Una página que rescata hechos y personajes de la historia tanto de nuestro país como de otros países. En algunos casos reflejan folklóricas nostalgias pero en otros nos señalan interesantes novedades que pueden servirnos de ejemplo para corregir conductas.
LAS PICARDÍAS DE EUGENIO ALEJANDRINO GARAY
Nuestro personaje es el único paraguayo que con más de 60 años comandó una división durante la guerra del Chaco a la cual la volvió legendaria por sus hazañas. La octava división, por eso, está unida al nombre de su jefe. No poco trabajo le costó enrolarse en el ejército regular. Pertenecía a un tiempo ido, de los llamados “chilenos”, él fue el último representante en el Chaco de los cadetes paraguayos que viajaron en 1897 y recibieron su brevet de oficiales de carrera en Santiago de Chile en 1901.
Su amistad personal con el entonces presidente Eusebio Ayala quien lo respetaba, no solo como militar, sino como eximio periodista y escritor finalmente se impuso a pesar de las protestas del comanchaco. En realidad, nadie tenía nada contra él pero se preocupaban que por sus años no resistiera aquel infierno verde. El, “viejo”, cuya carrera militar se diluyó a consecuencia de su afiliación colorada, obtuvo el reconocimiento de su rango de teniente coronel. Con este grado recaló en la séptima división con el cargo de “asesor”. Nos comenta en sus memorias el general Amancio Pampliega que pronto todos se quedaron con la boca abierta al verlo al “viejo” trajinar al despuntar el alba y regresar a la caída del sol sin mostrar signos de cansancio. Pero la parte jugosa se producía a la noche en el fogón. En una ocasión la séptima división fue atacada por aviones bolivianos. Cayeron varias bombas y el comandante, José A. Ortiz, decidió mudarse de sitio. Garay intervino en el fogón. – Muchachos el lugar más seguro es éste pues los Bolí pensarán que no hemos mudado por el susto. Prevaleció su criterio y así sucedió. En otra ocasión algunos jefes y oficiales jóvenes lo encontraron muy taciturno y preocupado (lo hizo ex profeso). – ¿Qué le preocupa mi comandante?, le preguntaron. – Hoy un jefe me pidió que le escriba dos discursos, uno para un homenaje que le harán en Asunción y otro para el que le harán en Villarrica, respondió. – Y, ¿cuál es el problema mi comandante? – Temo que el discurso de Villarrica lea en Asunción y el de Asunción en Villarrica, comentó con voz solemne. En ese momento estalla la carcajada pues el jefe aludido no era de escuela de carrera sino de los llamados enganchados en las tantas revoluciones que padeció el Paraguay.
LOS ANÉCDOTAS DE ANDREW JACKSON (1)
Si en los EE.UU. hubo un personaje notable por sus hazañas y extravagancias ese fue Andrew Jackson. A los 14 años se enroló en el ejército de las 13 colonias para pelear por la independencia, pero muy pronto tuvo la desdicha de caer prisionero. Un oficial inglés al verlo lo llamó. – Límpieme las botas, le ordenó. Por toda respuesta el osado chiquilín le lanzó un escupitajo. Eso le valió un largo calabozo a pan y agua. Durante su juventud, con su país ya independizado, se hizo abogado. Lo designaron juez en un lejano pueblo del oeste donde reinaba la ley del revólver. Debía juzgar a un conocido pistolero del lugar. – Vaya usted a traérmelo al juzgado, le ordenó a un alguacil. Al rato éste regresa sin el prisionero. – No quiere venir, señor juez, contesta el alguacil algo asustado. – Entonces vaya usted, le indica al Sheriff. Poco después este regresa. – El sujeto me dijo que sus amigos le dijeron que no vaya y me mostraron sus revólveres. Entonces Jackson ofuscado se dirige el mismo a la taberna y unos minutos después lo trae caminando tranquilamente al forajido. – ¿Cómo fue que te acobardaste tan rápido?, le preguntaron otros pistoleros a la entrada del juzgado. – El juez me dijo que me