Una página que rescata hechos y personajes de la historia tanto de nuestro país como de otros. En algunos casos reflejan folklóricas nostalgias pero a la vez nos señalan interesantes novedades que pueden servir de ejemplo para corregir conductas. En este número abordamos anécdotas del pasado a lo cual se le agrega el evangelio del 22 de noviembre.
LOS SABADOS DEL VERTUA
La confitería Vertua se encuentra sobre la calle Palma entre 14 de Mayo y 15 de Agosto con frente al norte. El lugar constituye la cita obligada de las familias, sea para tomar el té, saborear ricos helados o para la compra obligada de masas los domingos. Los niños por lo general concurren(los varones) vestidos con zapato de charol y traje de marinero con su correspondiente corbatín. Sus madres, se encuentran con sus amigas para comentar los últimos acontecimientos sociales, mientras ellos se despachan sus buenas masas y helados El lugar funciona desde mediados de los años cuarenta pero su esplendor llega una década después cuando se abre en el entrepiso con gran pompa un salón de espejos, revestido y pintado en color crema sobre moldes de yeso y madera con iluminación “al giorno” como se ufana el dueño, el italiano Vertua, al indicar a los visitantes que la luz es como de día.
En el local los días sábados, pasada la media mañana, arranca la orquesta típica. Algunos que otros se deciden a bailar polkas y chamamés. Pero recién con el ingreso del siguiente conjunto musical los jóvenes se deciden a salir a la pista. El charleston, el mambo y el bugui, bugui estan de moda y son las piezas favoritas de los mismos ante el rechazo de la gente mayor, particularmente las abuelas, que por poco no se desmayan al verlos saltar haciendo morisquetas, según comentan.
Nace una polka con letra y música para describir el espanto causado a las señoronas de antaño y cuyas primera estrofa reza:
“Guan, tu triqui hei y pisa por su talón
donde va a parar nuestra juventud…..”y sigue.
Más tarde llega el Rock and roll pero a esa altura de los acontecimientos aquella generación de la Asunción antigua ya casi ha desaparecido, de modo que el nuevo baile no causa tanta repulsa aunque muchas madres todavía no le permiten a sus hijas incursionar en tales contorciones.
Al promediar el medio día aparecen los Chansoniers. Así les llaman a los cantantes. Reina cierta calma con el ritmo de los Boleros. Los muchachos aprovechan esa circunstancia para ajustarse más a su pareja. Las madres protestan.
Por eso las chicas, prevenidas de antemano por sus progenitoras, colocan el brazo izquierdo en una posición tal que impide aproximarse mucho. Las viejas además rechazan por obsceno el llamado Chic to Chic (Mejilla con mejilla).
Al pasar el medio día la mayoría de las niñas cuidadas se retiran. Ha llegado la hora de los borrachines y de los llamados Sagua á (Apodo guaranítico dado al ganado salvaje desubicado que no respeta nada, ni siquiera el látigo). Los mismos se mueven como monos, beben como cosacos y hablan con lenguaje carretero, y para más, con la boca llena.
- Hay por Dios, qué Sagua á es aquel joven, se escucha decir a una señora.
Para la cinco de la tarde ya se encuentran arregladas las mesas de té. A esa hora se descargan los cines cercanos como el Granados (Estrella y 15 de Agosto), el Splendid (Estrella casi Alberdi) y el Victoria(Chile y Oliva) de modo que hay que estar preparados.
PILOTO DEL AMBIENTE
1930
El centro de Asunción, atestado de gente, en particular el tramo de la calle Palma comprendido entre las de Alberdi y 15 de Agosto, bulle de gente al promediar la mañana. Se trata del Petit Boulevard. Por aquí, en determinadas horas, pasean los señoritos de Asunción.
En una esquina se agolpan muchos transeúntes para escuchar a un personaje conocido de todos. Nadie sabe como se llama en realidad pero lo apodan Piloto del Ambiente. Algunos solo le dicen Piloto a secas. Aparece en escena desde hace unos años pero ahora en 1930 adquiere relieves de figura casi nacional.
