LEANDRO P. PRIETO – in memorian


Afiliado al partido colorado desde muy joven. Participó intensamente en la organización de los cuadros partidarios en la época de mayor persecución liberal. Firmó con Tomas Romero Pereira, PTE de la Junta de Gobierno, y él en su carácter de Secretario, el manifiesto por el cual se resuelve la movilización del Partido Colorado para la defensa del Chaco.

Para que el lector no se confunda con su hijo Leandro Prieto Yegros, a partir de este número columnista principal de nuestro semanario debajo la nota editorial, aclaramos que este comentario se refiere a su insigne padre afiliado al partido colorado desde muy joven, por eso le hemos agregado la expresión “IN MEMORIAN  como justo homenaje. Por los motivos que se verán más adelante el doctor Leandro P. Prieto ha revivido y vuelve a mostrarnos la estrella que debemos seguir.

Nuestro homenajeado participó intensamente en la organización de los cuadros partidarios en la época de mayor persecución liberal. Firmó con Tomas Romero Pereira, PTE de la Junta de Gobierno, y él en su carácter de Secretario, el manifiesto por el cual se resuelve la movilización del Partido Colorado para la defensa del Chaco.

Fue al Chaco en su condición de auditor de guerra. A su vuelta a la Capital, se dedico nuevamente a la lucha política acompañando a J. Natalicio Gonzáles y a Víctor Morinigo en las jornadas de resistencia al desgobierno liberal.

Nuevamente como secretario pero esta vez siendo PTE Juan León Mallorquín firmó un documento público estableciendo la postura del partido colorado ante la revolución del 17 de febrero de 1936. Fue deportado junto con otros grandes caudillos durante el gobierno febrerista.

Vuelto a la Patria prosiguió su intensa labor para lograr el triunfo de la causa colorada, objetivo que se cumplió en la gloriosa jornada del 13 de enero de 1947.

Ocupó el cargo de intendente municipal de Asunción y de Ministro de Hacienda. Llegó a ejercer la Presidencia de la Junta de  Gobierno en su condición de Vicepresidente en 1948 al renunciar el PTE Manuel Talavera.

Durante la división partidaria, perteneció al grupo de Natalicio Gonzáles, denominado “Los Guiones Rojos”. Producido el derrocamiento partió al exilio, de donde retornó en 1954, para después unirse a la jornada del 27 de octubre de 1955, más bien conocida como reencuentro partidario.  Desde entonces volvió a ocupar la Secretaria de la Junta de Gobierno, cargo al que sirvió durante varias ocasiones hasta su muerte en mayo de 1958.

Hoy su nombre revive pues, fue él, quien en su calidad de secretario político, defendió el pedido a la junta de gobierno de los dirigentes de base de colocar un distintivo a nuestra bandera debido al abuso del partito comunista que la empleaba para atraer gente a sus reuniones escondiendo la hoz y el martillo.

En una memorable sesión de noviembre de 1935 hizo suya la inquietud y planteó sobre tablas que el distintivo fuera la estrella blanca de Belén. La sala estalló en aplauso y vítores con los dirigentes de base y miembros de la junta estrechados en un fuerte abrazo. Mayores detalles se pueden encontrar en el título LA GESTA DEL TRECE DE ENERO con solo ir al calendario de este sitió del primer número de nuestro semanario.

A propósito del 13 de enero de 1947, aclaramos que  Don Leandro se encontraba entre los contados dirigentes que hicieron posible que nuestro partido llegara al poder. Fue él, bajo el mejor sentido de la expresión, un Carai Guazú con mayúsculas. Pero su mayor mérito aun fue sembrar en los corazones de sus hijos, amigos y discípulos el amor sin condiciones por la causa republicana.

Hoy, el partido colorado se halla infiltrado de gente que pretende desviar nuestra doctrina, la misma que el doctor Leandro P. Prieto defendió a rajatabla. Por eso es muy oportuno rescatarlo a él de la nebulosa de un tiempo ido pero con muchos condimentos parecidos en el presente lo cual significa volver a revivir el añejo debate entre ateos y cristianos.

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