Apreciado amigo:
Un estado de ánimo parecido a la alegría al que yo llamaría contento o entusiasmo es el que me ha causado tus recientes noticias. Veo que la ilusión sobrevive; esa reina que imperó soberana en nuestros antepasados y en nuestros primeros escarceos partidarios – romántica ilusión republicana!!!- todavía está viva en el corazón y en la computadora de “un tal Bergonzi”. ¡Congratulaciones! “El Colorado” en Internet es como meter a José Antonio, Miguel T., Halley Mora y Atilio R. en una computadora comandada por Osvaldo. No pasaría de ser una fantasía pero se ven tantas rarezas en el mundo actual y yo las he visto muchísimas en los años que llevo vividos.
Es que, mi querido amigo, estoy cumpliendo 85 años -¡Qué regalo de Dios!- y coincido con un hombre sabio –Norberto Bobbio- en que una vida larga no es un mérito sino un hecho. No la alcanzamos por nuestro esfuerzo ni es el resultado de virtud alguna. Quizá sea suerte, ventura o sino; más probable es que sea voluntad divina Al fin, creo que la longevidad es un destino, nó un mérito. Me creo obligado, con tanta experiencia, a corresponder a mis amigos con pensamientos elevados que escapen a la espantosa vulgaridad que nos rodea. En consecuencia, será de nuevo “El Colorado” el vehículo transmisor de una idea –el Coloradismo- que no por vieja deja de ser actual y perentoria: el Patriotismo.
Te enviaré, entonces, mis colaboraciones por este medio; ellas han de tratar temas políticos actuales, asuntos históricos, literarios, etc. Pero he de advertirte que los años de que te hablé dejan rastros. Ocurre que últimamente, mirándome a mi mismo, me he dado cuenta de que las ideas del viejo, muchas veces, se obscurecen y llega uno a esa edad con un estado de obstinación casi permanente que le resulta difícil modificar su propio parecer.
Por eso me adelanto en pedirte disculpas por algún empecinamiento que aparezca en mis escritos. También, cuando se llega a viejo (envejecer) y, además, se va avejentando (que es otra cosa) suele dedicarse uno, sin proponerselo, a la recordación del pasado, el cual llega con una carga emocional de evocaciones, algunas de las cuales parecían ya desaparecidas casi. Las imágenes traídas por el recuerdo de nuestro semanario son las de José Antonio, Mario, Felicio, Minú, Juan Carlos, Bacón, Néstor, Trujillo, Absalón y Víctor Pane; todos ellos compañeros que uno a uno resucitan al llamado de una amistad revivida.
Basta por hoy. Pronto recibirás mi primer envío. Entretanto va el cordial abrazo de siempre. MIGUEL T.
Montevideo 3 de Marzo de 2010.
Me parece muy bien, ya que era tambien un buen colaborador del general Stroessner
Carola:
Le recuerdo que Miguel T. Romero cumplió funciones diplomáticas durante el gobierno de Stroessner. Fue un destacado embajador ante la Santa Sede, Uruguay y Perú. Quizá por eso la auténtica y renombrada ORDEN DE MALTA lo designó su embajador ante el gobierno del URUGUAY. Ningún paraguayo alcanzó tal honor que se sepa. Saludos