Subido el hombre sobre un cajón de manzanas inicia su perorata. Tienen congruencia sus dichos y su razonamiento no anda del todo mal, tanto es así que algunos se asombran y suponen que Piloto se halla en sus cabales y su historia pasada constituye un recuerdo. Transcurren casi 10 minutos de amenos comentarios salpicados con oportunas agudezas acerca de las noticias del día o de la semana, tiempo de más en él para permanecer cuerdo. Pero finalmente desfallece, vuelve a las andadas con sus disparates y el auditorio estalla de risa.
- Ya me parecía que Piloto no podía andar tan sano, exclama alguien.
Bajo de estatura, más bien fibroso, todo él refleja excitación y frenesí. Algunos incluso cambian unas palabras con semejante sujeto pero nunca responde acerca de sus orígenes o el lugar de su residencia cuando tales curiosidades constituyen el objeto de la conversación. Ciertamente, nadie sabe nada de él. Mano a mano más bien es parco, pero sí observa que se acerca gente, al instante asume de nuevo su papel de orador de barricada.
Prosigue su itinerario y casi siempre se detiene en su lugar preferido frente a la ex residencia de Benigno López, hermano del Mariscal, donde funciona un hotel (Palma y 14 de Mayo, hoy Cancillería Nacional). Comienza a hablar sobre el peligro de la guerra con Bolivia. Posiblemente escucha a los señores entendidos, a los políticos o a los jóvenes que protestan de cuando en cuando por la indefensión del Chaco. Piloto exclama con vehemencia:
- Tomamos un fortín y después nos retiramos y para colmo pagamos indemnización; se decreta la movilización y pronto nos desmovilizamos.
¡Cierto, cierto!, grita el público con aplausos. Juicio certero, tales cosas ocurrieron en verdad. Así prosigue la conferencia y los aplausos se suceden con el agregado de elogiosos comentarios del público hacia el orador. Hasta parece un político de los tantos que hablan sobre el tema. Pero en realidad Piloto nada agrega y entra en continuas divagaciones pero con cierta lógica, lo cual es apreciado por tratarse de una persona como él. Pero este discurso en particular es repetido y conocido. El hombre se percata que gusta por eso accede a reprisarlo cuando se lo piden. De pronto llega finalmente al punto esperado por todos. Piloto entra en éxtasis:
- Por tanto….. debemos fusilar al Ministro de Guerra, debemos fusilar al Ministro del Interior……………… y al Jefe de Policía también.
¡Cierto, cierto!, estalla un estruendo aplauso. Los gritos y las risotadas de sus oyentes a veces asustan a algunos vecinos desprevenidos pero al comprobar éstos de donde proviene el escándalo invariablemente se escucha:
- ¡Ah, Piloto, ya otra vez!
.Pero la cosa no culmina ahí con la pena capital pedida para meros Ministros. Luego de terminar con ellos Piloto solicita cuan Robespierre de nuevo cuño:
- Pido la cabeza del Presidente de la República…..
El orador finaliza entre abrazos, risas, aplausos y el susto de algunos viejos y señoras que circulan por el lugar
- Si este tipo continúa, todavía nos van a meter presos a todos, comentan.
Pronto llegan los exámenes en los Colegios y Facultades y cuando comienzan algunos estudiantes a divagar o a repetir lo ya dicho surgen profesores que los intimidan diciendo:
- Usted esta piloteando como Piloto del Ambiente, concrete la respuesta joven, porque de lo contrario lo voy a aplazar.
De modo que Piloto enriqueció el idioma al extremo de dar nacimiento a un nuevo verbo que quizá se proyecte en el tiempo: ¡Pilotear!
Primera Lectura
Lectura del primer libro de los
Macabeos (6, 1-13)
Cuando recorría las regiones altas de Persia, el rey
Antíoco se enteró de que había una ciudad llamada
Elimaida, famosa por sus riquezas de oro y plata. En
su riquísimo templo se guardaban los yelmos de oro,
las corazas y las armas dejadas ahí por Alejandro,
hijo de Filipo y rey de Macedonia, que fue el primero
que reinó sobre los griegos.
Antíoco se dirigió a Elimaida, con intención de
apoderarse de la ciudad y de saquearla. Pero no lo
consiguió, porque al conocer sus propósitos, los
habitantes le opusieron resistencia y tuvo que salir
huyendo y marcharse de ahí con gran tristeza, para
volverse a Babilonia.
