VIVA EL NUEVO PARAGUAY


OSMAR MARTÍNEZ Y CAMILO SOARES

Los nuevos valores del cambio posando juntos para la posteridad. Los soldados bolivarianos le presentan sus armas. Osmar tuvo como maestro ejemplar a Fernando Lugo siendo seminarista. Antes su mentor lo negaba públicamente. Se trata de dos piadosos muchachos que consideran que al matar a los ricos, que son los menos, les hacen un favor a los pobres, que son los más.

LA ASECHANZA DE LA MALDAD

El 20 de abril el pueblo votó por el cambio en el Paraguay. De buena fe depositó su voto en las urnas. Lamentablemente fue estafado. El cambio consistió en establecer el odio, la maldad, el resentimiento social, el cinismo y la hipocresía. Pronto comenzaron a aparecer los primeros síntomas. El presidente resultó un sacrílego que engendraba hijos siendo ministro de Dios. Sus colaboradores fueron extraídos de organizaciones guerrilleras. Uno de ellos, Camilo Soares, sacó las uñas enseguida. Nombrado ministro de emergencia intento prohibir el Rally so pretexto que se trata de un deporte de ricos. Poco después organizó un encuentro marxista en un local militar izando el rostro del Che Guevara en sustitución de nuestra tricolor bandera ante la vista y paciencia de nuestras fuerzas armadas que a paso de tormenta va siendo raleada para colocar a sumisos que toleren el socialismo del siglo 21, y en consecuencia, el proyecto totalitario de Lugo.  

Un condenado por el secuestro y muerte de Cecilia Cubas, Osmar Martínez posa en una foto con Camilo Soares. Al principio el presidente Lugo negó que lo conocía a Martínez. Su declaración fue hecha ante un fiscal. Pero unos años después, acosado por evidencias, debió reconocer que fue su alumno en el seminario. De no haber sido condenado podemos suponer que un alto cargo hubiera tenido al igual que su amigo Camilo Soares con quien aparece en la foto.

Este gobierno juro exterminar la corrupción pero enseguida el pueblo comprobó que ello era pura retórica. Se roba y más al extremo que el propio Lugo suscribió un instrumento de compra venta de propiedad rural a espaldas del congreso con la pretensión de adquirir tierras sobre facturadas. En el primer caso cometió perjurio y en el segundo un intento de estafa al pueblo paraguayo.

El presidente posee la cualidad de ocultar sus sentimientos. Su rostro parece transmitir bondad pero dentro bulle un anticristo capaz de las peores fechorías. Para disimular se viste como sacerdote a pesar que renegó de su ministerio siendo el primer caso en el mundo. Aparentemente su figura resulta hasta ridícula pero su sendero no cambia de dirección. Las ultimas movidas en el ejército apuntan a quedarse con incondicionales al servicio de otra bandera, la de Hugo chavez a quien considera su ídolo cuando que en el mundo entero a este personaje de opereta se lo considera un demente peligroso. Los une el odio, el cinismo y la hipocresía donde la mentira reina en forma permanente.

 

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