POR QUÉ NO RETIRARON SUS PROCLAMACIONES. SEPA LA VERDAD


La justicia electoral tiene funciones jurisdiccionales, pero quizá en mayor medida posee funciones administrativas. Los que redactamos el código electoral, los integrantes de las comisiones de asuntos constitucionales y de legislación de la cámara de diputados durante el año 1989 pusimos nuestro mejor empeño para dar a luz un instrumento que diera a nuestro país una herramienta eficaz para convivir en democracia. Luego del tratamiento en plenario en enero de 1990 pasó al senado donde quedó sancionado y casi inmediatamente promulgado por el entonces presidente Andrés Rodríguez. Numerosas fueron las modificaciones que sufrió para adecuarse a la posterior constitución de 1992 que crea la justicia electoral.

 Durante su tratamiento no existió ninguna aplanadora colorada, por el contrario, sucedió algo insólito. Un grupo de colorados y liberales apostaron por el voto directo y otro grupo similar de azules y republicanos se unieron para rechazar tal procedimiento. Fue una batalla dialéctica. Los periodistas quedaron asombrados. Así se llegó al voto decisivo estando presentes 71 diputados. El resultado fue un empate de 35 votos por lado, en consecuencia el presidente de la cámara, Miguel Angel Aquino, tuvo que desempatar y optó por el voto directo. El que esto escribe fue el vocero del voto directo en minoría dentro de la comisión redactora. (Ver gaceta en el archivo del congreso)

La justicia electoral es heredera administrativa de la desaparecida Junta electoral central. En un enorme porcentaje cumple funciones administrativas  y así como en la junta electoral central los funcionarios debían ser los afiliados de los partidos políticos representados en el congreso, así sucede hoy.

¿Por qué?

Cae de maduro. Los partidos políticos mayoritarios ostentan ese derecho. Varios partidos ya han ido a la sepultura por no conseguir en las últimas elecciones el número de votos que fija la ley. En consecuencia, sus representantes deben ceder el paso a los afiliados de los partidos que si obtuvieron con creces votos suficientes. Mienten aquellos que nos quieren presentar el argumento que allí deben ir los jurisconsultos más notables.   Es una falacia. La justicia electoral es ante todo un organismo administrativo de mutuo control, ese es el propósito principal, que ha sido cumplido a cabalidad con la proclamación de Julio cesar Franco como Vicepresidente y Fernando Lugo como Presidente, ambos no pertenecientes al partido colorado.

Su función jurisdiccional se reaviva en los meses previos, durante y después  de las elecciones nacionales o municipales. Los casos son de rutina los cuales se van resolviendo rápidamente. El pueblo paraguayo demostró cultura cívica y salvo algunos hechos aislados de borrachines o desubicados los actos eleccionarios fueron pacíficos en general.

Un caso sonado fue el propiciado por Nicanor Duarte Frutos. La justicia electoral lo habilitó para ser candidato a presidente del partido colorado pero en su considerando dejó en claro que no podía ejercer el cargo. En consecuencia Duarte Frutos fue ante la corte suprema que dictó una medida cautelar en contra de una disposición constitucional pero a través de una sentencia del tribunal electoral que se basaba en la CN. Así se consumó la violación de la CN.

En la actualidad deben estar representados en el Tribunal Superior de la Justicia electoral la ANR, el PLRA y el UNACE les guste o no a los marxistas.

Por otra parte los colorados no podemos propiciar juicios políticos contra liberales o del UNACE porque el cupo lo tienen ganado los respectivos partidos. Cada cual debe decir a quien llevar. Si los del PLRA lo quieren cambiar a Ramírez Zambonini por plagiario que lo hagan, allá ellos. Pero hay que saber que en la justicia electoral deben estar representados los partidos con mayor caudal de votos que son, colorados, liberales y del UNACE al efecto del control administrativo y jurisdiccional de las elecciones.

 

¿POR QUÉ NO RETIRARON SUS PROCLAMACIONES?

 

En el mundo entero causó estupefacción de que solo los perdedores de las elecciones del 20 de abril de 2008 se presentaran ante la justicia electoral a retirar sus respectivas proclamaciones como prescribe la CN en tanto los ganadores protestaban, hasta hoy no se sabe muy bien por qué. Toda acción humana tiene un fin interesado y atando los cabos se descubren los propósitos inconfesables. Había que evitar de presentarse a retirar las proclamaciones a como de lugar y buscar descalificar a la justicia electoral para llevar adelante un plan bien premeditado el de convertirlos en senadores a dos personas no proclamadas. Por eso no retiraron sus proclamaciones. Por eso se dio lo insólito; los ganadores protestaban y los perdedores aceptaban su derrota. Se hallaba en maceración una nueva violación de la constitución aprovechando que Nicanor despertó un odio terrible en la opinión pública.

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