EL PUEBLO COLORADO HABLA EL IDIOMA DE LA UNIDAD


 

Los hechos cantan. Las pruebas son fidedignas. El Partido Colorado conserva intacto su formidable poder de convocatoria. Esto se hizo visible en oportunidad del multitudinario acto de conmemoración del 122 aniversario de su fundación, celebrado en la noche del pasado 11 de setiembre último, en la céntrica Plaza de la Democracia de la capital del país.

 

 

Por Cándido Silva

 

 

Las más de 20.000 almas republicanas que colmaron el referido sitio público y los colindantes, atestiguan que la longeva asociación política permanece con la testa erguida, exhibiendo con galanura su atributo de Partido mayoritario y evidenciando ante el pueblo paraguayo y las naciones amigas que un simple resbalón de manera alguna podrá eclipsar una centuria y dos décadas de glorias, triunfos y venturosos hechos jalonados por opulentas obras que inhumaron el atraso e impelieron a la patria al orbe de los modernos estados civilizados.

 

Es cierto, no se puede ignorar desdeñosamente el traspié electoral del 2008. Pero tampoco hay que magnificarlo en demasía, con la morbosidad acostumbrada de los pesimistas y contreras que con rara franqueza o hipocresía por lo general, perciben cataclismos y hecatombes frente al mínimo  percance.

 

Una derrota en las urnas, más todavía tratándose de un Partido que traspasó el umbral de los seis decenios ininterrumpidos en el poder, no podrá pasar desapercibida ni aquí ni en el universo político del mundo conocido, donde la ANR es contemplada con respeto por la empinada posición que le confiere su considerable número de afiliados y su prolongado sostenimiento en el gobierno central de la nación.

 

Eso sí, el revés en los comicios de abril del año pasado es una notoria advertencia, un timbrazo de alerta para la clase dirigencial del Partido, sea del Movimiento o sector interno que fuere. Si a raíz de deslices cometidos se perdió la hegemonía que arrancara el 13 de enero de 1947, es razonable inferir que tales desaciertos serán inexorablemente enmendados, pues es atinado suponer que ni autoridades partidarias ni afiliados se avienen con el rol opositor que dispensa la llanura. Errar es humano; persistir en el error es de necios, sería la sentencia del momento. Más explicaciones, huelgan.

 

Volviendo a la vibrante concentración de la fecha onomástica, la fervorosa concurrencia que bullanguera y pacíficamente copó plazas y calles adyacentes, es, en sentido inverso, un testimonio patente, una certificación auténtica del poder de movilización y aglutinamiento que singulariza a la ANR y que trasciende el accidental llano político para con comodidad apoltronarse en el seno de una compacta institucionalidad no observada en entidades sinónimas a escala nacional, ni siquiera en el neo oficialismo.

 

No aprovechar o desoír esa demostración de pujanza cívica desplegada por el pueblo colorado, no solo en Asunción, el epicentro de las evocaciones,  sino también en varias localidades de tierra adentro, para amalgamar voluntades y apurar la reunificación las dispersas fuerzas, equivaldría al agravamiento de los síntomas de una obstinada actitud nada hermanada con los íntimos anhelos de reeditar jornadas campeonas.

 

Si eventualmente la solución concertada entre Junta de Gobierno y líderes de Movimientos, de cara a vencer los impasses que retardan el reagrupamiento a cobijo de la roja enseña de alba estrella, fuere el adelantamiento de las  internas para la renovación de la dirigencia superior y media, a la par de la designación de nuevos Tribunales Electoral y de Conducta, enhorabuena, que se activen los mecanismos estatutarios y se llame a una Convención Extraordinaria, la que en definitivas será la instancia que resolverá en una u otra dirección.

 

Pero para que esta salida prospere será imprescindible la unanimidad, ya que en caso contrario se correría el riesgo de la judicialización por parte de aquellos correligionarios disconformes con la reducción del periodo de mandato partidario, que oficialmente fenece en el 2011.

 

Entretanto, la inmensa familia colorada respondió magistralmente a la convocatoria del 11 de setiembre. ¡Si hasta semejaba esos memorables mítines de tiempos recientes! ¡Quién en su sano juicio diría que era una confluencia de la oposición! Y que no nos vengan ahora con la corroída cantinela de que los participantes eran en su mayoría funcionarios públicos arreados y gente comprada con vaca i y caña. Aunque estulticia de ese calibre es propia de los inveterados enemigos del coloradismo huérfanos de calor popular.

 

Hoy día el juego se desarrolla en campamentos de la dirigencia. El pueblo colorado aguarda señales indicativas de conciliación. Que autoridades y líderes sepan explotar con lucidez ese espaldarazo que representa la más de 20.000 voces que al unísono corearon consignas y vitorearon al Partido, distanciados por completo de los afanes movimentistas.

 

Desde esta columna, van nuestros deseos de una pronta y feliz normalización de la vida partidaria y que el obligado internismo, una vez instalado formalmente, se verifique en consonancia con los preceptos institucionales y los postulados del sistema democrático.-

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