ACTO POR EL NATALICIO DEL GENERAL RODRÍGUEZ


SE RECORDÓ GESTA DEL 3 DE FEBRERO

En emotiva ceremonia realizada el viernes 18 de junio de 2009 a las 10:00 en el cementerio de la recoleta, la Asociación de Oficiales de Caballería, rindió su homenaje al extinto ex presidente de la República, general Andrés Rodríguez, con motivo de la conmemoración del 86 aniversario de su natalicio. Tuvieron que ser sus compañeros de armas los de la feliz iniciativa pues al resto del país, al parecer, posee memoria frágil. El disertante, general Mauricio Díaz Delmás, luego de destacar las cualidades que adornaron a su jefe, fue directo al hecho principal de su existencia cual fue la gesta del 2 y 3 de febrero de 1989 que proyectó al Paraguay dentro del concierto de las naciones democráticas del mundo. Refirió el orador que “a riesgo de la familia nuestra, pero como soldados estábamos dispuestos a dar la vida porque teníamos a un jefe a quien seguir y a quien teníamos mucha confianza”.
Esta es la prueba concluyente. Tal suceso no hubiera sido posible de no haber existido un líder que inspirara tanta confianza en sus hombres al extremo de decidirlos a llevar adelante una verdadera revolución en nuestro país para poner fin a un régimen, entre otros tantos de Sudamérica, surgido como producto de la guerra fría entre los Estados Unidos de América y la Unión Soviética. El último en irse fue Pinochek en Chile.
Con los sucesos en Polonia, la inminente caída del muro de Berlín, el establecimiento de la perestroika del primer ministro Gorbachoff y la aparición de Boris Yelsin en el escenario soviético ya no correspondía un gobierno autoritario en nuestro país que se mantenía a duras penas con ropaje democrático gracias a la constante colaboración de la oposición en las cámaras del congreso desde el año 1963. Con Stroessner, cayeron el 3 de febrero de 1989, dos partidos liberales, el Pl y el PLR, más tarde unificados en el PLRA.
Ese día nos reencontramos todos los paraguayos al extremo que el líder liberal, Domingo Laíno, se presentó a la Junta de Gobierno a respaldar la gesta e inmediatamente los contestatarios colorados se integraron nuevamente a la ANR sin mayores contratiempos.
La decisión de Andrés Rodríguez debió se muy incómoda. No se trataba solo de derrocar un gobierno sino al padre de su yerno o al suegro de su hija. Además, el riesgo que implicaba. Su comandados y él corrieron peligro de muerte o cuanto menos un encierro carcelario sine die. Por eso tuvo razón de quejarse Díaz Delmás en el acto recordatorio “Lastimosamente, lastimosamente ese sacrificio que hemos desplegado se nos ha pagado de una manera muy vil y traicionera”. Repite con impotencia dos veces la voz “lastimosamente”.
Es que los paraguayos somos así, no sabemos decir gracias, quizá porque no existe en el idioma guaraní un vocablo de tal naturaleza. Ciertamente hubo una importante recordación el 3 de febrero del corriente año pero fue más por la iniciativa de los protagonistas que por obra de la opinión pública o el periodismo. Nuestro semanario se incluye. Debimos referirnos a esta gesta en nuestro primer número. Yendo de nuevo al acto de conmemoración, finalizada la disertación, la viuda del extinto general, señora Nelly Reig de Rodríguez en compañía de su hija Mirta Rodríguez de Saba, participó del descubrimiento de una placa recordatoria y agradeció a los presente por el honor que representaba para ella tan emotiva fecha. Finalizó diciendo: “Es un día de tanta alegría, y quiero dar gracias a Dios, por esta
oportunidad que ustedes me dan, por volver a poder sentir así la misma emoción de aquellos inolvidables momentos”
Puede decirse que desde 1811 a 1989 nunca existió una democracia plena en el Paraguay salvo aquella efímera primavera del año 1946. El que tenga alguna duda puede comunicarse por nuestro correo y le
enumeraremos todos los hechos de nuestra historia política.
Por eso debe destacarse la figura de Andrés Rodríguez y no de los errores que pudo haber cometido en vida como humano que fue. Lo que queda en el registro y nunca podrá borrarse es él se erigió en el principal protagonista de un hecho único en nuestra historia. Ese solo acto merece el bronce en un lugar destacado de nuestro viejo cabildo lugar donde juró como presidente constitucional.
Un colorado, el entonces senador, doctor Carlos Zayas Vallejos, tuvo la feliz iniciativa de presentar un proyecto de ley para repatriar los restos de Eusebio Ayala y de organizar un recibimiento apoteósico al que fuera presidente del Paraguay durante la guerra del Chaco. Con gran entusiasmo se presentó en la plaza del congreso el entonces presidente Andrés Rodríguez para acompañar el cajón con los restos de Eusebio Ayala y participar del acto conmemorativo aplaudiendo con fervor a los diversos disertantes sin distinción de colores. Fue muy justo ese homenaje. Pero no es menos cierto que el gobierno de Andrés Rodríguez luego de su gesta promulgó el código electoral más libre y democrático de todos los tiempos en el Paraguay del cual nos honramos por haber sido uno de sus redactores a lo cual se agrega una nueva constitución, la más libérrima de América, que se erige como una muralla de acero contra los totalitarismos sean ellos de izquierda o derecha. Y hoy mediante eso la oposición puede gobernar. De manera que le cedemos la iniciativa al oficialismo para que actúe en reciprocidad y presente un proyecto de ley para rendir un justiciero homenaje oficial al correligionario Andrés Rodríguez y sus compañeros que trajeron la auténtica libertad y democracia en el Paraguay.

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