ÉPOCAS Y PERSONAJES


Una página que rescata hechos y personajes de la historia tanto de nuestro país como de otros. En algunos casos reflejan folklóricas nostalgias pero a la vez nos señalan interesantes novedades que pueden servir de ejemplo para corregir conductas. En este número abordamos anécdotas del pasado a lo cual se le agrega el evangelio del domingo 13 de diciembre.

 EN LA ESTACION DE PARAGUARI

Un niño subido kairo en los hombros de su tío sale de la gran pileta municipal de Paraguari. Ha ido a parar allí para convalecer de una tuberculosis.  Corre febrero de 1949. A pesar del calor sopla una brisa permanente en esa ciudad. Un fenómeno que hoy se conoce como micro clima. Quizá ello sucede por efectos de las estribaciones de las serranía y el famoso Cerro Porteño lugar donde en 1810 las armas paraguayas triunfaron ante las pretensiones del argentino Manuel Belgrano. Se dirigen a la estación para retirar encomiendas traídas por el tren de las cuatro de la tarde. Una vez allí un viejecito sempiterno se les acerca y le dice al tío a la vez que le señala los altos de la estación:

–         Honorato, todos los que se reunieron allí con Benigno fueron matados en San Fernando, incluido tío Gregorio.

–         Tío Esteban, hay que olvidar esas cosas tristes.

–         No, no….. acá estaba tío Gregorio cuando le Impidió el paso a varios para que no subieran, lo recuerdo muy bien.

–         , Bueno, muy bien,…este, te pido la bendición tío Esteban, porque debo retirar una encomienda.

El viejecito se la otorga al instante pero continúa ensimismado sin moverse  del lugar con su prominente cabeza y los blancos y raleados cabellos traídos y llevados por viento. El niño lo mira estupefacto al misterioso anciano de penetrante mirada escudriñadora. Igualmente lo observa a su tío. Ocurrió, supone, una matanza feroz hace unos días y éste, enterado de ella por el anciano,  sigue muy  campante caminando, y para colmo, ¡propone olvidar! 

 El niño desesperado le conmina:

–         Pronto, pronto, hay que avisarle a la policía, tío Hono.

 El hombre sonríe percatándose de la confusión de su sobrinito respecto al espacio y tiempo. Pero ante su insistencia le dice:

–         Eso ocurrió  hace 81 años, cuando tío Esteban tenía cinco o siete años, así como vos.

–         ¡Aaaah, pero….. ¿murieron todos los que subieron allí?

–         Lamentablemente, si.

–         Y…. ¿por qué les mataron?

–         Bueno mi hijo, la historia es larga, y nadie, ni los historiadores saben muy bien lo que realmente sucedió en San Fernando. Además, esos nos son temas para niños. Ahora tenemos que retirar nuestra encomienda.

  Mas tarde recibe igual respuesta. Entonces pregunta a las tías viejas y a la gente de edad. Todos le dicen casi lo mismo o cambian ligeramente la historia. Por lo visto y oído aquello es un tabú. Deja de insistir porque nota que su pregunta no le cae bien a la gente…… pero no olvida. Al pasar por la estación se queda mirando siempre la escalera y la planta alta. Nota que son viejísimos comparados con la casa de su tío. Hace correr la imaginación. Al tío Esteban las hijas le retan y le piden que no le asuste más al nuevo sobrinito con esas manías. Pero el niño se encuentra un día con él en un almacén. El niño pregunta:

–         ¿Vos sos mi tío también? ¿Qué ocurrió en San Fernando?

–         Si soy. Te voy a contar pero si me juras que no le dirás nada a tus padres y tíos.

 Tras el juramento formal, el anciano lo entera de la guerra grande, del Mariscal López y de como su hermano Benigno lo traicionaba complicando además a mucha gente inocente de Paraguari, con engaños, diciéndoles que él es el que mandaba y que su hermano ya se está rindiendo a los brasileros. El niño queda fascinado y pide detalles:

–         A esos pobres tipos que subieron las escaleras y entraron al salón, les engañó

–         Me da mucha lastima, tío

–         Si y a un pariente nuestro que era jefe político acá, el tío Gregorio, pobrecito, fusilado el 22 de agosto de 1868. El le salvó  a mi padre y a varios. Yo lo conocí a tío Gregorio a tu edad más o menos. Pero no le comentes a la familia.

 Se encuentran varias veces más. El niño pide permiso para ir a comprar caramelos al almacén. Pero un buen día su tía Adela Rufinelli de Pampliega lo increpa. Al fin y al cabo el pueblo es chico y no hay muchos  temas de conversación.