Todavía se hallaba en Persia, cuando llegó un
mensajero que le anunció la derrota de las tropas
enviadas a la tierra de Judá. Lisias, que había ido al
frente de un poderoso ejército, había sido derrotado
por los judíos. Estos se habían fortalecido con las
armas, las tropas y el botín capturado al enemigo.
Además, habían destruido el altar pagano levantado
por él sobre el altar de Jerusalén. Habían vuelto a
construir una muralla alta en torno al santuario y a la
ciudad de Bet-Sur.
Ante tales noticias, el rey se impresionó y se quedó
consternado, a tal grado, que cayó en cama, enfermo
de tristeza, por no haberle salido las cosas como él
había querido. Permaneció ahí muchos días, cada
vez más triste y pensando que se iba a morir.
Entonces mandó llamar a todos sus amigos y les
dijo: “El sueño ha huido de mis ojos y me siento
abrumado de preocupación. Y me pregunto: ‘¿Por
qué estoy tan afligido ahora y tan agobiado por la
tristeza, si me sentía tan feliz y amado, cuando era
poderoso? Pero ahora me doy cuenta del daño que
hice en Jerusalén, cuando me llevé los objetos de oro
y plata que en ella había, y mandé exterminar sin
motivo a los habitantes de Judea. Reconozco que por
esta causa me han sobrevenido estas desgracias y
que muero en tierra extraña, lleno de
tristeza’ “.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Salmo Responsorial
Salmo 9
Cantemos al Señor,
nuestro salvador.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré
todas tus maravillas; me alegro y me regocijo contigo
y toco en tu honor, Altísimo.
Cantemos al Señor,
nuestro salvador.
Porque mis enemigos retrocedieron, cayeron y
perecieron ante ti. Reprendiste a los pueblos,
destruiste al malvado y borraste para siempre su
recuerdo.
Cantemos al Señor,
nuestro salvador.
Los pueblos se han hundido en la tumba que
hicieron, su pie quedó atrapado en la red que
escondieron. Tú, Señor, jamás olvidas al pobre y la
esperanza del humilde jamás perecerá.
Cantemos al Señor,
nuestro salvador.
Evangelio
Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (20, 27-40)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos
saduceos. Como los saduceos niegan la
resurrección de los muertos, le
preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si
alguno tiene un hermano casado que muere sin
haber tenido hijos, se case con la viuda para dar
descendencia a su hermano.
Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales
se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero
y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a
la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin
murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la
resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer,
pues los siete estuvieron casados con ella?”
Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se
casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados
dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no
se casarán ni podrán ya morir, porque serán como
los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá
resucitado.
Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo
indica en el episodio de la zarza, cuando llama al
Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de
Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de
vivos, pues para él todos viven”.
Entonces, unos escribas le dijeron: “Maestro, has
hablado bien”. Y a partir de ese momento ya no se
atrevieron a preguntarle nada.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
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Sobre las Lecturas de Hoy…
Los saduceos, basándose en la ley de Moisés,
según la cual el hermano de un hombre fallecido sin
descendencia debía casarse con la viuda (Gn 38,8; Dt
25,5), urden una historia truculenta para desprestigiar
a Jesús y la fe en la resurrección. La respuesta del
Maestro es clara: después de la resurrección
seremos como los ángeles; no viviremos según las
leyes de este mundo, incluyendo el casarse. Jesús
enfatiza y recalca que los muertos sí resucitan,
porque el Dios en quien creemos es Dios de vivos y
no de muertos, y para él todos sus servidores viven.
Es una invitación de Jesús a que sus discípulos
asumamos el compromiso por la vida y rechacemos
todas las actitudes de muerte que abundan en
nuestro mundo. Los cristianos somos gestores de
esperanza y constructores de soluciones de vida.
Hemos de testimoniar contra la “cultura de la muerte”
y todas sus manifestaciones, rechazarlas,
plantearnos en favor de sus respectivas revisiones y
transformaciones; ello en fidelidad al Dios que es
Vida Eterna, fuente universal de la vida y envió a su
Hijo, que “es la resurrección y la vida”, para que
quienes creen en él, aunque mueran, tengan la vida
eterna (véase Jn 3,36; 5,24-29; 6,40; 6,47-58; 8,51;
10,28; 11,25-26).
Es tan lindo recordar, esta buenísimo……..felicitaciones