ÉPOCAS Y PERSONAJES


ÉPOCAS Y PERSONAJES

Una página que rescata hechos y personajes de la historia tanto de nuestro país como de otros países. En algunos casos reflejan folklóricas nostalgias pero en otros nos señalan interesantes novedades que pueden servirnos de ejemplo para corregir conductas.

ANGEL FLORENTÍN PEÑA

UN RECUERDO PERSONAL

Alto sonrosado erguido corpulento de amplia sonrisa con el cabello blanco casi rizado y de abrazo enérgico, más parecía un español sacado de alguna novela de caballería que un político paraguayo. Al convidar a un amigo a beber nunca decía hielo sino yelo. Su esposa, Concepción Orue, apodada Conché, era su principal surtidor de noticias a quien los caudillos venidos de todas partes la respetaban y querían. Autoritaria a veces se moderaba enseguida cuando su marido le hacía una seña. El enfrentamiento entre demócratas y guiones llegó a extremos notable y la pareja militaba entre los primeros. Un matrimonio ejemplar que lamentablemente no pudo procrear hijos.

De manera que Conché se dio a la tarea de invitar a los sobrinos en su quinta, ese lugar inolvidable de Fernando de la Mora donde pasamos los mejores momentos de nuestra niñez montando a caballo y recorriendo aquellos agrestes lugares pues la referida ciudad era un mero conjunto de casas sobre la ruta. El resto eran bosques y algunos sembradíos.

Fue así que en la redada de sobrinos uno cayó ante el influjo de Conché. Se llamaba Ruben, hijo de un hermano del tío Ángel. Enseguida corrió entre la parentela la noticia, Rubén fue adoptado legalmente por el matrimonio. A partir de ahí Conché fue catalogada como peligrosa. El envolvimiento se producía durante las vacaciones pues al llegar esa fecha los sobrinos pedían irse a lo de Ángel y Conché. Allí recibían tratos especiales como desayunar en la cama y comer lo que a uno se le antojara. Ella estaba para complacer todos los gustos. Cada uno tenía su caballo, su pandorga y un Guazu í (venadito) para cuidarlo y alimentarlo. El cortijo se componía de no menos de 300 aves entre gallinas, pavos y pollos además de un pequeño tajamar con patos de diversos colores y gallinetas. Al amanecer aparecían los pájaros y pajaritos para recibir su alpiste acostumbrado. Miles se presentaban para el festín mientras Conché con sus manos arreaba de su bolsa el rico manjar para esparcirlo a izquierda y derecha. Un zoológico privado a tan solo 6 kilómetros de la capital, el sueño de un niño. Por entonces Ángel Florentín Peña era ministro de agricultura y ganadería del gobierno de Don Federico Chaves. Se recibió de abogado en la UNA e hizo su doctorado.

Una tarde de verano, la recordamos muy especialmente, Rubén, todo un muchacho hecho y derecho, mayor que nosotros, nos plantea sacar a empujones el automóvil Buick negro del garaje para no arrancar y hacer ruido. – Pero ese el conche de tío Angel, le dijimos. – Vamos a ir acá cerca de pasear nomás y después traemos de vuelta y nadie se va a dar cuenta, nos replicó. No muy convencidos del todo sacamos el automóvil a pulso hasta colocarlo en la ruta. Por allí pasaba un vehículo cada 5 minutos y eso ya era mucho. Acto seguido lo empujamos dada la ventaja que ofrecía la bajada y cuando nos hallábamos a unos 100 metros de la casa, Rubén, arrancó y proseguimos viaje. Nos dirigimos a un lugar llamado El Tigre donde una señorita le esperaba a nuestro primo. – Ustedes vayan a bañarse a la pileta, nos dijo y nos dio 50 céntimos a cada uno lo que representaba una suma respetable en esos tiempos (1952). Después no lo vimos por un largo rato.

