ANIVERSARIO Y REUNIFICACION


A escasa dos semanas de la conmemoración del 122 aniversario de su fundación, el Partido Colorado atraviesa una fase dominada por la confusión propia de la drástica metamorfosis que supuso la derrota electoral de abril de 2008, evento de amargo sabor para el destronado titán político que tras 61 años de matrimonio con el poder hoy sufre los quebrantos de un aflictivo divorcio que lo desalojó del plácido hogar marital, despidiéndolo al destemplado llano.

Por Cándido Silva

Cuán distante en la historia se hallan aquellos majestuosos esponsales celebrados el 13 de enero de 1947, fecha en que un selecto grupo de ciudadanos civiles y militares devuelven a la ANR al tabernáculo resignado en 1904 por obra de los secuaces del porteñismo juramentados con los infames desertores de la enseña republicana.

El Partido Colorado, a un año y meses de la quiebra, todavía sufre el trauma de la separación de las crestas olímpicas. Y no es para menos. Seis decenios ininterrumpidos arbitrando los lances del quehacer nacional, lo enraizaron a un sistema de vida entroncado con las delicias del mando constitucional, imponiendo por la fuerza de su demoledor acervo electoral su visión nacionalista de hacer gobierno.

En la actualidad, la dirigencia y el pueblo colorados aún deambulan aturdidos por esa insospechada transformación existencial, aunque es posible notar francos pero aislados esfuerzos por reagrupar y reconciliar de nuevo las piezas de ese prodigioso engranaje, que incluso alejado accidentalmente del poder continúa siendo la entidad de mayor gravitación en la escena política local.

Reunir en un solo haz de voluntades esos esfuerzos aislados por reagrupar y reconciliar a los miembros de la inmensa familia colorada, constituye la suprema ofrenda que debemos depositar a la memoria de esos egregios varones, que hace 122 años resolvieron perpetuar el heroico patriotismo de Francia y los López fundando una asociación política concebida a imagen y hechura de los herederos de la raza guaraní.

La máxima autoridad partidaria en funciones, la Junta de Gobierno, debe, en homenaje a este nuevo aniversario que se avecina, proponer y presidir una convocatoria que congregue a los principales líderes e individualidades ilustres del Partido, donde se armonice formalmente una agenda política tendiente a tonificar la institución aprestándola para las certámenes comiciales próximos.

Relegar momentáneamente la normal y democrática competencia doméstica hasta tanto se convengan y ejecuten acciones dirigidas al replanteo de actitudes fragmentadoras, suplantándolas por talantes integradores que ensamblen benéficamente los respectivos aportes personales y grupales, debería ser la consigna vertebral, la contraseña de la una
colectividad colorada ávida por reparar entuertos y disolver enconos entre correligionarios.

De cristalizarse esta modesta sugerencia, que la haría cualquier afiliado conciente y consecuente con los ideales del Partido, esos cónclaves programados tendrán que entablarse con la seriedad y el desprendimiento que el caso acredita, ya que está en juego el destino mismo de la asociación, ese futuro cercano, a corto plazo, que definirá si el distintivo oficio de administrar y ejercitar poder de los colorados se conserva incólume o presenta grietas cual secuela de una forzada retirada a los campamentos de la oposición.

Confiamos en que la Junta de Gobierno aquietará el pulso, afinará la puntería y sabrá operar con cautela, ecuanimidad y prontitud, aglutinando en su seno a los más connotados referentes del Partido para en torno a una abierta mesa de diálogo deliberar acerca de las urgencias y apremios que aquejan a la institución, posponiendo para más adelante las demandas particulares o sectoriales.

De tomarse en consideración el exhorto, proponemos desde está columna que se conforme una Comisión de no más de cinco o siete miembros, encabezada por la titular del Partido y representada por todos los Movimientos, con el mandato de preparar el temario y confeccionar la nómina de los virtuales participantes de las reuniones cumbres, entre otros asuntos.

El tiempo transcurre inexorable y habría que demorar lo menos posible en movilizarse con la vivacidad que la coyuntura exige. Vigorizar el Partido Colorado equivale a debilitar al oficialismo. La meta última, y en este punto seremos reiterativos hasta el hartazgo, se halla en el 2013, puerto al que airosamente arribaremos si inteligentemente unidos quemamos las etapas previas a la cita de fondo.

Que las Seccionales, organismos auxiliares y los ámbitos de la mujer y la juventud estén atentos y vigilantes frente a lo que bien podríamos denominar como el inminente llamado a la reunificación partidaria. El viernes 11 de septiembre venidero sería el día propicio para formular un avance al respecto. Nos asiste el pleno convencimiento de que el pueblo colorado respaldará sin reticencias este tipo de iniciativa, es más, la favorecerá con la singular pasión que lo caracteriza.

Señores directores partidarios; señores líderes de Movimientos; en ustedes recae la responsabilidad trascendental de reponer a la ANR en la Jefatura de Estado y en las mayorías parlamentarias. No lo olviden ni lo ignoren.-

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