LA PAZ DEL CHACO: SIN NOVEDAD EN EL FRENTE


Por Fausto Peña

El 12 de junio de 1935 se firma en Buenos Aires el armisticio entre los beligerantes, Paraguay y Bolivia, y se deja a cargo de países neutrales organizar para más adelante  las deliberaciones entre los contendientes a los efectos de suscribir la paz y el tratado de límites como finalmente se consiguió 3 años después.

Pero el fin de las hostilidades recién entró a regir 48 horas después, es decir, para el medio día del 14 de dicho mes. Esto trae a colación una obra memorable de la primera guerra mundial titulada “Sin Novedad en el Frente”, escrita por el alemán Erich María Remarque, entonces un joven soldado de primera línea.

El título se entiende al final del libro cuando uno de sus protagonistas ante tanto desatinos de los seres humanos por darse muerte, intenta dibujar una pequeña ave posada cerca de él en el preciso momento en que los contendores descargaban sus últimas municiones ante de comenzar regir el cese del fuego.

Concluido el derroche de proyectiles para dar paso a la paz, el parte alemán conforme a la versión de Remarque daba este informe – SIN NOVEDAD EN EL FRENTE – mientras en las trincheras yacía muerto con su pincel el joven protagonista. El libro es un llamado a la paz mundial razón por la cual Hitler ordenó su quema públicamente entre otros libros indeseables del TERCER REICH

El 14 de junio sucedió algo parecido conforme a los informes que hemos recibidos de muchos de sus protagonistas. A las 11:30, aproximadamente, del 14 de junio, tanto paraguayos como bolivianos decidieron despedirse de la guerra descargando todos sus proyectiles de morteros y cañones como de fusiles. Aquello fue un estruendo ensordecedor. Al dar el segundero las 12:00 horas todo había terminado.

En ese momento feliz algunos jefes y oficiales paraguayos y bolivianos salieron de sus trincheras para abrazarse e intercambiar recuerdos. El clima frío les permitió beber pisco boliviano y caña paraguaya en abundancia. Al poco rato aquello parecía una fiesta patronal sin distingos de uniformes. Pero ninguno de ellos se percató que algunos entre los dos bandos, muy pocos es cierto, murieron estúpidamente en el último minuto. Allí faltó un Erich María Remarque para escribir el parte de ese día, SIN NOVEDAD EN EL FRENTE

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