recomendamos al Progresismo que se avenga, no solo a escuchar, sino a secundar abiertamente los proyectos políticos de su ocasional y fraterno antagonista, siempre que no vulneren la majestad partidaria.

O frenamos definitivamente las niñerías, copia fiel de esos latosos comportamientos de los infantes y púberes consentidos, y apostamos por la plática reflexiva y constructiva, o prosigamos interminablemente secretando bilis y rumiando estériles venganzas, extendiendo la alfombra dorada a las apetencias de continuidad de la fracasada y turbia alianza libero-marxista.

El internismo, absorbámoslo, es un requerimiento ineludible estipulado en las leyes electorales, una imposición legal de obligatoria observancia que debe cesar inexcusablemente con la proclamación de los candidatos por los Tribunales partidarios. A partir de ahí, sin pretextos que valgan, se esfuman, o por lo poco, se atenúan y se ocultan los contrastes en aras de supremas metas que glorifiquen a la institución por obra de eximias voluntades independientes de caprichos unilaterales.

Expongamos ante el país y el mundo nuestra excelsitud de miras y probemos que la caída del Partido Colorado fue tan solo un fugaz percance que en absoluto nubló su fulgor de un siglo, dos décadas y tres años de proficua existencia al servicio del nacionalismo paraguayo, y que su retorno al poder es una cuestión de mera diligencia, diferida exclusivamente por el calendario electoral.-

 

One Response to YAAAA…..FRENEMOS LAS CHIQUILLADAS

  1. beato bareiro dice:

    Cierto.

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