A LO PARAGUAYO PORTE


Sección jocosa de sano humor. En esta sección habla el pueblo con sus códigos simples. Avisamos a los lectores que “A lo Paraguayo porte” está abierto a la imaginación. Pueden enviar sus comentarios a la dirección del correo electrónico que aparece abajo de El colorado, correspondiente a nuestro director. 

El obispo hei  chupe Caperucita, juguemos en el bosque mientras el lobo no está. Hetá caperucita Kuera oseta.

 

Dicen las malas lenguas que el nombre Camilo le ponen a aquellos que no son muy fanáticos de su sexo.

 

Amó ha pope, somos el hazmerreír del mundo. En todos los diarios osé akue ñane pobre Paraguay.

 

Nde… eru cheve la kuatia, ché a firmata autorización. Nde…. erú cheve la kuatia, che a firmata la instrucción de un sumario en averiguación de los hechos de la vida color de rosa.

 

– Che Robin Hood, maba iopota yby. – Oré roipotá, karai. Tohó, Indert che recomendata pe e.

 

 

  1. – Che amigo Peru í, ayer estuve con el obispo. – Mbaé heí. – Me dijo que me deje de la iglesia. – Mbaere. – El obispo Livieres Plano es muy malo, habla mal de él. –   Ha é niko petei  Karaí guazú, obispo eté. – Si, pero el que te quedi es mi amigo. – Y porá la nde amigo nde soquetero Katú.

 

Mbaere re votá chera á,  contra tu partido. – Por la moda del cambio, Peru í. – Mbae cambio, re tavy ningo. Ko tipo ndaiporai. – Que hacemos entonces, él es bueno y es mi amigo. – To erahá Federico pyaé. – Los muchachos no están convencidos porque es liberal. – To afilia Federico entonces.

 

– Como vai meu amigo Lula. – Muito mal Monseñor, Itamarátí diz que si Riky no vai fora no damos ninguei dineiro. – No hay, problema, voy a tirar a ele al basurero como hice con Martín Pescador, el que ponía la mosca. – Muito brigado meu amigo  – Eu no tein piedad con os amigos, meu amigo Lula. – Eu so o no su amigo entao. – Voce es distinto, Lula.

 

Cómo andan las amenazas de confites. – Como usted ordenó don Lópe. – Siga entonces con sus llamadores. Sí, señor. – Pero el próximo mes hay que cumplir. – Así se hará, señor. – Ademas, atienda bien, hay que culpar a los de la calle 25 de mayo. – Eso hacemos, señor, aunque no sabemos como culparles a ellos el caso de la chica a la que le tiraron dos guindas y no le acertaron. – ¿Por qué se apuraron? – Ayer me dijo, señor, que le diéramos las primeras guindas para asustarles. – Ah, cierto, me olvidé, prosiga, pero en el futuro las guindas deben llevar crema chantilly. – A su orden. Señor.

 

  1. – Cómo van las tratativas con el militar kue, necesitamos sus votos. – Pide retractación, señor. – No puedo, usted pues me hizo leer ese discurso   y ahora me tiene que arreglar el pastel. – Es que se emperra en la retractación. – Dígale que me voy a retractar en privado. – Ya le sugerí, no quiere si no es público y con el mismo micrófono que usó. – Y ¿Dónde está el micrófono? – Llevó su hermano para su campaña política. – Bueno, vaya y hable de nuevo.

 

 – Unos muchachos que gritan, señor. – ¿Qué es lo que gritan? – Se siente, se siente, Federico presidente. – Así entonces están las cosas. – Sí, dicen que usted nos llevará al abismo. – No se preocupe, deme la guitarra, Sapo cancionero, sapo de la nooooche – Señor, permiso para retirarme. Procure, sapo de la noooche, sapo cancioneeero……..

 

– Dígale al que maneja la plata que conteste el teléfono. – Sí, señor. – Estoy apurado por hacer vito la plata para darle a los pobres como Robin. Disculpe, señor, pero esos de su valle son unos aprovechadores. – No, son pobres y necesitan de mí. Está bien, señor.

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