NOTA EDITORIAL


AL PUEBLO COLORADO ¡SALUD!

Con satisfacción leímos a colegas de la prensa escrita que ahora han visto la realidad de lo sucedido en Honduras. Nuestro semanario lo adelantó hace 15 días cuando todos condenaban el derrocamiento de Zelaya sin darle oportunidad al actual gobierno hondureño de presentar la otra cara de la moneda. Estamos de acuerdo en defender la democracia cueste lo que cueste. Pero constituye una realidad que a través de la democracia se quieran instalar dictaduras perpetuas tanto de izquierda como de derecha.

Hitler se valió de la democracia para llegar al poder. Y una vez allí instauró uno de los totalitarismos más sanguinarios que recuerde la humanidad. Los comunistas se valieron de un idiota útil, Alejandro Kerensky, quien llegó al poder por medios democráticos para luego entregarlo en bandeja a los bolcheviques.

Estas cosas se repiten en América, lamentablemente. Se instalan en el gobierno con la mayoría de los votos para luego intentar copar y concentrar el poder en los viejos y conocidos partidos únicos, sean nazi fascistas o comunistas. Estos sistemas una vez instalados no admiten la prensa libre ni oposición.

En una de las páginas de El Colorado podrán ver los lectores a nuestro presidente hablando con la bandera bolchevique con la hoz y el martillo a su lado. Si esto no prueba su real tendencia que otra prueba se necesita. Asimismo, en su oportunidad, reconoció su militancia en la Teología de la Liberación la cual fue desechada por la iglesia católica por colocar a Dios en un escalafón menor, lo dijo claramente el nuncio apostólico de Su Santidad en Asunción.

Su relación en su momento con líderes del Partido Patria Libre es otro indicio convergente hacia la misma vertiente. Su rechazo a participar de una fiesta del trabajo privado, de aquellos que apuestan por la producción, de los que genéticamente han revalorizado la carne paraguaya en el mundo, de los que ingresan divisas y abonan sus impuestos, es otro indicio a lo cual se suman otros como la constante petición de juzgar a los poderes del Estado menos al ejecutivo.

Creemos que nuestra prédica no caerá en saco roto. No lo decimos por ansias de volver al poder pero reconozcamos que el Partido Colorado no destruyó nuestro país. Reconocemos que destruimos aquel Paraguay de la lámpara Mbopí, de los caminos de tierra, de las aguas servidas, de las chatas para cruzar nuestros ríos. Eso felizmente destruimos.

De manera que a nuestros dirigentes les queda la tarea de ganarse el cariño de nuestros compatriotas para volver al poder, con un amplio sentido nacional donde la democracia funcione a plenitud y nadie pueda destruirla jamás. El camino no será fácil pero si todos ponemos empeño sin personalismos. ¡Volveremos!

One Response to NOTA EDITORIAL

  1. Arturo dice:

    Así es Dr. Osvaldo.. Volveremos!!!

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