CARTA DE NUESTRO DIRECTOR A LUIS MARÍA ARGAÑA


Querido Lilo:

Se cumplieron 11 años de tu partida y no te imaginas cuanto te extrañamos. Tu familia en primer lugar, nosotros los que estuvimos tan estrechamente a tu lado durante tu heroica cruzada por la democracia paraguaya y tu pueblo sufrido y tenaz que no se doblegó nunca frente a la adversidad.

Nos reconforta el reconocimiento unánime de tu legítimo triunfo del 27 de diciembre de 1992 el cual ya no puede ser puesto en duda dado que tus adversarios de ayer vienen confesando arrepentidos el crimen que cometieron contra tu legítima aspiración de convertirte en el presidente del Paraguay.

No puedo olvidar tu mensaje final de navidad y año nuevo de 1998,  tarea que nos encomendaste a tres de tus amigos colaboradores sin advertirnos de tal cosa a ninguno de nosotros. Cual no fue nuestra sorpresa al escuchar aquel tu memorable mensaje con un credo final fantástico. Supimos por tu familia que ese día te encerraste en tu dormitorio y nuestras colaboraciones fueron desestimadas y te pusiste a escribir con la  inspiración de un cristiano creyente como siempre fuiste.

Para mi EL CREDO  me dio mala espina pues parecía mas que un mensaje político una oración muy similar a la de Gettisburg cuyo protagonista pereció al igual que vos por una bala asesina

Mucho me recriminabas en vida de ser yo muy rencoroso e incapaz de perdonar el pasado, es decir, el 4 de marzo de 1993, al que yo calificaba  “el día de la infamia” plagiando las palabras del presidente Rossevelt respecto al 7 de diciembre de 1941.

Me decías. – Wasmosy no es el culpable sino que fue arrastrado por Rodríguez y Oviedo; él se dirigió a nuestro PC para felicitarme pero lo frenaron abruptamente en el camino. Me decías. – No puedo hacer lo que me proponen ustedes, retiraré todas las acciones porque el Partido Colorado no puede quedarse sin candidato. Me decías. – El buen político debe ubicarse en la realidad. Me decías para convencerme. – Ahora las cosas cambiaron, Wasmosy nos va a ayudar y yo no voy a desechar su ayuda. Me decías. – La alianza con Wasmosy no fracasó por culpa suya sino de Oviedo y Pappalardo.

Pasado los años aquellas palabras tuyas fueron confirmándose. Primero fue Carlos Podestá quien en dos emisoras confesó su participación en el fraude sindicando a Oviedo como el principal responsable. Por dicha razón González Macchi le dio un cargo en su gobierno. Posteriormente confesó Galaverna muy arrepentido, más aun porque a pesar de pedir él que te quemen en una plaza pública vos le pagaste con un lugar seguro en tu lista de senadores. Más tarde fue Blas Riquelme apuntado a Rodríguez y a Oviedo. Especialmente a este último. Además Riquelme ahora confiesa que Rodríguez deseaba llevarlo a Caballero Vargas de presidente y mejor era tener un candidato colorado con tramperías que alguien no afiliado a pesar de ser descendiente directo de nuestro fundador.

Me enseñaste a perdonar y hoy he hecho las paces con los que sobreviven salvo Oviedo. Recuerdo que también me criticabas por ser yo muy duro cuando ejercí el cargo de director de Patria, entre otros. En nuestros largos viajes por el interior del país aprendí a conocerte mejor y hoy puedo dar testimonio de tu noble corazón. Tu credo fue escrito con auténtico sentimiento, y con ese sentimiento, debemos los colorados honrar tu legado.

Es un compromiso que no dejaré de insistir en nuestro diario. Por eso convengo con el mensaje de nuestra presidenta de dar vuelta la hoja y no proseguir echándole leña al fuego a aquel escándalo que fue perdonado por vos pero nunca olvidado por tus correligionarios.

Por eso en tu nombre les digo ahora a nuestros correligionarios: Valoremos las confesiones como sinceras y sin dobles intenciones y pongámonos todos a trabajar para recuperar el poder. Pero sin odios y con la mente puesta en tu exclamación final “Algunas vez se respetará la voluntad popular”. Ese día te aclamaremos como el verdadero mártir de la democracia paraguaya, timbre de honor que ya te has ganado en las páginas de nuestra historia.

One Response to CARTA DE NUESTRO DIRECTOR A LUIS MARÍA ARGAÑA

  1. Félix Argaña dice:

    Apreciado Osvaldo: Realmente me embarga la emoción al leer esta carta dirigida a mi adorado padre. Me emociona doblemente porque casi lo haces como una oración, lo haces en presente porque sentís que sigue vivo entre nosotros. Da la impresión que está conversando con nostros, tomando un café, mientras nos pide que nadie fume, ni atienda su celular. Es así,imaginate que hace mas de 11 años que una bala atravezó su corazón, pero el vive con nosotros, está en los diarios, en las noticias de la radio y la televisión. Sus asesinos no pueden matarle, se convirtió en un ser inmortal, en un Aquiles o en un Zeus de la mitología griega.
    Tu carta describe el corazón de Luís María Argaña, justo el órgano que fue atravezado por la bala que cortó sus latidos, pero no pudo parar con los latidos de la nobleza que el profesaba que hacen que esté presente todavía.
    En estos momentos álgidos que vive la República, pienso que la historia, que es la Maestra de la Vida, debería ser nuestra guía en estos momentos, para no repetir los errores que trajo una cadena de desgracias, marcando a fuego la Década de la Infamia. Debemos liberarnos del infortunio, y para ello es imprescindible el respeto irrestricto de la voluntad popular, luchar cotra la impunidad con todas nuestra fuerzas, para que alguna vez se haga justicia con aquel hombre que dió su vida por la democracia.
    Ya hemos sufrido suficiente los paraguayos, muchos hasta hemos perdido a nuestros seres queridos en el intento de encontrar una patria mejor, y es que por ello no podemos, ni debemos transar con el olvido.
    El escamoteo de la voluntad popular por los poderes fácticos trajo días aciagos para nuestro país, signado por una pobreza en aumento, por la migración masiva de compatriotas y por la inseguridad pública y jurídica que campea a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio.
    El país necesita que apelemos a la fuerza de la razón, para hacer valer el lema de “Paz Y Justicia”, y asi vendrá la pacificación de la nación, elemento fundamental para la prosperidad de la misma.
    Gracias egregio amigo Osvaldo por esta maravillosa carta.

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