EL NUEVO ESCENARIO COLORADO


Lamentablemente Nicanor Duarte Frutos persiste en su soberbia. Sus declaraciones a un diario de nuestra capital nos muestran al mismo personaje solo que esta vez hace un esfuerzo por disimular su genio. Pero sus declaraciones le salieron caras. Ofendió innecesariamente a los integrantes de su movimiento los cuales ya hacían un gran esfuerzo para acompañarlo.

En nuestro número anterior dijimos que si la disciplina tiene sus limites igualmente la lealtad. De la lectura de su reportaje este señor (Duarte Frutos) no desea aliados sino soldados para tenerlos como velas. Eso se terminó pero él todavía no entiende. Además, con mucho pesar, volvemos a leer adjetivos peyorativos para descalificar a correligionarios. El adjetivo empleado “castilugista” o algo así fue para referirse a los senadores que no obraron como él quiso pero ya a último momento cuando las negociaciones estaban finiquitadas, las cuales fueron llevadas a cabo por un grupo de senadores. No había otras opciones. Pero debido justamente a los desplantes altisonantes de Duarte pudieron romperse y quedarnos nosotros sin el pan y sin la torta. El mismo señaló que no haría cuestión por su juramento y así lo entendieron sus compañeros cuando de pronto cambia y ordena incluir el juramento, repetimos, ya cuando las negociaciones se hallaban concluidas. Qué creyó, que era todavía el comandante en jefe.

De tales consideraciones se desprende que si nuestro partido es conducido de esta manera arbitraria por hombres como Nicanor no vemos en el horizonte una salida que nos lleve de regreso al poder.

Nos alienta la junta de gobierno y su comisión ejecutiva pues obran con cautela, experiencia y firmeza. La convocatoria a una convención con el objeto de cambiar el tribunal electoral constituye un paso favorable. Pero no vemos qué de bueno nos puede traer una elección interna inmediata para elegir autoridades partidarias como las que propone Duarte Frutos. Eso, lo único que nos traerá son contratiempos innecesarios. Insultos peleas y acusaciones rimbombantes. Esta junta fue electa en comicios libres y debe cumplir su mandato. Esto constituye el pilar del principio de autoridad. Como afiliados debemos respetar a nuestras autoridades. A la misma no se le puede atribuir la caída del partido colorado sino a personas bien identificadas de manera que la muletilla de la legitimidad se viene abajo con este razonamiento. En ese caso el electo presidente con permiso del partido se hallaría en primera fila.

El tiempo juega a nuestro favor. No nos apuremos en cambiar los escenarios y
aprovechemos esta etapa para reencontrarnos entre los colorados. Existen varios movimientos internos, algunos más organizados que otros o con mayor o menor caudal electoral. Cambiemos pareceres pero a favor del rojo pendón. ¿Cómo podemos volver al poder? Esta debe ser la interrogante de todos nosotros y no buscar prematuros enfrentamientos que solo conseguirá dividirnos más. Entre los movimientos internos debe iniciarse una fluida conversación de modo a llegar a la unidad en el disenso. Nadie se opone a que las urnas determinen a nuestros candidatos pero hay momentos y momentos para realizarla.

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