Por Osvaldo Bergonzi
Hay libros que merecen ser leídos varias veces. HACIA LA UNIÓN NACIONAL, 40 AÑOS DE VIDA PÚBLICA del extinto maestro del derecho, profesor doctor Juan José Soler, es uno de ellos. Acabo de finalizar mi tercera lectura y me percato que en las dos ocasiones anteriores pasé por alto el prólogo del mismo autor suponiendo que su contenido era lo más importante. Craso error. En el arranque estaba el secreto escondido. Seguidamente transcribo la parte final del referido prólogo.
El Paraguay es el único país del mundo en que se recomienda a los hombres de más de cincuenta años, que se queden en su casa tranquilos y ajenos a toda actividad que interesa a la suerte de la nación. Para esa actividad, se piensa, están los jóvenes.
Esa recomendación equivale a subestimar el valor de la experiencia. Equivale a creer que los años pasan, pero sin hacer su riego de verdades y de desengaños sobre las cosas y los hombres.
La vida es una vara en cuyos extremos están los jóvenes y los viejos. No rompamos la vara para quedarnos con un extremo en la mano. Ni jóvenes ni viejos únicamente. Proclamemos como una ley biológica la unión de los jóvenes y los viejos. Es el paso preliminar e indispensable para llegar a la unión nacional, objeto de este libro e ideal de una vida. Juan José soler. Septiembre 15 de 1943.
El autor de este libro renunció al partido liberal primeramente en 1939 y más tarde en forma indeclinable en 1942. A su juicio los llamados cuarentistas llevaron a la tumba a su partido. Llamaban a los viejos CADUCOS. A tales extremos llegaron que el gabinete de José Félix Estigarribia no sobrepasaba en promedio lo 40 años. A su muerte el 7 de septiembre de 1940 subestimaron a su sucesor, el general Higinio Morínigo Martínez. Y como ellos se habían encargado de perseguir a sus propios correligionarios ninguno movió un dedo cuando el nuevo mandatario los despacho en menos de un mes, sin más trámites que firmar un decreto, con lo cual el partido liberal fue a la llanura luego de 36 años de hegemonía.
Con nosotros sucedió como un calco la misma cosa. Dos generaciones de colorados fueron suprimidas por Nicanor duarte Frutos. Incluso a los jóvenes de Vanguardia Colorada los persiguió sacándoles de sus cargos. El resultado está a la vista. Pero lo bueno de todo esto es que Nicanor ha reconocido sus errores, por lo menos de boca para afuera.
En consecuencia, si queremos recuperar el poder usemos la experiencia de Juan José Soler y la nuestra reciente. No rompamos la vara para quedarnos con un extremo en la mano pues si repetimos el error seremos despedazados en la madre de las batallas fijada para el año 2013.