LA POLÍTICA Y EL AMOR


En la política como en el amor nunca queda dicha la última palabra, reza el aforismo. El novio y la novia pueden echarse atrás en el último minuto. Numerosos son los casos para enumerarlos. De modo que la psicología debe jugar un papel muy importante para detectar a tiempo el curso de los acontecimientos.

Tanto los contrayentes como sus padres y familiares deben captar el ambiente para evitar enojosas situaciones. Por lo general, estas cosas suceden como consecuencia de empecinamientos o imposiciones que pretenden llevar adelante planes sin verificar la realidad, ¡el amor mutuo!
En la política igualmente se debe acertar, es decir, se debe encontrar la clave o la llave maestra que permita descifrar la situación del momento. Los escenarios cambian y en cada uno de ellos debe moverse el político.
En el escenario actual, por lo que se observa, pocos han analizado la relación de Lino Oviedo con su hijo Ariel. Posiblemente el padre a nadie va a decir y menos exigir que el hijo debe ocupar la presidencia de la cámara de diputados pues con ello se descubriría prematuramente. No obstante, eso espera que se le proponga. El progenitor se halla todavía en deuda. Ha cumplido en parte al obtener una banca para él pero es necesario llegar a su objetivo íntimo de verlo convertido en vicepresidente del congreso nacional.
Estas consideraciones vienen a cuento pues es sabido que Oviedo en el momento de ser detenido en la ciudad de Foz de Iguazú estaba hablando con Ariel. Mucho dolor hubo y no pocas habrán sido las reclinaciones del joven que sin comerla ni beberla pasaba por ese trance en una época estudiantil en que debió soportar las pullas de sus compañeros. Aquel momento fue muy duro para el hijo y los años que siguieron no lo fueron menos dadas las circunstancias de su padre. Pero aun así, quizá sin estar muy convencido en esos momentos de tales ajetreos políticos se mantuvo firme a su lado. Trascurren los años de meditación. Oviedo depone la verborrea violenta y la sustituye con un lenguaje prudente. No recrimina directamente a nadie y aprovecha la circunstancia que se vive. Así, arrastra muchos votos colorados para convertir a su partido en la tercera fuerza política del Paraguay. – En el partido colorado el que gana pierde, no se cansó de repetir durante la campaña electoral. Y viene la recompensa para Ariel. – Por ahora serás diputado pero muy pronto te convertirás en el presidente de la cámara, le pudo haber dicho con lo cual lo resarció de los malos años vividos. Cualquier padre en similares circunstancias obraría de ese modo. Pero estas consideraciones no tuvieron en cuenta nuestros conscriptos políticos de la cámara de diputados quienes prematuramente lanzan una candidatura. No investigan no se informan, todo lo hacen a los apurones. Posiblemente muchos de ellos, al leer estas líneas, se queden sorprendidos, lo cual es penoso. El falso juego lo hacen justamente en el lugar clave donde se va a definir este negocio. No consultaron con los senadores, no palparon el ambiente y se tiraron a la pileta sin saber nadar. Y peor aun, arriesgan el manoseo de un colega.
Si las bancadas unidas del partido colorado en ambas cámaras le otorgan seguridad por escrito y le proponen a Oviedo la presidencia de la cámara de diputados para su hijo Ariel estén seguros que la aceptación vendrá cantada. Acto seguido deben elegir un senador para presidir su cuerpo. El elegido debe reunir cuanto menos experiencia, prudencia y no hallarse bajo reclamo de la justicia sea de la índole que fuere. Si no lo hacen otros podrán proponerle.

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