NOTA EDITORIAL


AL PUEBLO COLORADOS ¡SALUD!

 Lamentablemente este gobierno no tiene mayoría propia en el congreso y eso le desespera. Si no existe gobernabilidad a través del parlamento el gobierno no existe. En los Estados Unidos las diferencias entre republicanos y demócratas son siempre mínimas sin contar a algunos parlamentarios regionales pequeños que se pliegan a uno u otro lado. En los demás países de América los gobiernos tienen un  caudal de votos en el congreso para imponerse. Y si no los tienen pueden pactar con partidos pequeños para completar la cantidad requerida. 
Pero en nuestro país con el solo afán de echar a un partido con justa o injusta razón se construyó un sistema amorfo. En el mundo no hay nada parecido, un gobierno con solo el 5% de votos genuinos. El partido importante que le acompaña, el PLRA lo apoya con un poco más de la mitad de sus representantes pues los demás no aceptan el modelo adoptado por Lugo, el llamado socialismo del siglo XX que no es ni más ni menos que una copia del marxismo con algunos afeites que suenan  lindo como el nuevo invento, ¡yo puedo! Uno de los tantos anzuelos para incautos. El otro anzuelo ya pico con gobiernos colorados al permitir viajar a la isla para ir a estudiar medicina a Cuba. Se sabe que el médico es el representante de la sociedad que más influencia tiene sobre ella. Por eso vino la invitación y no por hermandad. Felizmente la mayoría al regresar observa que en su país se vive mejor que con los marxistas cubanos. Pero una minoría peligrosa cree en el cuento. Lograron lavarle la cabeza. El caso es que el problema nuestro es que no somos ni una u otra cosa pues no hay gobierno.

Nuestro sistema es presidencial de modo que obligadamente se debe aguardar 5 años para cambiar a las autoridades. Hasta tanto debemos aguantar lo que tenemos, un barco sin timón ni timonel. Estas cosas no pueden suceder en los llamados sistemas parlamentarios pues allí cuando un gobierno no puede lograr una mayoría en el congreso, se le aguarda un tiempo prudencial hasta que lo logre, de lo contrario, el primer ministro debe presentar renuncia.

En los sistemas presidenciales queda como único mecanismo constitucional para zanjar el problema, el llamado juicio político por mal desempeño en el cargo. Pero debe existir una causa justa pues sino se presta a venganzas políticas. Ahí surge otro problema. ¿En que consiste el mal desempeño?

Sin duda la causa debe estar en relación a sus obligaciones constitucionales y no por engendrar hijos el presidente siendo obispo jurado porque tal cosa entra en la esfera privada. En su momento se lo debió inhabilitar como bien lo demuestra en su enjundioso libro Luís María Andrada Nogués. ¿Quién puede competir en igualdad de condiciones con una persona que durante 30 años captó simpatías en un pueblo como el nuestro eminentemente católico? Nadie, absolutamente nadie. Por eso la constitución lo impide. Lean la legítima, la opinión de los convencionales cuando se redactó el artículo de las inhibiciones. Pero nadie lo tachó en su momento y quedo habilitado. Y así nace el engendro. Un presidente sin partido y casi sin parlamentarios. Eso se votó y eso se debe aguantar. Sus autores sabían de antemano que iban a tener minoría en el parlamento dado que a la tercera y la cuarta fuerza fueron dejados de lado, el UNACE  y Patria querida respectivamente. Y aun así llevaron adelante la empresa. Ahora es tarde para lamentarse. Salvo que los dos partidos tradicionales se pongan de acuerdo pues ya existen causales válidas por reiteradas violaciones constitucionales como bien lo dijeron sus referentes. Pero durante el gobierno de González Macchi se hizo la prueba que no resultó porque el PLRA desde el vamos llevó la contra. Y en tales condiciones es imposible gobernar. Entendamos de una buena vez, los paraguayos no sabemos trabajar en equipo

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