–         Me contaron que andás hablando con el viejo maniático ese. Mirá, a mí también de chica me asustaba con sus cuentos de terror. Parece que no tiene otro tema que la muerte. Te prohíbo que hables más con él.

El chico queda desolado. Ahora su nuevo tío Esteban va a suponer que él faltó a su promesa empeñada solemnemente y le traicionó al pobre como Benigno al Mariscal.

 Transcurren los años. Ya adulto aquel niño, le comenta este pesar a un viejo General. Escuchada la historia por éste, confirma lo dicho por el viejecito con algunas aclaraciones. Este había muerto ya casi centenario

–         Yo lo conocí a tío Esteban, era un gran señor.

Acto seguido el General le proporciona las memorias del Padre Fidel Maiz, Francisco Isidoro Resquín, Crisóstomo Centurión, Silvestre Aveiro, Elisa Linch y otros libros más: Elisa Linch de Quatrefages, La Masacre de Concepción, Una década en la vida nacional, Sobre los escombros de la guerra, de Héctor Francisco Decoud. Y le advierte:

–         Para investigar este tema tabú debes escuchar todas la campanas, hurgar archivos y además te recomiendo leer en  La Tribuna un artículo titulado Hace 100 años que aparece todos los días desde hace una semana. Dentro de cuatro años, en 1968, va tener que salir a luz San Fernando. Y el autor Efraim Cardozo, toda una autoridad, es posible que publique documentación inédita. Se dice que en EE.UU. también hay documentos no publicados aun. Pero te recuerdo que a nuestra familia no les agrada el tema. Por eso corrían de tío Esteban.

Y así sucedió. Aquel niño más tarde convertido en abogado se decidió a escudriñar el drama.  Así, la intervención de Esteban Molina fue la piedra fundamental de inspiración para que viera la luz El Círculo de San Fernando, libro de gran aceptación nacional. Muchos años de investigación en archivos de Asunción y en la biblioteca del congreso de los Estados Unidos se necesitaron. El libro fue escrito no como el de un historiador sino como un abogado del diablo que se coloca entre las partes en disputa al extremo de cambiar los tiempos del verbo de los documentos para colocar al lector en el mismo momento de la tragedia.

 

 

 

Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (1, 39-48)

 

 

Gloria a ti, Señor.

 

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un

pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la

casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó

el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

 

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y

levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las

mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo,

para que la madre de mi Señor venga a verme?

Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de

gozo en mi seno.

 

Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá

cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

 

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi

espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque

puso sus ojos en la humildad de su

esclava”.

 

 

Palabra del Señor.

 

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

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Sobre las Lecturas de Hoy…

 

Isabel representa el Antiguo Testamento que termina;

María representa el Nuevo que apenas se inicia. Es

así como Lucas nos quiere decir que el Antiguo

Testamento acoge al Nuevo con gratitud y confianza,

reconociendo el don de Dios que completa y realiza

todas las expectativas del pueblo. En el encuentro de

estas dos mujeres, con la acción del Espíritu, la

Buena Noticia de Dios se muestra y revela en

algunos aspectos simples y sencillos de la vida

humana: una visita, la alegría por el embarazo, los

hijos que saltan de alegría, la ayuda mutua y solidaria

entre dos mujeres sencillas del pueblo, la vida de la

casa y de la familia en las relaciones que se

presentan. En ésas y otras situaciones las

comunidades de antes, y nosotros hoy, estamos

llamados a descubrir la presencia de Dios en nuestra

vida.

“¡Dichosa tú, que creíste! ¡Porque se cumplirá lo que

el Señor te anunció!” Lucas no se cansa de insistir en

su evangelio que la mayor dicha está en creer en lo

que Dios dijo por medio de su Palabra, pues es con

esa Palabra que se genera vida nueva en el seno de

las personas y comunidades que verdaderamente la

acogen.

Celebrar a la Virgen de Guadalupe, patrona de

Latinoamérica, significa luchar por la dignidad de

nuestros pueblos y, de manera especial, por

nuestros indígenas, que aun hoy, en pleno siglo XXI,

siguen siendo amenazados por los poderes que

imperan en nuestra sociedad injusta. El cántico de

María ante Isabel ensalzando al Dios benefactor de

los pobres (Lc 1,46-55) es su mejor aliento maternal

a la lucha de nuestros pueblos por la liberación y la

dignificación de todos.

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