UN COLORADO DEBE PRESIDIR EL CONGRESO


NO NOS DEFRAUDEN

Las mesas directivas del congreso deben quedar en nuestras manos y en las del UNACE. Esta agrupación tiene afinidad con nosotros pues es un desprendimiento de la ANR. Juntos hacemos holgadamente mayoría absoluta en ambas cámaras. Además debemos repartirnos las dos vicepresidencias restantes y la presidencia de por lo menos 80% de las comisiones. Por esta vez debemos obrar de esta manera para que el oficialismo muerda el polvo y sufra un buen escarmiento. Acto seguido se debe pedir la restitución en sus cargos del 100% de los
funcionarios despedidos salvo aquellos procesados por la justicia, pero que si no son condenados, una vez sobreseídos o absueltos, igualmente deben ser restituidos.

En este proceso no podemos andar con medias tintas. Nuestros afiliados no admiten que nuestras bancadas se hallen desunidas por pinchaduras o enconos personales que pertenecen al pasado. Estamos observando conductas y aplaudimos lo resuelto por nuestros diputados de constituir un bloque. Pero no estamos de acuerdo que se lancen nombres de posibles candidatos a presidir la cámara de diputados. No se deben manosear a las personas y las negociaciones no comienzan y terminan en la cámara baja sino entre senadores y diputados colorados. Esto les otorgará firmeza y a la vez seguridad a nuestros aliados. Tenemos que hacerles morder el polvo a nuestros detractores.
El UNACE ya anunció que está dispuesto a pactar institucionalmente con nosotros siempre y cuando nos presentemos unidos. Hasta ahora, por lo visto leído y escuchado, los únicos que ponen obstáculos son los representantes de vanguardia colorada lo cual nos hace pensar que en el trasfondo del escenario se hallen propósitos inconfesables. Esto, los colorados, ya no estamos dispuestos a tolerar. Aquellos que pacten con los marxistas y demás oficialistas deben saber que a partir de allí nos tendrán como sus detractores. No se olvide que si en el Paraguay no prosperaron los marxistas fue debido a la prédica colorada que arranca de principios del siglo XX con los famosos debates de Ignacio A. Pane. Sepan el origen de nuestra estrella blanca ubicada en el ángulo superior izquierdo de nuestra bandera. Es nuestro símbolo contra el marxismo ateo. Por eso el coloradismo está más cerca de la doctrina social cristina de nuestra iglesia pregonada por Juan Pablo II y continuada por nuestro Papa Benedicto XVI que no es lo mismo que la Teología de la Liberación que sino lo niega directamente a Dios lo coloca en último lugar. Hoy nuestros adversarios han vuelto con otros afeites pero siguen siendo los mismos marxistas en obra y pensamiento. Nadie admitirá que se logre la presidencia del senado a costas de cesiones innecesarias a marxistas y oficialistas dado que el camino se encuentra allanado a la vuelta de la esquina con el UNACE que es como nosotros un partido de oposición.
Respecto de la senaduría de Duarte Frutos ya nos hemos pronunciado en el primer número de nuestro semanario. El es senador proclamado como los demás detentadores de cargos electivos, tales los casos del presidente y vicepresidente de la república, senadores, diputados y gobernadores. La circunstancia creada a raíz de actitudes hostiles y petulantes de Duarte Fruto no otorga derecho a los demás a obrar del mismo modo violando la constitución y las leyes a título de venganza personal. Eso, además de ser antijurídico denota una inmadurez política notable. Duarte Frutos que prosiga su juicio pues tiene derecho pero que en las negociaciones actuales no exija tal cosa como artículo de previo y especial pronunciamiento a los efectos de facilitar la unidad colorada en el disenso tal cual lo declaró a la prensa recientemente. Eso puede ayudarlo a mejorar su imagen. Más tarde o temprano la justicia paraguaya o el Pacto de San José de Costa Rica le restituirá su derecho como lo hizo con Ricardo Canese y muy pronto a los ministros de la corte suprema de justicia arrojados de sus cargos por una venganza personal, la misma que más tarde la emplearon contra él.
El pueblo colorado en su momento le bajará el dedo a los que a su juicio fueron los principales responsables de su caída sin que tengamos nosotros que echarle más leña a fuego. Por otra parte, es discutible el apuro por confrontar en elecciones internas en un momento tan difícil no sea que los apurados yendo por lana terminen trasquilados. En política no hay que apurarse. Todo llega en su momento. Primeramente los movimientos internos deben reorganizarse con tiempo, establecer nuevas alianzas, promover a hombres decentes y hablar un mismo lenguaje colorado para convencer a nuestro
desilusionado electorado. Entre tanto, se acerca el 30 de junio y los afiliados a la ANR se hallan expectantes. Cualquier pacto de algún sector interno con la alianza para el cambio no se supondrá gratis lo cual pondrá en evidencia a los infractores de haber privilegiado sus intereses personales por encima de la ANR y tendrá un alto costo político en el futuro. Queremos a un colorado al frente del congreso pero surgido en el seno de la oposición, como debe ser. No nos defrauden.

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