RESCATEMOS LAS VIRTUDES


RESCATEMOS LAS VIRTUDES

Un partido político se funda sobre una filosofía, y la doctrina de ese partido se apoya en una serie de principios o valores. Bacón Duarte Prado recoge en una pequeña publicación 6 fundamentos o valores de la doctrina del Partido Colorado:

Por Félix Argaña

1- El Humanismo: Donde se revaloriza al individuo, a la persona. El hombre es el centro del universo. Es contraria a la doctrina de “hominus econimicus”. Se apoya en un axioma de hierro que dice que el Estado es para el hombre y no el hombre para el Estado.

2- El Nacionalismo: Defiende y estimula los valores culturales originados en nuestro propio medio. Nos enseña amar lo nuestro. Amar nuestros héroes, nuestra historia, nuestra música, nuestra lengua, nuestras costumbres. Pero debe entenderse bien que para ser auténticamente nacionalista primero hay que amar a la patria y la patria es el pueblo. Es un contrasentido hacer un uso exacerbado de la lengua vernácula, tomar terere, cantar fuerte el himno, liarse con la bandera paraguaya, si después como gobernantes metemos las manos en las arcas del Estado y le damos la espalda al pueblo. Esto es un falso nacionalismo donde impera el cinismo convirtiéndose populismo. Es como aquellos cristianos que hablan de Dios como si creyeran en Él, pero actúan como si no existiera. Es el mundo de Tartufos y la falsa o doble moral que se refiere Moliere en su obra literaria.

3- La Democracia: Este hecho político que viene de la antigua Grecia se basa principalmente en el respeto a la voluntad popular. Sin embargo la legitimidad electoral no es suficiente sin no existe la legitimidad del ejercicio. Eso significa que por más bien electo sea un gobernante no puede por ello hacer lo que le plazca. Dick Morris considera que el gobernante que pierde esta legitimidad esta funcionalmente fuera del cargo. En una democracia debe existir la búsqueda de la igualdad y la justicia que son dos valores fundamentales, pero es la libertad el valor imprescindible para su existencia. Sin libertad no hay democracia. La gimnasia democrática vigoriza el músculo de la libertad. Pero no debemos confundir libertad con libertinaje, por eso para que la democracia sea real se debe conjugar orden y libertad. Rouseau decía en su obra el “Contrato Social” que para vivir en sociedad, todos debemos renunciar a una parte de nuestra libertad.

4- El Tradicionalismo: Se funda en la valoración de los elementos Positivos y Vigentes trasmitidos de generación en generación. No es una corriente interna de un partido, es un principio de respetar nuestras tradiciones. En el Paraguay se da mucho de que uno es colorado o liberal porque su padre, su abuelo o su antepasado lo fue. Esta tradición se da con fuerza porque el hombre, y sobre todo el paraguayo, admira a sus antepasados y todo lo que se admira, el individuo se pretende emular. Muchos decimos que somos colorados porque mi padre fue colorado y nos afiliamos por eso. Pero después de conocer la doctrina partidaria, las glorias de sus prohombres, cuando escuchamos la polca colorada se nos eriza la piel y nos indignamos cuando se habla mal de partido o cuando vemos que un gobernante deshonra nuestra divisa. Eso es porque somos tradicionalistas o sea visceralmente colorado.

5- El Progresismo: Se refiere al perfeccionamiento de las instituciones para lograr el bien común. El colorado es progresista, porque nuestra doctrina no está atada a dogmas. Considera al Estado como un ente regulador que se involucra para buscar y conseguir el bienestar del individuo. Cuando gobierna un autentico colorado, su gobierno es progresista y le convierte al Estado en una herramienta para hacer obras públicas, obras sociales basadas en la educación y en la salud y, mezquina los elementos estratégicos como la energía y los servicios básicos. Por eso está en contra de la privatización de estos elementos estratégicos.

6- El Idealismo Ético: Se refiere a nuestra conducta. Es totalmente contrario al aquel cínico colorario de que “el fin justifica los medios”. El idealismo es dar un paso más de la responsabilidad. El coloradismo nos invita a montar el bello corcel de la ética y la moral. Sé es buen colorado cuando se es buen paraguayo, y sé es buen paraguayo cuando se es buen cristiano. No se entienda cristiano solo con la religión sino con la conducta de vida que se basa en la caridad, en la solidaridad, en la honestidad. Por eso se dice que ser un buen político es todo un apostolado. Esto no significa que el idealismo deba estar apartado de la inteligencia, pero sí que choca frontalmente con la Plutocracia genera operadores pagados, consultores políticos, meros mercaderes de la política.

Luis María Argaña hablaba de tres valores fundamentales para el político. En 1er lugar se refería a la Perseverancia: El político debe ser constante, debe ser -decía- como la gota de agua que perfora la más dura roca de tanto insistir en sobre ella. Así debemos ser con los ideales que deberían ser puros, transparentes y constantes como la gota de agua. La política no es una carrera de velocidad sino de resistencia. No vale mucho ser un erudito si abandonamos la lucha. Es por eso que un pensador decía que el éxito se compone de 98 % de perseverancia o transpiración y solo del 2 % de talento o inspiración.

En 2do lugar hablaba de la Mística: Se trata de esa pasión inquebrantable en el ideal que tenemos. Es la mística la que nos da el entusiasmo, la fortaleza para persistir, para luchar. Debemos creer en lo que hacemos porque de lo contrario nos faltaría ese combustible para movernos: El exitoso industrial automovilístico, Henry Ford, decía que nada se alcanza sin no hay entusiasmo. Este entusiasmo o mística debe ser catalizado, aprovechado inteligentemente para organizarnos. Las mayorías desorganizadas pierden elecciones antes las minorías organizadas. La organización es clave para el éxito político. La fe en la religión, la mística en la política, es el más poderoso combustible que motivara a mantenernos de pie en las peores adversidades y finalmente nos llevará a la victoria.

La 3ra virtud que mencionaba el líder republicano era la Coherencia: Este articulo de lujo que esta en vía de extinción. Se parece al yaguarete, no porque la coherencia sea un felino, sino porque pocas veces la vemos adornar a nuestra clase dirigencial. Sea esta política, gremial, sindical o esclesiastica. Se refiere a ser consecuente entre lo que decimos y lo que hacemos. Por algo se dice que entre el dicho y el hecho hay un largo trecho. Mantener la postura es difícil, pero es lo que hace que la gente nos respete, y aunque a veces sea un mal negocio económico, a la larga tendrá buenos réditos políticos. Es lo que nos otorga dignidad, que es otra virtud en vía de extinción porque, casi siempre, el Tener supera al Ser. La escala de valores esta trastrocada en la sociedad, pero no debemos confundir coherencia con necedad, como decía Churchill.

A la virtud de la Coherencia se le anexa el de la Lealtad. Se entiende por lealtad, a la fidelidad a una causa, a un ideal y no a una persona. Ser fiel a una persona, no es lealtad. Eso es servilismo. Y el servilismo es oportunismo, sobre todo si se refiere alguien que tiene poder. En otras palabras es una de las peores deslealtades. Ahora bien cuando una persona encarna una causa o un ideal, entonces sí podemos hablar de lealtad hacia esa persona.

Otro de los valores importantes para el político es la prudencia. Plantón la consideraba como la máxima virtud. Sin embargo José María Escriba de Balaguer decía, que la prudencia colisiona o es enemiga de la valentía. Es un disfraz para ocultar la cobardía, decía el fundador del Opus Dei. De todas maneras, el hombre político debe encontrar el punto de equilibrio o el Golden Point entre estas dos virtudes, que no tienen porque ser contradictorias.

Hay otros valores que últimamente se mencionaron con más insistencia. Se trata del slogan usado para la campaña del partido en las elecciones generales del 2003: Firmeza y Patriotismo.

Generalmente en nuestro medio se considera a una persona con firmeza a aquella que habla fuerte, que impone su voluntad. Se dice que es firma aquel que tiene rasgos de dictador. En otras palabras se confunde firmeza con prepotencia. Y eso es una falacia. La firmeza tiene mucho más que ver con el contenido que con el frasco. Por eso cabe aquí mencionar aquel adagio que dice “Suave en la forma, fuerte en el fondo o en la cosa”. Sin claudicaciones pero sin levantar la voz, el verdadero líder adquiere esa firmeza a la que aludimos. La prepotencia tiene la razón de los que no tiene razón.

Por el otro lado tenemos el Patriotismo. Usamos tanto esta palabra pero tan poco la practicamos que parece una anacronía. Un adorno que no tiene utilidad. El político renacentista Maquiavelo le denominaba al patriotismo Amor, amor al pueblo. Dicho en otras palabras, el verdadero renunciamiento de lo personal a favor de la causa de un Estado o principado.

El patriotismo es mucho más que el nacionalismo y por supuesto la antitesis del populismo. Es ser capaz de morir por la patria si fuere necesario.

El significado de esta palabra encierra muchas de las virtudes o valores que mencionamos. Por eso, para finalizar, les invito a rescatar estas virtudes y amar a la nación, porque la patria no muere nunca y los patriotas se vuelven inmortales en las páginas doradas de nuestra historia. Aceptemos el desafío.

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