ALFONSO GONZÁLEZ NUÑEZ
El arribo de una delegación de parlamentarios brasileños a los efectos de interiorizarse en terreno de la situación de sus compatriotas y descendientes afincados en el distrito de Ñacunday, Alto Paraná, no es, de modo alguno, el conducto jurídico apropiado para diligenciar cuestiones de honda delicadeza que trasponen las fronteras de su país de origen, razón por la que la visita con ecuanimidad podrá calificarse como una insultante intromisión en los asuntos internos de la nación anfitriona, la República del Paraguay.
El Congreso del Brasil debe asumir que excede sus atribuciones la conformación de comisiones especiales de legisladores para cumplir en el extranjero misiones atinentes a la protección de los intereses y derechos de sus connacionales residentes en suelo foráneo.
Los canales bilaterales pertinentes para peticionar y zanjar enojosas circunstancias como las que se experimenta en el décimo departamento, están establecidos taxativamente en el derecho internacional y son las Cancillerías, organismos responsables de la política exterior, los encargados a través de sus embajadores de contactar con los gobiernos amigos para debatir temas que involucran a sus compatriotas inmigrantes, sea cual fuere la naturaleza del evento o incidente, más todavía si se trata de lances en que prevalece la peligrosa intolerancia entre segmentos poblacionales.
La Presidencia de la Delegación de Paraguay en el Parlamento del MERCOSUR exige moderación y respeto a las autoridades brasileñas; que se abstengan de abusar de sus potestades y ajusten su proceder al protocolo diplomático que regula las relaciones entre Estados independientes, so pena de incurrir en el perverso delito de injerencia en los asuntos privativos de una potencia soberana, como según los indicios maquinan sus parlamentarios.
No podemos callar, ciertamente, que el conflicto por la posesión de la tierra que enfrenta a colonos brasileños y a los lugareños en la región este del país, se agrava con el correr de los días, dado que se extiende infaustamente a otros departamentos y no se arbitran soluciones potables que por lo poco amainen la intensidad de la disputa.
Todo por causa de un Gobierno populista que buscando réditos políticos para perpetuarse ilícitamente en el poder, premeditadamente injuria el imperio de las leyes y desprecia la vida humana, cebando con esa indigna y canallesca actitud la acentuación de la discordia entre los sectores enfrentados, consecuentemente alentando la lucha de clases que de ninguna manera traerá la tan ansiada paz social.
El Art. 143, Numeral 2 de la Constitución paraguaya consagra la autodeterminación de los pueblos, mientras que el Inciso 7 estipula la no intervención, entiéndase en los asuntos de otros estados autónomos. Tal reciprocidad la sociedad local aguarda de la comunidad de naciones y muy especialmente de sus vecinos y consocios del MERCOSUR, y a la sazón del Brasil.
La Delegación Paraguaya ante el Parlamento del Mercosur manifiesta a los congresistas brasileños, de llegarse al país, deben ceñir su presencia a los ámbitos oficiales, a alternar con sus pares del Congreso Nacional, o junto a la Delegación de parlamentarios paraguayos ante el el Parlamento del Mercosur, y bajo ningún pretexto podrán trasladarse hasta la zona donde se desarrollan los desafortunados acontecimientos.
Febrero de 2012
Parlamentario ALFONSO GONZALEZ NÚÑEZ
Presidente
Delegación de Paraguay
Parlamento del MERCOSUR
Nde otra vez Taquito! Este es un hombre sin gente y sin escrupulos. Solo gargantea para colgarse de algun sacapero es un sapo para la gloriosa ANR