iba a meter dos tiros en la cabeza, contestó. – ¿Y tu le creíste?, le interrogaron. – Si, observé en su mirada que iba a cumplir con lo dicho. Pasado el tiempo Jackson fue designado senador por su estado y más tarde general. Durante la guerra de 1812 contra Inglaterra. Defendió Nueva Orleáns y conquistó la Florida sin autorización del gobierno aunque tal hecho provocó que España pronto cediera este territorio a su país. Se batió a duelo dos veces. La segunda vez su oponente disparó primero. Jackson, sin inmutarse, permaneció quieto apuntándole hasta que hizo un certero disparo que lo mató a su rival. Casi simultáneamente cayó él al suelo desvanecido despertándose varias semanas después. – Andy, ¿como pudiste disparar con tanta precisión luego que el balazo de él te atravesara de lado a lado?, le preguntó un amigo. – No se como, pero al tipo ese lo tenía que matar de cualquier manera. “Viejo Nogal” lo llamaban sus compatriotas. Sin duda un hombre de tan extraordinario carácter y de tamaña potencia física merecía una apelativo de esta clase. El 4 de marzo de 1829 se convirtió en el séptimo presidente de los EE.UU.
RASPUTIN: EL LIQUIDADOR DE UN IMPERIO
Hasta hoy se discute acerca de Rasputín, un monje de dudosa moral y convicción. Sostienen algunos que si no hubiera tenido influencia en la corte de Nicolás II la casa de los Romanoff no caía del poder, y el comunismo posiblemente habría seguido otro curso de acción. Así como Maria Antonieta, reina de Francia, con sus oropeles y gastos desmedidos, fue uno de los detonantes de la revolución francesa, de igual modo Rasputín hizo lo propio en Rusia. Este sujeto vil se apoderó de la zarina cuando le demostró que solo él podía controlar la enfermedad de su hijo. Lo probó ante testigos atónitos, médicos impotentes que nada podían hacer para preservar la vida del joven zarevich. Así el monje maldito se adueñó del gobierno. Designaba ministros, altos funcionarios, hasta generales. Organizaba juergas escandalosas. Bastaba que la zarina le dijera a su marido “nuestro amigo desea que fulano sea ministro” para que Nicolás le diera inmediatamente el úkase, decreto imperial inapelable. Así, eran designados los besamanos de Rasputín, aquellos sujetos depravados capaces de entregar a sus esposas o hijas para escalar posiciones. Era conocido el voraz apetito sexual del influyente amigo de la zarina. La corrupción arreció en todos los órdenes bajo la batuta de aquel diablo con forma humana. A consecuencia de ello Nicolas II se desacreditó y el gobierno perdió total credibilidad. Ya tarde el Príncipe Yusupoff tomó la decisión de ultimarlo para salvar a la casa real y vaya que le costó liquidarlo. El veneno, suficiente para matar un elefante, no hizo mella en Rasputín al extremo que le tuvieron que descerrajar varios tiros para concluir con aquella vida que tanto daño ocasionó a los Romanoff. Un año más tarde, en octubre de 1917, los bolcheviques tomaban el poder.
EL ALELUYA VENIDO DEL CIELO
Quien al escuchar las primeras voces del Aleluya, parte de El Mesías de Hendel, ¿no queda extasiado ante esa sublime combinación de notas musicales como provenientes del cielo? Según el autor de la conocida obra literaria, “Momentos Estelares de la Humanidad”, el compositor estuvo aislado en una buhardilla más de 15 días sin ingerir alimentos mientras componía. La desesperación de su casera y sus amigos finalmente forzaron la puerta y pudieron dar con él. Hendel estaba tirado allí como extasiado o iluminado y la partitura terminada. Al parecer él vino al mundo para dar a luz una obra única de arte sin igual en su género. Después no produjo nada digno de consideración debido a su sublime Aleluya. Al igual que Bisset con su opera Carmen, Hendel nació para crear El Mesías, de ahí la especulación que apunta a una inspiración divina.