LA MADUREZ, SECRETO DE LA UNIDAD Y LA VICTORIA


Bien sabemos que la Asociación Nacional Republicana es una comunidad de mujeres y hombres que en autonomía de pensamiento y acción optaron por alistarse a ese Partido por los más diversos móviles, sea por íntimas convicciones, tradición familiar, entusiasmo hacia una divisa política vencedora y, por que no admitirlo, mera conveniencia personal, entre otros motivos atendibles.

Por Cándido Silva

Al incorporarse a la legión de afiliados, esas mujeres y hombres libres consintieron en acatar el estatuto y demás normativas del Partido, como también las disposiciones emanadas de sus autoridades legalmente constituidas, toda vez que estas medidas se adecuen a la licitud, no dañen la integridad institucional y respondan al interés general de la sociedad de correligionarios.

En ese orden de cosas, esas mujeres y hombres libres escogieron ajustar su proceder a los preceptos del sistema democrático de convivencia ciudadana, traducido en la observancia absoluta de la voluntad del poder supremo ejercido por el pueblo y legitimada por el sufragio universal de los electores en mayoría.

Trasladada estas reflexiones a la escena partidaria, podemos inferir que esa colectividad de mujeres y hombres libres, integrada por obreros, trabajadores del agro, profesionales independientes, educadores, educandos, intelectuales, empresarios, funcionarios públicos, etc., favorecieron con su determinación soberana de sumarse al Partido el conducirse sin subterfugios acorde con las reglas del cotejo democrático, aunque difiriesen sus expectativas y afanes particulares.

Hablamos de cotejo democrático pues en toda nucleación partidaria es obligatoria la celebración de comicios internos para la elección de la dirigencia superior e intermedia, como también para la nominación de candidatos oficiales a los cargos nacionales, departamentales y distritales de representación popular.

Y es en ese periodico internismo de entrecasa, vale el pleonasmo, que fluye en generoso torrente la energía vital de la agrupación partidaria, pues cada correligionario o grupo de correligionarios disfruta del derecho de competir, ofertando y sometiendo sus propuestas al dictamen de la masa de afiliados, la que, en uso de sus atribuciones, inclinará la balanza hacia uno u otro contendiente consagrando a los ganadores, para de inmediato dar por finiquitada la puja doméstica con el proverbial abrazo republicano, símbolo distintivo de la fraternidad partidaria y expediente eficaz para el logro de tantas victorias electorales en tantas décadas de gobiernos nacionales y municipales.

El triunfal abrazo republicano, algo momentáneamente arrinconado,debe guiar de nuevo la conducta de los colorados. Ello significa, en la práctica, que los circunstanciales antagonistas del plebiscito doméstico, activos y pasivos, una vez cerrada la etapa de selección intestina tendrán que imperiosamente reagruparse en torno a la enseña partidaria, de modo a fortalecer a la entidad de sus afectos y asegurar con los votos el mayor número posible de cupos de poder constitucional, a la vanguardia, claro está, la Presidencia de la República.

Si lo descrito aconteciere, se hiciere espléndido corolario de los internismos que se avecinan, es lógico suponer que con el impresionante caudal electoral con que cuenta el coloradismo, no habrá rivales o coalición de rivales que pueda derrotarlo, salvo aisladas excepciones, y su retorno al cenit político será una cuestión convencional ligada al fenecimiento de los mandatos en vigor.

Entonces, si el abrazo republicano recobrara su glorioso esplendor de tiempos recientes, podremos acreditadamente aseverar que la grey colorada ganó en madurez, esa excelsa cualidad humana que trasunta el buen juicio, la prudencia, la sensatez, esa plenitud vital que permite al individuo pensante allanarse a los dictados del sabio razonamiento eludiendo los arrebatos de la ciega pasión, esa pérfida e inflamada consejera que con infinitos sinsabores y reveses “obsequió” a incautos y tarambanas a lo largo y ancho de la historia.

Rebobinando el tema, si los resultados de las consultas populares al interior del Partido se subordinaren a los fines preponderantes y permanentes de nuestra asociación política, desterrando los estériles fanatismos y absurdas intransigencias, podremos con fundado optimismo anunciar que el lustro comprendido entre el 2008 y el 2013 fue un simple lapso en que nos replegamos para gozar de un breve reposo, para después, con las fuerzas restauradas, reclamar en las urnas el encumbrado sitial que nos corresponde en virtud a un padrón partidario que sobrepasa holgadamente el millón de asociados.-

2 Responses to LA MADUREZ, SECRETO DE LA UNIDAD Y LA VICTORIA

  1. marimacgregor dice:

    Que parentesco tiene usted con el sargento Candido Silva

    • osvaldobergonzi dice:

      Candido Silva es el seudonimo del bisnieto del sargento Candido Silva que es nuestro colaborador y colega. Suponemos que la consulta es referente al famoso Trompa Silva, aquel que por orden del General Díaz dio los primeros sones de la victoria de curupayty en la tarde del 22 de septiembre de 1866.

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