IDENTIFICADA CON EL PENSAMIENTO SOCIAL CRISTIANO
Por Leandro Prieto Yegros
Existen en el mundo contemporáneo, tres grandes tendencias en pugna, que es preciso tipificar. El propósito es saber con cual de ellas concuerda el pensamiento nacional republicano, a fin de que los colorados, lejos de toda confusión, comprendan cabalmente el rumbo orientador que debemos tomar en la coyuntura presente.
La primera de esas tendencias es el liberalismo, que se identifica con la concepción individualista según la cual el egoísmo es el factor determinante de la acción humana. Como la búsqueda del lucro es su propósito esencial, no le interesa a los liberales la solidaridad social, ni el salario justo. Como sacraliza al mercado, deja en manos de éste, la solución de toda la problemática humana, independientemente del concepto del bien y el mal. Su consecuencia es un capitalismo despiadado, que se funda en la más salvaje explotación del hombre por el hombre.
La segunda de dichas tres grandes tendencias es el marxismo, según el cual, la única realidad es la materia. El hombre no es otra cosa que el resultado de la evolución de la materia. Como todo poder depende de los intereses de las clases que se contraponen en la sociedad, el Estado burgués representa solamente posprivilegios de este estamento social. Y mientras el estado sea un elemento de opresión de la burguesía, habrá injusticia en la tierra. Por eso la solución consiste en suprimir la propiedad privada de los medios de producción y llegar a la comunidad de bienes. Cuando se consume este objetivo, desaparecerá el Estado, habrá bienestar y todos gozarán la libertad.
La tercera tendencia universal es de inspiración social cristiana. Se parte de la premisa que el Creador ha puesto en el hombre, además del libre albedrío para distinguir el bien del mal, el concepto de la dignidad humana. Si somos fieles a la dignidad humana, debemos reemplazar el egoísmo por la solidaridad; preocuparnos de que todos tengan acceso al bienestar intelectual, moral y material; poner la economía al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía. En una palabra, bregar por la justicia social, en cuyo contexto la propiedad deja de ser un privilegio, para volverse accesible a todos los seres humanos.
Un análisis comparativo de las tres tendencias sintéticamente expuestas, revela que el pensamiento nacional republicano, tan opuesto al liberalismo como al marxismo, hace suya la cosmovisión cristiana, en la cual, el principio de la dignidad es la esencia de las relaciones individuales y sociales, como así también es la justificación del Estado, cuyo objetivo es la realización del bien común. Así pues, frente al endiosamiento del egoísmo de los liberales y ante el determinismo tiránico de la tesis materialista, los principios de la concepción nacional republicana hacen suyo los enunciados sociales del cristianismo, enriqueciéndolo con valores seculares tales como el amor a la Patria, la fraternidad con el compatriota y la visión del Estado servidor del hombre libre.
Predicar y difundir esta concepción de vida, que nos diferencia sustancialmente de liberales y marxistas, es la gran tarea que debemos de cumplir los colorados, en el afán de lograr la grandeza de la patria y el bienestar de sus hijos. Esta síntesis es como punto de partida para comprender cabalmente el significado de la cosmovisión nacional republicana y desechar la vocinglera charlatanería de los arríbeños y analfabetos.