A los 2:30 de la tarde apareció y nos recogió. Nos acercábamos a la casa con el auto del ministro cuando Rubén pegó una acelerada y apagó el motor lo cual alcanzó para ponernos justo frente al garaje. A duras penas íbamos metiendo el coche cuando de pronto aparece el tío Ángel muy asombrado. Inmediatamente le ordena al chofer que tome las llaves y meta el auto. Quedamos como paralizados. No mediaban palabras entre nosotros. Nos sentíamos como delincuentes. – Vengan ustedes acá nos dijo y nos lleva al corredor. Al rato estábamos parados frente al él. – Ven a aquellos hombres trabajando, nos indica. Se trataba de unos campesinos que estaban sembrando maíz en un predio pegado a la aviación civil. – Con el sudor de la frente de nuestros campesinos se obtienen las divisas para importar autos y combustibles de manera que lo que hoy ustedes gastaron le robaron al pueblo paraguayo. Pero yo voy a reponer de mi bolsillo. Sus palabras nos cayeron más terribles que el peor de los cintarazos. Acto seguido se retiró y no nos dirigió la palabra por varios días. De a poco la tía Conché lo fue ablandando.

Esta escuela del culto a la honradez es lo que desapareció en nuestras filas. Con esta clase de hombres la ANR se gano la estima del pueblo y volvió al poder. Y como Ángel Florentín Peña había muchos. Fue embajador ante el gobierno de Chile y miembro de la junta de gobierno e interinó la presidencia en varia oportunidades. Nació en 1896 de manera que abrazó el coloradismo en plena llanura. Con justicia una seccional de la capital lleva su nombre. Durante los gobiernos liberales fue preso y deportado en varias ocasiones. La última, luego de los sucesos del 23 de octubre cuando fue a recalar en Puerto Muntihno. Lamentablemente sufrió prisiones y deportaciones con su partido en el poder y para poder sobrevivir en su vejez debió lotear aquella inolvidable quinta. Falleció el 1 de diciembre de 1991 a los 95 años de edad, el mismo día que el Partido Colorado triunfó en las elecciones de convencionales constituyentes.

AMANCIO PAMPLIEGA PEÑA

UNA BREVE BIOGRAFÍA

Sobrino del anterior, nace el general Amancio Pampliega en la ciudad de Asunción el 10 de julio de 1906. A los 15 años ingresa a la entonces Escuela Militar. En 1922, a los 16 años pelea en defensa del gobierno en calidad de comandante de pelotón durante la revolución de ese año y el siguiente. Más tarde egresa como teniente segundo en 1925. Es comisionado al Chaco por el gobierno de Eligio Ayala bajo la jefatura del capitán Arturo Bray para fundar fortines dados los peligrosos avances de los bolivianos. La guerra lo sorprende con el grado de capitán de artillería. Comanda una de las baterías paraguayas en Boquerón en septiembre de 1932. Más tarde cuando las operaciones se tornan en una guerra de movimientos continuos, se incorpora a la infantería como jefe de estado mayor del la séptima división. Comanda los regimientos Rubio Ñu y Yataity Corá. Asciende a Mayor en enero de 1934. Se convirtió en jefe de estado mayor de hecho durante las batallas de Pampa Grande y Pozo Favorito cuando Estigarribia se presentó PC de la séptima división para dirigir personalmente las operaciones. Pero su foja más sobresaliente sucede en la batalla Del Carmen en que caen prisioneros más de 5.000 hombres del enemigo. Esa vez no sucedió lo de Campo Vía en que no hubo persecución. Se conformaron Los destacamentos Alfredo Ramos, Amancio Pampliega y Atilio Benítez. Ramos operó en Boyuibe, Benitez en Picuiba y Pampliega en la picada Celina – Beatriz donde copó a casi dos regimientos en retirada. Capturó 1.200 prisioneros y más de 1500 armas con 20 camiones y sus bagajes. Esto le valió la citación de su cuerpo de ejército y la Cruz del Chaco y más tarde la Cruz del Defensor y la medalla de Boquerón. Al finalizar la guerra fue nombrado ayudante del general José Félix Estigarribia junto al cual cayó preso el 21 de febrero de 1936, el mismo día del onomástico de su jefe. Fue llevado con otros jefes del Chaco a Peña Hermosa en calidad de prisionero. A su regreso fue arrinconado en unas destartaladas oficinas del ejército. A la caída del gobierno de febrero fue designado en 1937 para viajar a Francia y así completar sus estudios de estado mayor. A su regreso, ya con Estigarribia en la presidencia, es designado en 1940 comandante de la artillería en Paraguari. Luego de la muerte del presidente queda en ese cargo hasta que en mayo de 1942 el presidente Higinio Morínigo los designa ministro del interior. Ingresa a “las cenagosas aguas de la política” como el mismo expresa en sus memorias. En junio de 1946 le ofrecen en bandeja sus camaradas la presidencia de la república a lo cual se niega, caso casi único de nuestra historia. Persuade a Morínigo aceptar la apertura democrática. Viene lo que se llamó “Primavera democrática”. Pampliega integra el gabinete democrático como ministro de defensa y el general Juan Rovira como ministro del interior. Las demás carteras fueron para colorados y febreristas. Ante la renuncia de Rovira interina el ministerio del interior. Ocupa los dos cargos a la vez en adelante. A principio de enero de 1947 los febreristas renuncian en masa. El 11 de enero de ese año se hace una consulta entre los jefes del ejército que deciden por mayoría igualmente la renuncia de los ministros colorados. Estos afirman que eso fue un golpe de Estado y el 13 de enero el coronel Enrique Jiménez desplaza sus tropas. Los colorados asumen el gobierno y Morínigo acepta. A Pampliega le ofrece Don Federico Cháves la embajada de Buenos Aires conociendo su amistad con el general Juan Perón. Pero aquel se niega. Le pronostica malos augurios y le adelanta que él hizo un juramente al finalizar la revolución de 1922, que nunca más participará en enfrentamientos entre compatriotas. Abandona el país a principios de 1947. Regresa en 1951. Tomaba todas las mañanas la línea 1 o a veces el tranvía. En el ómnibus de la línea 1, cada 10 de julio se solía festejar su cumpleaños y hasta las vendedoras de chipas le ofrecían su asiento lo cual él siempre declinaba. Vivió de su pensión de general. Al igual que su tío Angel rindió culto a la honradez. No militó en partido político alguno pues se consideraba militar por sobre todas las cosas. Durante su largo retiro fue juntando documentación y escarbando sus recuerdos hasta que en 1977 lo visita el historiador Alfredo Seifergeld para hacerle un reportaje. Entre ambos, nace una gran amistad a pesar de las distancias de edad. Alfredo lo persuade de escribir sus memorias a lo cual Pampliega acepta. Se editan dos libros, “FUSIL AL HOMBRO (1982)” y MISIÓN CUMPLIDA (1984). En las dos ediciones el prologo escribe Alfredo Seifergeld. Sin duda, Amancio Pampliega cumplió con su deber.

