ÉPOCAS Y PERSONAJES


Una página que rescata hechos y personajes de la historia tanto de nuestro país como de otros países. En algunos casos reflejan folklóricas nostalgias pero en otros nos señalan interesantes novedades que pueden servirnos de ejemplo para corregir conductas. A partir de este número nuestro semanario publicará el último capítulo del libro inédito de nuestro director titulado LOS HEREDEROS DE LA ESPADA. El mismo aborda el genocidio perpetrado por el Brasil contra el Paraguay señalando por sus nombres a los autores, cómplices, instigadores y encubridores con pruebas irrefutables. En esta página se incluye adelante el evangelio del próximo domingo 9

GENOCIDAS, INSTIGADORES Y ENCUBRIDORES

El genocidio consiste en la destrucción de una nación. Dentro de ella se encuentra una raza que profesa la misma religión, habla un mismo idioma, posee una historia y tiene aspiraciones comunes La misma puede contar con un territorio, o no, como el caso del pueblo judío, errante por centurias de la tierra prometida por Dios para ellos de la cual fueron desalojados durante el imperio romano. En aquellos tiempos se produjo una dispersión pero no un genocidio. Este crimen, el más maligno, considerado de lesa humanidad por la Naciones Unidas, se halla tipificado hace solo décadas con los títulos de Genocidio y Crímenes de Lesa Humanidad. Sin embargo en el recuento de la larga historia de la humanidad hallamos varios genocidios, desde Troya hasta Cartago en el mundo antiguo, y más recientemente, el holocausto de los hijos de Israel en que fueron matados seis millones de seres humanos, un poco más o un poco menos, que más da, pues el hecho punible de este crimen contra la humanidad se halla ya configurado sea cual fuere el número, pues el propósito o “solución final” para tal masacre ha sido debidamente probada.

Pero he aquí que el tratado en que se halla inserta esta nueva figura delictiva, sucrito y ratificado por los congresos de las naciones, posee fuerza de ley entre las mismas y además tiene carácter imprescriptible por ser un hecho punible contra los derechos humanos. Hasta hoy día se juzga a oficiales nazis invocando dichas normas, es más, se las invocó en el juicio llevado a cabo en la ciudad alemana de Núremberg entre 1945 y 1949 sin haberse suscrito tratado alguno, es decir, se juzgó y sentenció sin existir una ley anterior al hecho del proceso, lo que en derecho se conoce como el principio irretroactividad de las leyes en el fuero penal. Para que el lector entienda mejor damos un ejemplo: Se promulga una ley que castiga con 5 años de penitenciaría a quien venda bebidas alcohólicas – existió en los Estados Unidos – y luego se lo acusa a alguien que comerció con dicho producto pero mucho antes que se promulgara la nueva ley. En el derecho penal rige el principio que es nula toda pena sin una ley anterior al hecho que se va a reprochar. ¿Cuál entonces la razón de poner en vigencia normas con carácter retroactivo?

En el derecho natural, se encuentra la respuesta, no hay otra explicación. Por eso Núremberg fue el punto de partida. Si no se hallaba inserto este delito en los diversos códigos penales de los países es porque a nadie le entró en la cabeza ni en sueños que una nación iba a destruir a otra con un propósito premeditado de antemano y sin que las víctimas pudieran oponer resistencia. No nos referimos a una guerra convencional dado que las mismas se regulan por tratados de larga data que van desde el otorgamiento de patentes de corsario hasta el trato a ser dados a prisioneros y respeto a los servicios de la Cruz Roja Internacional, entre otras cosas, sino a la destrucción intencional del exterminio de un pueblo sin que este pueda evitarlo por hallarse indemne o rendido, y aún así, se lo ultima dado que existe un propósito destructivo a ser cumplido indefectiblemente. Por eso la humanidad entera aceptó la violación de este principio jurídico pues de lo contrario se corría el riesgo de dejar vivos a monstruos o a verdaderos jinetes del Apocalipsis de cuyas semillas podía a volver a germinar el demonio. Conforme a la asamblea de la ONU el genocidio es “una negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros”,

El mundo quedó aterrado y perplejo al ver las imágenes, al contemplar a aquellos esqueletos andantes salvados de puro milagro debido a la llegada de los aliados en los centros de exterminio para interrumpir la matanza, mientras otros congéneres suyos yacían insepultos amontonados uno encima de otro. El general de las fuerzas aliadas, Dwight Eisenhower, se estremeció al contemplar la pila de esqueletos muertos y otros a punto de expirar tumbados en las barracas de Auswitch. Llamó con voz estentórea a los periodistas. – Saquen fotos filmen todo esto. Los periodistas comenzaron su tarea y concluyeron cuando el general nuevamente les increpaba. – Filmen, saque fotos. – Ya lo hicimos, general, le contestaron. – No, continúen porque no va a faltar un idiota que mañana afirme que esto nunca existió. Y efectivamente llovieron los idiotas que niegan el holocausto, hasta un obispo católico, que por dicha causa fue defenestrado por nuestro Santo Padre.

