¿EL FIN DE LOS SAPOS?


Por Juvenal

Sapos hay en todos los partidos políticos. Se adquiere calidad de SAPO cuando la figura del sujeto llega a causar un gran fastidio en su propio electorado  y a los demás. Es decir, cuando repele a propios y extraños al extremo de producir una gran desazón en quienes todavía apuestan a tales personas.

Por lo general el SAPO no se percata que es tal. Como bien expresara el profesor Juan José Soler, son como las antiguas coristas o vedettes de teatro de antaño ya ajadas y bien regordetas. Recién cuando llovían los huevos y tomates desde los palcos y plateas se retiraban a sus hogares.

El SAPO goza de algún  respeto pero no de cariño o admiración. Por eso tarda en darse cuenta. Pero posee un instinto de felino. Ni bien nota un cambio de actitud hacia su persona se produce la metamorfosis. Su andar algo arrogante es sustituido por una gran sonrisa de oreja a oreja. Aquellas personas a quienes antes jamás saludaba o lo hacía en forma displicente en adelante con ellas se mostrará amable y comprensivo.

Sapos hay en todas partes. En Inglaterra hubo un SAPO que siempre se ubicaba y salía airoso. Un miembro de la cámara de los comunes llamado Winston Churchill lo puso en ridículo y lo sepultó. En pleno recinto comentó que cuando él era un niño sus padres lo llevaron al circo Barnum  y que cuando apareció un número llamado  LA MARAVILLA SIN HUESOS sus progenitores le taparon los ojos. Seguidamente dijo “quien hubiera dicho, hube de esperar 50 años para ver a la maravilla sin huesos” señalándolo con su dedo índice al SAPO sentado frente a él.

Así pues un SAPO puede ser puesto al descubierto en una asamblea o en un cenáculo toda vez que quien pretenda hundirlo debe contar con carrocería respetable como la del conocido premier inglés.

El SAPO hasta  puede convertirse en un mal necesario. Cuando adquiere esa calidad ya se atornilla y nadie podrá desalojarlo así nomás pues el trabajo que él realiza no lo pueden hacer otros. En suma el SAPO: ES DURO DE MATAR

 

One Response to ¿EL FIN DE LOS SAPOS?

  1. Fernando Cazo dice:

    LA MARAVILLA SIN HUESOS
    En Inglaterra James Ramsay Macdonal ( 1866-1937) ( Primer Jefe del Gobierno Laborista de Gran Bretaña) siempre se ubicaba y salía airoso a pesar de todas las barrabasadas que hacia. Winston Churchill lo puso en ridículo y lo sepultó. En pleno recinto comentó que cuando él era un niño sus padres lo llevaron al circo Barnum y que cuando apareció un número llamado LA MARAVILLA SIN HUESOS sus progenitores le taparon los ojos. Seguidamente dijo “quien hubiera dicho, hube de esperar 50 años para ver a la maravilla sin huesos” señalándo con su dedo índice a Ramasy ,sentado frente a él.
    Nuestra Maravilla sin huesos se llama Charlie… y cuanto ya nos hemos burlado de el, cuanto ya los hemos ridiculizado en las redes sociales, hasta el cansancio, pero el parece no lastimarse nunca, siempre esta sonriendo, siempre sale airoso, sin dudas si Churchill fuese un colega suyo, también los llamaría, “LA MARAVILLA SIN HUESOS

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