PEDRO P. PEÑA


No queremos reducirnos a la cita de los datos biográficos que hicieron del currículo del Dr. Pedro P. Peña, una de las figuras políticas de mayor predicamento en nuestro país. La hora actual del Paraguay, una nación pujante, joven y en marcha ascendente hacia la consecución de los destinos soñados por los grandes hombres de la patria, exige al criterio periodístico extraer el mensaje de la fecunda vida del Dr. Pedro P. Peña para que la generación del momento asimile las lecciones que a lo largo de su ilustre trayectoria supo enseñar y materializar en una secuencia excepcional de nobles y nacionalistas realizaciones, ya sea como hombre de partido o como hombre de gobierno, como catedrático o como ilustre trayectoria supo enseñar y materializar en una secuencia excepcional de nobles y nacionalistas realizaciones.

 Por Arsenio Basualdo

 El mensaje de su ejemplo, es el que hoy evocamos del destacado repúblico que supo ser el Dr. Pedro P. Peña. Un ejemplo de nacionalismo constructivo, de inquietudes patrióticas, de sencillez y bondad y de una sublime vocación de servicio al semejante, pues, aquel que acercó sus problemas, sus aspiraciones y sus pensamientos al Dr. Peña, encontró la respuesta clara, precisa, estimulante y creadora.

Los documentos de la época registran estos hechos como eslabones de una cadena esplendente de nobles realidades germinadas en su talento, su inteligencia, su corazón bondadoso y su equilibrado criterio de discernir la situación política en función de los altos intereses nacionales.

Por todo esto, la juventud colorada no puede dejar de analizar en profundidad la inquebrantable militancia política del Dr. Pedro P. Peña, cuyo nombre está inscripto por dichas razones, en los más encumbrados sitios de honor de la historia del coloradismo.

Evocar por ejemplo, su defensa del Chaco; su combatividad al legionarismo así como su honestidad y pureza ideológica, implica el deber y el compromiso de emular sus patrióticas virtudes. Fue el Dr. Pedro P. Peña, un ilustre paraguayo que honró a su Patria en la función pública y aun en la austeridad de su vida ciudadana, dijo un eminente adversario político que adhirió su dolor a la tristeza generada por el fallecimiento acaecido el 29 de julio de 1943.

Hubo también vivas muestras de pesar en entidades partidarias, públicas, sociales, y culturales del país.

La muerte de Pedro P. Peña fue considerada como una pérdida nacional, pues como esclarecido y preclaro ciudadano, con su fina cultura y gran espíritu altruista supo granjearse la simpatía de cuantos lo conocieron.

El Dr. Pedro P. Peña fue un demócrata auténtico. Pero no creyó que la democracia fuera una simple ficción de fórmulas cual la democracia liberal. Por eso con temperamento tenaz, y a veces casi intolerable exigió la más pura libertad de sufragio, sin la cual la soberanía popular es un mito y la paz pública una afrenta.

El Dr. Pedro P. Peña fue durante varios periodos Presidente del Partido y durante ese cargo y fuera de él también su influencia era poderosa porque frente al sufragio espiritual de una época en que los ideales solo servían a las ambiciones desenfrenadas de los hombres, el Dr. Pedro P. Peña, como la expresión más vívida, e intérprete, el más autorizado de su Partido, afirmó la eternidad de los valores morales y solo en base a ellos creía posible las conquistas legítimas y definitivas del espíritu. Y se convirtió entonces en dique firme frente a la marea de las pasiones desatadas como encarnación de la mística del nacionalismo paraguayo que fundó el General Bernardino Caballero.

Este homenaje al Dr, Pedro P. Peña es la demostración de la admiración que irradia su figura de auténtico republicano, ejemplo digno en el que debemos inspirar nuestros ideales partidarios para satisfacción y gloria del pueblo paraguayo y del gran Partido Colorado.

Un pasaje de la vida del Dr. Peña queremos relatar en este lugar:

1908, Siendo el Dr. Peña Ministro representante de nuestro país en Chile, en ocasión de una visita protocolar al Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas chilenas, le dice éste: “Todos son muy buenos, pero hay uno que se destaca entre los demás, el Teniente Eugenio A. Garay”, cuídenlo!!” Poco después, el Dr. Peña conoce personalmente al Tte. Garay, con quien le unió una amistad por toda la vida, y fue padrino de uno de sus hijos. 

 

Nota de la dirección: Esta biografía forma parte de un extenso libro del correligionario Arsenio Basualdo titulado ESPEJO PARA LA JUVENTUD. El autor con su obra hace desfilar las vidas heroicas de nuestros mayores para que constituyan un espejo fulgurante para aquellos que no conocen el largo y sacrificado derrotero de los grandes hombres de nuestro partido. Se halla en venta en todas las librerías pero aquellos interesados en adquirirla en forma directa pueden hacerlo llamando al teléfono 0981270890

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