El pueblo alemán, a pesar de no ser autor directo de este salvaje crimen de lesa humanidad perpetrado por un grupo de monstruos que actuaban en su nombre pues habían ascendido al poder por medios democráticos, tuvo que pagar indemnizaciones a las víctimas. Aunque en alguna medida el pueblo y algunos empresarios fueron cómplices y encubridores, hubo, sin embargo, políticos dignos a montones que tuvieron que esconderse en conventos o en iglesias para no ser atrapados pues también ellos correrían la suerte de los judíos por oponerse al régimen. Igualmente existieron alemanes que ayudaron a judíos. En estas cosas no se puede generalizar, hay que señalarlos con nombre y apellido. En los capítulos anteriores hemos reseñado la vida de los forjadores del río de la plata con sus aciertos y desaciertos, pero que ocupan hoy un lugar en la historia por su grandeza y valentía. En este capitulo, en cambio, vamos a probar quienes fueron los genocidas del pueblo paraguayo, sus autores, instigadores, cómplices y encubridores.

EL GOBIERNO DEL PUEBLO, POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO

Quien de algunos de nosotros no escuchó o leyó alguna vez un encendido discurso en que se enfatiza la expresión del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Hoy día es algo conocido y hasta se puede leer en la prensa escrita en columnas escritas por conocidos comentaristas políticos. Se trata de una síntesis perfecta de lo que representa la democracia al extremo que profesores de reconocidas universidades norteamericanas y europeas como lo fue el profesor de nacionalidad italiana, Giovanni Sartori, haya publicado en un libro de dos tomo e incluido un capítulo profundo y denso para analizar de esta feliz expresión.

Pero vayamos a la causa de su disfunción.

El 4 de julio de 1863 en una localidad de los Estados Unidos de América llamada Gettisburg se libra la más grande batalla de la guerra civil de ese país protagonizado por la unión americana contra la nunca reconocida confederación del sur, rebelada del poder de las barras y las estrellas. Si nos fijamos en el mapa, el referido punto geográfico se halla al noroeste de Washington, de manera que, si las tropas del sureño general Robert Lee rompía las líneas Washington se hallaría en serios aprietos. En enero del mencionado año el gobierno de la unión decreta en esa ciudad la libertad de los esclavos, tanto en el norte como en el sur. Estaba en juego el republicanismo democrático, un sistema de gobierno revolucionario jamás visto en el mundo hasta entonces. La batalla fue muy larga y penosa y la victoria norteña coincidió con la fecha de la declaración de la independencia de los Estados Unidos. Al verse tan duramente rechazado, Lee, emprendió la retirada y a partir de esa fecha la suerte cambió para el norte que se fue imponiendo hasta lograr la rendición de los sureño en Apomattox cuando el 9 de abril el famoso militar de la confederación le entregó su espada al general de la unión, Ulisses Simpson Grant, más conocido Rendición incondicional Grant o Tio Sam Grant pues unconditional surrender representa las siglas de United Status.

Cuan importante fueron aquellos días de principios de julio para la suerte de la democracia. No cabía otra cosa que edificar un altar en aquel campo santo donde tantos jóvenes dieron sus vidas en pos de sus ideales. El presidente Abraham Lincoln fue invitado a la ceremonia de conmemoración del cementerio a ser inaugurado el 19 de noviembre de 1863. El orador central fue el pico de oro de los Estados Unidos, Edward Everestt. Habló durante dos horas ante un numeroso público. Cuando tomó asiento Everest se levantó el presidente y dijo unas breves palabras que no pasaron de 10 minutos al extremo que los fotógrafos no tuvieron tiempo de acomodarse.

Expresó con su aguda voz que resumimos en su parte final “para que esta nación pueda renacer en libertad y que nuestros muertos no han muerto en vano para que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra”.

Al regresar a su lugar el señor Everest le susurró. – Señor presidente, usted resumió en 10 minutos lo que yo expresé en dos horas. La prensa en general criticó el discurso salvo algunos diarios que lo alabaron. Transcurren muchos años hasta que en Washington el gobierno decide edificar un edificio en memoria del malogrado presidente. Al entrar uno ahí se estremece pues la escultura en bronce de Lincoln mide casi 5 metros. A la derecha en letras también de bronce se puede leer integro lo expresado por él en Gettisburg. Hoy día se considera una oración y no un discurso político.

EL SANTO EVANGELIO DEL DOMINGO 9 DE AGOSTO

Evangelio de nuestro Señor según San Juan.

Los judíos murmuraban de Jesús, porqué había dicho: Yo soy el pan bajado del cielo. Y decían: ¿Acaso éste no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora, yo he bajado del cielo? Jesús tomó la palabra y les dijo: No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí si no lo trae el padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Díos”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie nunca ha visto al Padre, sino el que viene de Díos: Solo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero éste es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.

Palabra del Señor.

2 Responses to ÉPOCAS Y PERSONAJES

  1. GRACIELA DELMAS dice:

    Muy bueno, pero queremos saber mas de Sartori. Les ruego que nos cuenten mas.
    atte

    • osvaldobergonzi dice:

      Graciela:
      Celebramos que le haya gustado. En el próximo número tendrá más información sovre el profesor Giovanni Sartori. Saludos respetuosos

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