Ob: Los dos personajes son descendientes del capitán Joseph de la Peña y Pascuala Alemán quienes adquirieron algunas de las tantas tierras de los jesuitas cuando éstos fueron expulsados. En este caso, en el paraje hasta hoy denominado Costa Peña en el distrito de Acahay. Su Nieto Joseph las conservó y casó con Francisca Molina, vecina de Paraguari. De este matrimonio nacieron dos varones y cinco mujeres. Los primeros murieron durante la campaña de Mato Grosso con lo que se perdió el apellido Peña de esta línea. Quedó la descendencia de las mujeres, los Florentín Peña, Urbieta Peña, Oliver Peña, Irigoyen Peña y Pampliega Peña

MISTERIOS DE LA FE

Hay veces que tan solo dos pasajes de la vida de Jesús nos bastan para acercarnos a Dios. Durante la vida estudiantil éramos obligados a asistir todos los viernes a misa en ayunas. Ingresábamos al recinto sagrado cantando en latín. Luego de la bendición el padre León Condou se colocaba en la boca de salida en el subsuelo pues el actual templo de San José se hallaba en construcción. Ahí repartía a cada uno dos tabletas de chocolate marca Águila y un pan. Pero algunos atrevidos el terminar de comer daban la vuelta y se metían por una claraboya de la sacristía para volver a pasar la fila entre los últimos alumnos. Algunas veces la treta les resultaba pero en varias ocasiones Condou los descubría y ahí nomás recibían un soberano bofetón.

Ya en la vida adulta muchos asistimos a misa como un compromiso rutinario. No obstante dudamos que todo lo que escuchamos sea realmente cierto. La duda es una condición humana como la libertad, el discernimiento y la voluntad para elegir nuestro camino en la vida. Pero suelen suceder cosas difíciles de explicar.

En el caso que nos ocupa, el fenómeno se producía por repetición. Cercana la semana santa nos colocábamos acorde a la circunstancia leyendo pasajes de la Santa Biblia. Y cuando nos disponíamos a abrirla siempre aparecía el pasaje del camino a Emaus. Al principio creíamos que se trataba de un defecto de encuadernación pues ciertos libros suelen producir este fenómeno por tal motivo. Pero más tarde el fenómeno se produjo con otra y otra Biblia lo cual destruía esa hipótesis. Entonces examinamos con más cuidado esta parte del relato. Se trata de los dos discípulos que salen caminando de Jerusalén unos días después de la muerte de Jesús y en el camino se encuentran con una persona que camina con ellos y como es costumbre entre viajeros caminantes comienzan a conversar. Estos le comentan al desconocido lo sucedido en la ciudad y el desconocido escucha. Entonces le dicen con énfasis. – ¿Acaso no sabes lo sucedido en Jerusalén? y acto seguido le brindan los pormenores de la muerte del Mesías en la cruz. Al llegar la noche uno de ellos le propone al desconocido pernoctar en la casa de una hermana suya que vivía a la vera del camino. Los tres ingresan a la vivienda y tras asearse son servidos en la mesa por la dueña de casa. En el momento de cortar el pan el desconocido adquiere su verdadero rostro y poco después se esfuma. Era Jesús resucitado. Uno de los apóstoles para abonar el milagro le dice. – Acaso no ardían nuestros corazones cuando el nos hablaba.

El otro caso es la fe del Centurión. Un ciudadano romano que le pide a Jesús curar a su criado, le pide a un judío cuyo pueblo se halla sojuzgado por el imperio a quién él sirve como soldado. Y cuando Jesús se dispone a acompañarlo a su morada el centurión le dice. – Una palabra tuya bastará para sanarlo. – Tu fe lo ha sanado, le responde y más tarde el propio Jesús exclama que nunca había conocido una fe así.

Pasan los años. Se reúne el Concilio Vaticano II y las misas en adelante se ofician en el idioma del país que fuere, sea en alemán, español o francés. Y ahí comenzamos a escuchar como algo muy destacado el pasaje del centurión y la mención de Emaus.

Pasan más años y nos toca la misión de tramitar la personería jurídica de la congregación Hermanas de María con sede en Colonia Independencia. En uno de los tantos viajes en que pernoctamos allí sucedió algo curioso. Suelen ir visitantes de diversos países. Cada dormitorio tiene un nombre. Esa vez las hermanitas no sabían que dormitorio ofrecernos y al fin eligieron uno llamado EMAUS.

LA DEMOCRACIA INGLESA

Si hay un pueblo que conquistó la verdadera democracia en el mundo salvando la época ateniense aunque aclarando que fue superior dado que no se trataba de una relación entre pares sino entre todos los súbditos de su majestad.

Muchos creen que la revolución francesa fue el punto de partida en Europa pues América se adelantó en algunos años dado que para el 14 de julio de 1989 ya había finalizado la lucha de Inglaterra con sus trece colonias de Norteamérica convertidas en un Estado soberano y con su constitución lista para comenzar a funcionar con sus nuevas instituciones democráticas.

El artífice de la revolución inglesa se llamó Oliver Cronwel. Ordenó la decapitación de su soberano Carlos I e instaló la cámara de los comunes para ser un órgano permanente y no cuando se le antojara al Rey. Cuando murió Cronwel el heredero del decapitado, Carlos II ordenó que se abra el catafalco con los restos del Lord protector, así llamado el revolucionario pues se negó a ser Rey. Le cortaron la cabeza y la exhibieron en el centro de Londres durante algún tiempo. Pero eso no le agradó al pueblo ingles de manera que la cabeza regresó a su lugar de origen. Esto ocurría a mediados del siglo XVII casi 100 años antes de la revolución francesa. Tal suceso quizá explica el fenómeno americano pues luego de la muerte de Crowell muchos colonos ingleses e irlandeses emigraron al nuevo mundo con las semillas de la democracia sembrada en sus corazones.

De paseo por esta ciudad milenaria, al acercarnos a la cámara de los comunes, la que decide la suerte del reino, se puede observar en uno de sus costados una gran estatua en cuya base se lee ¡CRONWEL!

One Response to ÉPOCAS Y PERSONAJES

  1. Felix dice:

    Excelente. Esta sección es una cantera de sabiduría, contada coloquial y amemente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: